Barcelona ya tiene su ‘brandy’: el T-15 de Torres.

Primero fueron los gin-tonics, después vino el vermut y ahora llegan con fuerza bebidas como el mezcal y otros licores de alta graduación. Esos brebajes antaño considerados viejunos (aquel gin-tonic en vaso de tubo en el que al camarero le faltaba meter el dedo, y qué dedo, para revolverlo) hoy han pasado a ser patrimonio de los más ‘hipsters’ del lugar y han conseguido desplazar, quién iba a decirlo, a la todopoderosa birra entre las bebidas más consumidas por parte del moderneo patrio.

Lo mismo está ocurriendo, atención, con una bebida que hasta ahora nos imaginábamos en manos de señores con su barriga perfectamente colocada sobre el cinturón, que se atusaban el bigote mientras reflexionaban sobre las finanzas de su hacienda en la Bretaña: sí, hablamos del ‘brandy’.

Y es que aquellos que empezaron poco a poco a abandonar la cerveza para empezar a catar vinos, disfrutar más tarde del vermut y acabar siendo cum laude en ginebras, probablemente no esperaban que ocurriese lo que a todas luces era inevitable: se les ha educado el paladar. Ellos lo hacían por diversión, como debe ser, y ahora han visto cómo su paladar no quiere otra cosa que no sea canela fina. Es por ello que muchos han entendido que lo bueno no sabe de marketing ni de generaciones. Y se han pasado al ‘brandy’ sin temor a parecer unos excéntricos, porque, claro, y esto lo sabes en cuanto lo catas, el ‘brandy’ mola.

brandy

Para lanzarnos a la cata del ‘brandy’ nosotros escogimos el T-15 de Torres, porque es un ‘brandy’ elaborado en el Penedès con variedades autóctonas y, por lo tanto, muy ligado al territorio. Parellada, Macabeu, Xarel.lo, Ugni Blanch y Folle Blanche dan lugar a esta bebida tan sutil como contundente, que requiere, no obstante, una serie de conocimientos previos a la cata.

– En España existen cuatro zonas productoras de ‘brandy’: Andalucía, La Mancha, Extremadura y Cataluña.

– ¿En qué se diferencia el ‘brandy’ del coñac? En realidad las diferencias son mínimas, pero existen algunas: el coñac se elabora exclusivamente con cepas blancas, mientras que para el ‘brandy’ se pueden usar cepas tintas y blancas. Además, el ‘brandy’ se envejece en soleras y criaderas. El coñac, además, no puede elaborarse fuera de Francia, concretamente de la región de Cognac.

– Es interesante consumirlo siempre en copa balón, la cual debe agarrarse con la palma de la mano. Los expertos recomiendan que el ‘brandy’ se consuma a temperatura corporal, de manera que iremos calentándolo con las manos y jamás de los jamases lo calentaremos de forma artificial.

– Entonces, ¿conviene echarle hielo? Pues al fin la elección ha de ser a gusto del consumidor. Por más que expertos sibaritas digan que jamás, si nos gusta con hielo se trata precisamente de disfrutar de lo que tenemos en nuestras copas. De hecho, muchos consumidores habituales de ‘brandy’ optan por tomarlo muy frío, sin hielo, a unos -20º, de manera que su textura se vuelva densa y espesa y sus sabores y aromas se armonicen de una forma diferente.

– El ‘brandy’ español es apreciado internacionalmente y la región del Penedès posee una larga tradición ligada al trabajo del catalán Arnau de Vilanova -probablemente el médico más importante del mundo latino medieval y considerado el padre de la destilación en Europa– que recuperó los antiguos textos y descubrimientos de Claudius Galen y Al-Razi. Los ‘brandies’ del Penedès son destilados complejos, expresivos y voluptuosos, como este T-15 de Torres que confiere notas sedosas y untuosas que se estructuran y afirman con los taninos que aporta la madera, pues es un ‘brandy’ envejecido en barricas de roble de 300 litros mediante el método de soleras, durante el cual se van mezclando los destilados a medida que van envejeciendo. En nariz ofrece ricas notas de vainilla, canela, avellanas tostadas y nueces, mientras que en paladar resulta aromático, intenso, estructurado y expresivo. Pero y qué si no sabes distinguirlos, es una delicia igualmente.

brandyAsí pues, una vez aprendidas una serie de cosas sobre el ‘brandy’ a palo seco es conveniente pasar, claro, al más difícil todavía: utilizarlo en coctelería combinado con los más variopintos ingredientes. De hecho, existen múltiples combinados con este ‘brandy’ que demuestran que el ‘brandy-tonic’ puede ser una excelente idea, que es un licor que combina a la perfección con chocolate y cereza, y que también puede infusionarse directamente con hierbas y especias dando lugar al llamado Brandy Blazer. Puede usarse, además, de la misma  manera en que utilizamos el ron para elaborar unos sugerentes mojitos, sin olvidar el clásico Sidecar para el que se emplea zumo de limón.

También podemos elaborar Brandy Sour y así una larga lista de combinados que nos permitirán matizar la contundencia de una bebida para paladares experimentados que, al fin –y esto es siempre motivo de celebración– se ha colado con enorme éxito en nuestro día a día.

Laura Conde

Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. En la actualidad coordina mano a mano con Javier Sánchez www.cocinatis.com, el portal vertical de cocina de Antena 3, y escribe en diversas revistas, entre ellas Time Out Barcelona. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015).

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