5 planazos en Oporto

Si Lisboa suele ser la elegida para un primer viaje a Portugal, la animada y bella Oporto, capital de la región Norte, roba el corazón de todos sus visitantes. Cruzada por el río Douro y a orillas del Atlántico, con sus emblemáticas casas coloridas, sus viñedos, los atardeceres rojizos en el mar y su arquitectura ‘belle époque’ que, literalmente, se cae a pedazos, posee un encanto sin iguales. Es la ciudad idónea para darle caña a Instagram. Con Vueling, nada más fácil que escaparse a Oporto… y viajar en el tiempo unas décadas atrás.

Viajar en el tiempo

Viajar a Oporto es pegar un salto atrás en el tiempo. Es vintage sin quererlo. Paseas y mira los edificios abandonados, con los cristales rotos y los muros a puntos de caer, y aun así todo te parece precioso. Para completar la experiencia, vale la pena ir al Café Majestic (Rua Santa Catarina, 112). Aquí se refleja el esplendor y lujo ‘belle époque’, que antaño caracterizó la vida de Oporto. Por suerte, la belleza de este local abierto en 1921 no influencia los precios de la carta y podéis disfrutar, sin prisa, de un café y un pastelito de Belém (tortitas de crema), por unos 6 euros.

Turismo

Tenéis opciones para manteneros ‘on fire’ todo el finde semana: dar un paseíto en velero por el río Duero mientras contempláis las típicas casas de color que componen el skyline de Oporto o tomar el funicular Dos Guindais (experiencia especialmente recomendable si viajáis con niños); Contemplar una puesta de sol mágica con el vaivén de las espectaculares olas del atlántico o darse un beso al medio del Puente de Don Luis I (en pareja); Pasear por el caso antiguo y descubrir la Avenida Dos Aliados, los jardines del Palacio de Cristal, la Catedral La Sé o bellísimas iglesias con fachada de cerámica blanca y azul como, por ejemplo, la de Santo Ildefonso o la Capela Das Almas (para los culturetas); Visitar el Mercado de Bolhao donde se encuentran todos los productos típicos de la zona (para los gastrónomos); Tomar una copa en la pintoresca plaza de la Ribeira -también conocida como Cais da Ribeira-, cuyo origen remonta a la época medieval.

Gastronomía

Si sois unos morritos finos vais a disfrutar la ciudad más que nadie porque, aquí, se come bien. Muy bien y a un presupuesto muy ajustado. La especialidad local es la francesinha, una bomba calórica requetecopiosa formada por cuatro rodajas de pan de molde entre las que se amontonan diversos tipos de carne y embutidos (filete, salchicha, fiambre, chorizo, mortadela, etc.). Para rematar, este bocadillo está recubierto de queso gratinado y bañado en una salsa picante a base de tomate y cerveza. Existen variaciones en las que cambia el tipo de carne, queso, se añade un huevo frito, la salsa es más o menos picante, etc. Por si fuera poco, la tradición es acompañar la francesinha con patatas fritas y una cerveza. Encontraréis esta especialidad en numerosos bares y restaurantes de la ciudad pero el mejor lugar para probarla es el popular Café Santiago (R. Passos Manuel, 2269. Lo confirman las interminables colas que se forman cada día ante este local abierto desde 1959 y donde la cocina abierta ofrece un espectáculo del que no sabes si te impresiona más la rapidez de los camareros o la cantidad de comida que se aprecie en esta peculiar coreografía (centenares de bocatas se preparan al minuto). Precio medio: 12 euros.

Y si lo que queréis es pegaros la mariscada de vuestra vida, subiros al metro dirección el barrio de Matosinhos (20 minutos de trayecto, aproximadamente), donde se encuentra el puerto de la ciudad y, pues, numerosos restaurantes de pescado. Una mención especial por el Restaurante O Gaveto (Rua Roberto Ivens, 826, Matosinhos), con servicio e interiorismo de señoritos, que os ofrecerá una orgia de marisco y pescado por unos 30 euros por persona. La lista de nuestras recomendaciones es larga (sí, allí se nos fue de las manos con la carta): almejas, percebes, bacalao al horno o arroz de mariscos (compartid cada plato porque las raciones son descomunales), todo acompañado con el excelente vino especial de la casa. Para digerir, volved andando hasta el casco antiguo siguiendo el paseo marítimo que ofrece espectaculares vistas, especialmente al atardecer.

Visita y cata en las bodegas de Vila Nova de Gaia

Gaia, frente al casco antiguo de Oporto, del otro lado del río Douro, es el barrio de las bodegas. Aquí se encuentran, por ejemplo, Sandemans Graham’s, Cálem y Fonseca y Kopke. Cada una ofrece un tipo de recorrido turístico distinto por sus instalaciones, más o menos lúdico, sibarita o sensorial. Es una visita que vale mucho la pena para descubrir otra vertiente de la historia socio-económica de Oporto a la vez que se disfruta de exquisitos vinos y licores. Eso sí, mejor no hagáis la visita a primera hora de la mañana, sino la cata resultará durilla…

Shopping

Hay muchas, muchas, tiendas molonas. Desde firmas de lujo, hasta artesanos locales que venden sus creaciones en pequeños mercadillos y ‘concept stores’ conviven en Oporto. En la Rua Galeria de Paris y sus colindantes, por ejemplo, se encuentran paradetas de antigüedades y diseñadores locales (como los creadores de marroquinería Pikpoket, que venden allí sus preciosos bolsos y billeteros). Y los precios son muy asequibles por ser piezas únicas y muy bien trabajadas.

A Vida Portuguesa (Rua Galeria de Paris, 20 – 1º, Clérigos) es, por su parte, una magnífica y grandiosa tienda de tres plantas donde venden todo tipo de ‘souvenirs’ locales, todos originales y ‘made in’ Oporto. Algunas propuestas que se encuentran en esta tienda harán feliz como una perdiz a los más ‘foodies’ como, por ejemplo, las tabletas de chocolate y sal local, o las conservas de marisco de todo tipo (pulpo, sardinas, almejas…) que, además de buenísimas, tienen un ‘packaging’ muy cool y cuestan menos de 5 euros.

Aquí también se encuentra la famósisima Lello (Rua das Carmelitas, 144) considerada por muchos como la Librería más bella del mundo. Construida en 1909 por el arquitecto Xavier Esteves, no sólo su fachada es una auténtica obra de arte, también lo es su interiorismo (que inspiró algunos decorados de la saga Harry Potter) en el que reina una majestuosa escalera de madera que lleva al segundo piso, donde tienen lugar exposiciones y se puede tomar un café o beber un vino de Oporto. Disponen de todo tipo de literatura, además de las obras más importantes de la literatura portuguesa (como poemarios de Fernando Pessoa y novelas de José Saramago) en muchos idiomas.

 

 

 

 

Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinovidavici.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

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