Y miss España se comió un cocodrilo y un camello

Este es un post sobre lo que come una miss España. Pero un aviso antes de que sigáis leyendo. No es este un post sobre la dieta de una miss España y sus secretos para mantener la figura, sino sobre las aficiones y experiencias gastronómicas de una ‘bella donna’ como Andrea Huisgen, que se coronó en el 2011. Os aseguro que tiene chicha porque que ha probado cosas que no sé si llegaré a catar jamás. ¡Y vivo de esto!

Aunque antes de seguir, esta frase suya va para los que os preguntáis qué dieta hace para lucir tan bien ese 1,82 metros de altura: “¿Yo? Pues ninguna. Comida saludable y poco más. Eso sí, si me zampo algo que no es muy saludable, intento hacer bondad en el siguiente ágape. Y casi nunca como postres”, sonríe mientras da cuenta de un largo menú degustación, con dos platazos de arroz incluidos en el restaurante Xup Xup, lugar al que la invité a comer y del que escribí hace unos días aquí mismo.

Sí, queridos lectores que sufrís con cada bocado sabiendo que se os incrustará para siempre en el michelín o en el culo o en las cartucheras: Andrea se pirra por tres productos que cualquiera de vosotros vetaríais de vuestra lista de la compra por viciosos y ‘tóxicos’ para la báscula: el queso, el chocolate y el foie. La creo porque la vi atacar un lingote de foie micuit sin contemplaciones. “Pero solo lo pruebo de vez en cuando, como el chocolate”, se disculpa.

¿Y el queso? “Ah, el queso lo tomo cada día. Desde que me levanto hasta que me acuesto está presente en mi vida. Es lo que más me gusta, siempre que no sea azul (que me da asco). Se lo pongo a cualquier cosa: sopa, ensalada, bocadillos, pasta… Mi preferido es el brie”. ¡Tooooooma ya! ¡Si es es hipercalórico! Andrea sonríe otra vez y vuelve a meter el cuchillo en ese foie amenizado con sal volcánica de Hawái.

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Andrea Huisgen, toda una miss España, brindando con y por nosotros. Chin, chin, guapa.

Y a esta reina de la belleza, ¿qué más le pirra? “Las hamburguesas. Ojo, las buenas, no las de los fast food”. ¿Un local? “Sin duda, el Pim Pam Burguer“. Y las tapas, sobre todo las del Ciudad Condal. “Hay que hacer tanta cola a veces…. ¡Qué rabia! Porque me gusta mucho”. Y el japonés: Kibuka y Miu son mis favoritos. Y las paellas del Pez Vela.

Andrea está comiendo el arroz caldoso de rape y almejas del Xup Xup y le pregunto por su arroz preferido. “Ojo, este me encanta, eh?! Pero el mejor fue uno que probé en Les Cases d’Alcanar, no recuerdo dónde exactamente porque estaba de paso. Mi favorito, el de La Palmera, en S’Agaró. Y a precios… ¿Cómo decís vosotros? A precios gastronomistas. Eso. No más de 13 euros y buenísima. Hay cola para comer allí”.

La bella miss, que se pirra por las salsas, también es cocinera. Le encanta, aunque será por su ascendencia alemana que no improvisa mucho. Tira de receta. Aunque a veces improvisa e intenta algo que acaba gustándole, aunque sea algo bizarro como el salmón con ketchup.

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Dándole al caviar a dos cucharas. Da rabia, la verdad, sobre todo porque sabemos que era de beluga salvaje, a 6.000 euracos el kilo.

Menos friki es su gusto por el caviar. Probó el que quizá sea el más caro del mundo, caviar de beluga salvaje. “Dicen que cuesta 6.000 euros el kilo, una barbaridad”. Le regaló medio kilo “un conocido archimillonario”. “Me lo comí a bocados, una cosa… De las mejores cosas que he probado, y no solo por el precio”, recuerda.

A Andrea le mola probar cosas aunque a priori den repelús. Ha catado el cocodrilo en Miami (“no me gustó; sabe a los nuggets del McDonalds, pero con una carne muy gelatinosa”), camello en Kenia (“esa carne estaba más buena, tengo mejor recuerdo”) pero se detuvo ante los insectos.  Su afán como exploradora gastronómica acaba ahí. “No, no, ni hablar, me dan mucho asco, igual que los caracoles y las ostras”.

¿Y el caballo, amiga Andrea, tú que eres una amazona que casi cada semana estás en la hípica? “Noooo, pobrecitos, solo pensar en esa idea… Aarrrgghhh”.

 

 

Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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