¡Invasión Tiki en Madrid!

Madrid no es relaxing, qué coño va a ser. Tiene atascos, metros (cada vez más) atestados y gente corriendo todo el rato en todas direcciones… hay tanto ruido y desenfreno que el homo madridiensis, como especie capaz de adaptarse a su entorno, tiende a buscar paraísos artificiales. Y no, no estoy hablando de las teterías chill out (¿te suenan, Laura Conde?), ni tampoco de determinadas sustancias que aquí no vienen al caso. Porque aquí hablamos de cosas de comer y de beber… de momento.

Os voy a decir lo que significa relax para mi: una playa, un clima estupendísimo de esos que te calientan sin recocerte, memorabilia pop por doquier, cócteles de colorines y música molona, primitiva y pegadiza. Sí, estoy pensando en Hawai, esa isla en medio del Océano Pacífico que Estados Unidos tuvo a bien incorporar a su catálogo de terruños allá por el 59.

Un sitio molonísimo donde todo el mundo lleva camisas con estampados imposibles, bebe en vasos con forma de volcán y baila el Bimbo hasta altas horas de la madrugada. ¡Oh, maravilla! Por fortuna, hay más personas que comparten esta visión de lo que debe ser el paraíso y han decidido ponerle a Madrid un collar y decirle Aloha. Los bares hawaianos proliferan y no nos extraña: molan todo.

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It’s Tiki time at the Lunch Box.

Lunch Box & Tiki Room. Envuelto en un azul celeste evocador, este diner reúne en un solo lugar todo aquello que puede volver loco al más apasionado seguidor de la cultura pop norteamericana: referencias a la serie B, fiambreras de Scoby Doo y otros iconos de Hanna-Barbera y unos grandiosos murales de estética lounge que te transportan a esos Estados Unidos que solo existen en las películas. Preparan cócteles ad hoc como el Mai Tai, (mezcla de rones, sirope, curaçao y zumo de uva) o el Fog Cutter (también con ron, ginebra, brandy, zumo de lima y naranja). Por supuesto, todos para compartir vía pajita en vaso tiki (ídolos de la Polinesia) si no queremos acabar completamente taja. Además de las bebidas, su punto fuerte son los bocadillos, todos con nombres de actores míticos, desde el Steve McQueen, a base de pollo, bacon, queso, tomate y cebolla confitada, al ¡Alfredo Landa!, que lleva tortilla de patata, york, tomate, brotes tiernos y salsa ali-oli. Un día a la semana rinden homenaje a sus orígenes gallegos (y a una de las mejores videoaventuras de la historia) con el Día del Tentáculo, sirviendo pulpo y pimientos de padrón. La banda sonora es desopilante, como no podía ser de otro modo.

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El hall de entrada del Mauna Loa. Foto: tikiroom.com.

Mauna Loa. También conocido como el bar hawaiano de la Plaza de Santa Ana. Un chiringuito de una isla del océano Pacífico transportado al centro de Madrid y que, además, lleva más de tres décadas instalado entre bares de tapas para guiris y garitos de copas de Huertas en los que se practica el buitreo. Abrir la puerta es adentrarse en un pub exótico de los 70 y que, sorprendentemente, ha sido capaz de aguantar el tirón para seguir abierto a día de hoy. Con una estructura laberíntica que va profundizando en distintos recovecos, posee una decoración en la que no falta detalle: máscaras tikis, pájaros vivos en jaulas y demás parafernalia hawaiian pop entre la que podemos encontrarnos a parejas metiéndose mano, grupos de estudiantes cargaditos o incautos que no sabían donde se metían. Sus cócteles, bautizados como “Diosa de la Fertilidad” o “Noches del Trópico” prometen más de lo que dan. Todos se toman en plan Comuna de París, con pajitas saliendo de un vasija en la que reposa un líquido alcohólico de color pasteloso y sabor a gominola. De algunos sale humo y todo. Para acompañar, kikos y poco más.

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Bora Bora, antropología del pub exótico madrileño.

Bora Bora Polinessian Bar. Seguramente cualquier gafapasta que acuda a los Renoir de la Plaza de los Cubos ha caído alguna vez en este bar de estilo “polinesio” en el que la decoración incluye pinturas al fresco de atolones en medio del océano, máscaras tikis one-more-time y vitrinas que encierran vasos con la forma de la casa de Bob Esponja o monos sentados en actitud de meditación. Entre los cócteles, “Fuego Líquido”, “Azul de Hawai” y demás delirios combinatorios que se pueden degustar sentados en alguno de los sillones de mimbre al más puro estilo Emmanuelle que pueblan el local. También tienen café Irlandés, que para los pubs es un delator de la edad como para los seres humanos las arrugas.

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Kona Lei, atmósfera de otro mundo.

Kona Lei. El Hernán Cortés era uno de esos bares que nunca se olvidan. Situado en un entresuelo, con vegetación de plástico, grandes cristaleras, luz mortecina color verde y dueños con manga ancha en cuanto al tema horario, acabó convirtiéndose con el paso de los años, en un after legendario. Ese refugio de crápulas y canallas con savoir foire es, desde hace unos meses, un tiki-hawaiano que ha respetado la atmósfera del local (ya de por sí, bastante serie b) para iniciar un nuevo camino como bar de culto. Mai Tais, cócteles de piña y demás bebidas llenas de fantasía para aliñar noches en las que cualquier cosa puede pasar. Si os dicen que han visto enrollarse a la Cosa del Pantano con Betty Page, creedlo.

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El Coconut, hermano tranqui de El Fabuloso.

El Coconut Bar. Silvia Superstar es una devota de la cultura pop norteamericana, como ya sabíamos todos, además de una empresaria con mucha vista. Si El Fabuloso se ha convertido en el bar con estética 50-pero-ya-un-poco-mainstream, El Coconut es la versión reposada y pensada para fans fatales de esa túrmix en la que caben The Cramps, Elvis, La tribu de los Brady, el universo pin-up y las películas surferas. Taburetes de skai para hacer barra fija, espejos sol, sillones con estampado de leopardo y cuevas en la planta baja de colores chicle, propicias para intimar o lo que surja. Para beber: gin tonics, daiquiris y mojitos. Para comer: nachos con guacamole, tartas caseras y hasta tortitas con nata. En el hilo musical, surf, psychobilly y doo-wop. ¡Ah! Y tienen wifi. No todo iba a ser vintage…

Lunch Box & Tiki Room. Barco, 8. Teléfono 915 23 33 64.
Mauna Loa. Plaza de Santa Ana, 13. Teléfono 914 29 70 62.
Bora Bora Polinessian Bar. Ventura Rodríguez, 5. Teléfono 915 420 467
Kona Lei. Hernán Cortés, 8. Teléfono 910 16 39 06.
El Coconut Bar. San Roque, 14. 

Banda sonora. Los Tiki Phantoms – Regresan de la tumba.

 

 

Javier Sánchez
Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

4 Comments
    1. Verdad como un templo. De la mayoria de locales que has puesto la cocteleria que elaboran se ha quedado atrasadisima. Los “Migueles” en Costello si que hacen cocteleria de calidad, ingredientes naturales… Deberia estar el primero en la lista.

  1. …O el gran maestro coctelero-Tiki Antonio en el Bar Shambad, en Duque de Osuna (entre Plaza de España y Conde Duque). Creaciones personalizadas riquísimas y a buen precio.

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