Auto Rosellón: esto sí es cocina desnuda

¿Qué entendéis por cocina desnuda? Mentes calenturientas, apartad esos pensamientos sucios y leed este post sobre el restaurante Auto Rosellón.

Lo que fue un antiguo taller de coches (recuerdo que Tickets era un concesionario y que a pesar del nombre Parking Pizza no era ningún aparcamiento sino un bar) es ahora una casa de comidas (desayuno, comida y cena) donde ponen a punto platos sencillos, directos, con productos de proximidad, frescos, nada congelados, cocinados al momento ahí mismo a la vista del comensal.

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Los mediodías laborables sirven un menú por 14,5 euros, y las noches, puedes jalar a la carta por unos 35-40 euros, aunque os recomiendo el menú degustación que elaboran cada noche. Yo fui un mediodía entre semana y probé el menú, pero como me conocen de tiempo atrás (he visitado más de una vez Toto, su otro restaurante), les pedí alguna cosa de la carta, que tiene platos más elaborados, aunque con idéntico producto.

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Lo que os decía. Auto Rosellón es sinónimo de cocina desnuda, aunque ellos digan desde el mismo cartel que pasan de etiquetas (‘No tag cuisine’, proclaman en su logo). Acaso porque igual te sirven una receta mediterránea que otra asiática. Hacen slow food, que dirían los amantes de las etiquetas, porque trabajan producto de proximidad.

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Pero por como los trabajan, así, tan directos, yo la llamaré cocina desnuda. Porque… ¿cómo calificaríais platos como la crema de calabaza ecológica con flores de brócoli, láminas de queso parmesano, pipas de calabaza, curri y un poco de chile? Ese plato tiene un color intenso, pero más aún lo es su sabor. Y con el crocante de las pipas y el toque picante del chile, es alegría. Plato de cuchara y cuchillo, porque las flores de brócoli llegan demasiado grandes en el plato.

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Más strip tease, esta vez con el carpaccio de salmón marinado con salsa de soja, limón, aceite de oliva y acompañado con guacamole. El salmón era casi tan untuoso como el guacamole, y la salsa estaba perfecta, marcando el sabor pero sin quemar el pescado.

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Y más en bolas que este plato de la carta, difícil: calabaza rustida con tomate deshidratado, yogur de cardamomo, cilantro, cebolla crujiente y avellanas. Original. atrevido, sorprendente, casi pornográfica… Descoloca al principio y subyuga al final por ese contraste entre el dulzón de la calabaza y el ácido del yogur. Lo que menos me gustó fue la presentación, servido sobre un cartoncito que me pareció excesivamente pobre como sucedió en algún que otro plato más.

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Otro ejemplo en pelotas: las alcachofitas con granada, menta y parmesano. De nuevo un plato con poca elaboración, de puro producto, y sano. Ah, y vicioso, que si algo tienen las alcachofas es vicio. Para hacerlo en casa. Tomé buena nota.

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Como veis, en Auto Rosellón hay mucho culto al producto y poca intervención de los cocineros, pero bien trabajados. Como la aromática ensalada de pasta con sofrito de anchoas, ajo y azúcar moreno, queso feta, menta y albahaca, y tostada de rosbif con salsa remoulade y encurtidos, de la que me esperaba más sabor pues me pareció bastante ‘plana’.

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Entre los platos potentes, el rabo de toro con puré de boniato. Un hit. La carne se ha hecho en vino tinto durante 12 horas al horno de leña (usan el del restaurante Toto) y está casi gelatinosa; viene acompañada con espinacas y creme freiche. De postre, para bajar la comida, un rico helado de coco con hojaldre de caramelo y frutos rojos caramelo.

Por cierto, mucha cocina desnuda pero todo el mundo iba vestido. Que nadie se confunda.

Auto Rosellón

Calle Rosselló, 182. Barcelona.
Teléfono: 93 853 93 20.
Horarios: cada día, de 8.00 a 00.00 horas (viernes y sábados, hasta las 00.30); fines de semana hacen brunch a la carta de 10.30 a 18.00 horas.
Precio medio: 35-40 euros (hay menú de mediodía laborable por 14,5 euros, y menú degustación de ocho platos sin bebidas por 38 euros).

Ferran Imedio

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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