Be So, Carles Tejedor se luce en el hotel Sofía

Carles Tejedor hace tiempo que dejó la primera línea gastronómica al abandonar la cocina de Via Veneto, donde defendió con holgura la estrella Michelin que luce la casa desde que tengo uso de razón. Dejó el restaurante de la alta burguesía, se metió a fondo a investigar sobre aceites y como el tío es bueno le salieron proyectos cañeros. El primero, El Nacional. Ahora anda con la gastronomía del renovadísimo hotel Sofía. Impar, más informal, y Be So, más de autor, son las dos grandes apuestas.

Aunque hay que contar aquí también con la cena-espectáculo de Zuu, el PhiloSofia, un ‘book café’ (así lo llaman y me parece acertada la definición) que parece el salón de un marqués, y Sofía Bar, con una espectacular barra circular que está justo antes de la entrada en Be So.

He estado en Impar y en Be So. Impresionante la luz que tienen ambos gracias a los ventanales que dan a la calle. Por una vez, en vez de hablar del restaurante más gastronomista de los dos, Impar, voy a dedicarle más líneas al más gastronómico -y caro-. Aunque de Impar diré que es enorme (600 metros cuadrados), sirve platos mediterráneos y algún otro de más allá, cuenta con tres barras y una terraza… En fin, una barbaridad.

En Be So, Tejedor hace alta cocina -a la vista, por cierto- totalmente reconocible. Y como mejor ejemplo de ello doy fe del cap-i-pota. Sensacional pegamento que te impide abrir la boca para decir “oooooh”. Pero el silencio también es de lo más elocuente. Una maravilla que llega servida en una minisartén.

 

Los ingredientes para estos platos clásicos son de campanillas. No escatiman en materia prima. Ensalada de verduritas con agua de tomate perfumada, gamba roja cocinada entre lino, rodaballo asado con raíces y jugo anisado, canelón trufado de carne asada, bechamel de almendras y jugo del rustido, pichón en su jugo con royale de su hígado y cebolla en texturas…

Además de ese megaventanal que llenaba el edificio de La Maternitat como si aquello fuera un mural, una de las cosas que más me fascinaron en mi visita a Be So, fue la manera que te proponen para elegir el vino. Ni carta de papel ni digital ni hablada.

Te plantan en la mesa siete minibotellitas que parecen de perfume y que, en realidad, no dejan de ser perfume. Hueles una a una y escoges la que más te gusta. Y sobre ella, el sumiller te da a elegir entre cinco o seis vinos. Así no tienes que dudar: eliges realmente el que más te apetece sin necesidad de ser un entendido en la materia. Te gusta o no te gusta. Punto.

 

Be So

Plaça de Pius XII, 4. Barcelona.
Teléfono: 93 508 10 20.
Horarios: de martes a sábado, de 13.00 a 15.30 y de 20.00h a 23.00 horas; domingos, lunes de agosto (del 7 al 25) y enero (del 9 al 17) cerrado.
Precio medio: 70-80 euros. Hay dos menús degustación, de 80 y 120 euros (con maridajes, 35 y 65 el primero, y 50 y 90 el segundo).

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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