Descubriendo la Prieto Picudo con Leyenda del Páramo

Soy una sentimental, lo sé. A veces me emociono hasta con escasos 20 segundos de publicidad enlatada de televisión. Pero qué le vamos a hacer, soy tan sentimental como enamoradiza, dos atributos que se aceleran si de vinos va la cosa. Y es que desde el día en que me enamoré de alguien llamado Mencía algo cambió para siempre. Claro que hoy no estoy aquí para hablar de ella. Esa es otra historia que quizá algún día cuente. Porque oye, esta temporada me he propuesto hablar más de vinos, de amor en estado líquido. Que a mí eso de beber me gusta y emociona casi tanto como escribir.

Y con emociones vengo, pero en forma de uva. Una uva que hace bien poco descubrí de la mano de Leyenda del Páramo, una joven bodega de la D.O. Tierra de León que mucho antes que yo también se enamoró de ella: la Prieto Picudo. Una variedad autóctona de la zona leonesa de Valdevimbre, que entre batallas y filoxera quedó aniquilada y olvidada, como quedó el gran peso de la zona en materia vitivinícola.

Triste, lo sé, pero espera que el siguiente capítulo es ya más dulce, porque gracias al trabajo y esfuerzo de bodegas como Leyenda del Páramo hoy la Prieto Picudo cuenta con viñedo sano centenario a pleno rendimiento. Un viñedo llamado “en rastra” que, no sé vosotros, pero yo jamás había visto y me dejó asombrada; la cabeza está enterrada y la planta crece arrastrándose por el suelo, con ramas que buscan encontrarse con la planta más cercana. Bestial.

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La Prieto Picudo es una uva muy apretadita, de un granate casi negro, que termina en forma de punta y que da unos vinos especialmente frescos, aromáticos e intensos. De la uva seleccionada de viñedo centenario, Leyenda del Páramo elabora sus referencias El Músico (12 meses en barrica) y El Médico (9 meses en barrica), que ni Parker, ni Peñín, ni Repsol puntúan por debajo de los 90. Un inquieto Aprendiz completa la gama, con una crianza de 3 meses en madera, y un goloso granate brillante, limpio e intenso.

Tres tintos 100% Prieto Picudo que llevan en cada gota la bonita historia de una recuperación y el esfuerzo incansable de todo el que está tras este proyecto. Un proyecto muy joven, nacido en 2010, que desborda ganas e inquietudes. Se están montando unas instalaciones que seguro serán dentro de poco un reclamo enoturístico más que interesante y, desde luego, pionero en la zona. De momento, te invito a probar sus vinos. El Músico, El Médico, El Aprendiz y el resto de referencias que elaboran en Leyenda del Páramo, entre las que están unos blancos de Albarín que tienen otra bonita historia que contar. En otro momento, que hoy me siento tinta. Emoción en su justa temperatura.

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Silvia Artaza

Silvia Artaza

Adicta al queso y enamorada de la mencía. Actualmente coordina contenidos de estilo de vida en Gtresonline y reparte pluma en proyectos editoriales de la A.A. de la Real Academia de Gastronomía. Madrileña, enamorada de San Sebastián, a la que le apasiona comerse el mundo a bocados.

1 comentario
  1. Leyendo este artículo tuyo sobre el prieto picudo es muy fácil enamorarse de la escritora y del vino. Yo lo conocí este fin de semana, mira tu qué casualidad, en la Leyenda del Páramo y también caí rendido a los pies de la copa que lo contenía. En adelante compartiré más de un buen rato con él y con tus escritos.

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