Marisco cañí en El Boquerón de Lavapiés

Si quisiéramos dividir a los madrileños en dos tribus, podríamos etiquetarlos entre los de Malasaña y los de Lavapiés. Es un hecho, hay quien detesta uno y ama otro, dependiendo en gran medida de la edad de quien opina. La que esto firma se encuentra ahora en una diatriba, vive por encima de la Gran Vía pero echa de menos la vida de barrio cercana a Embajadores y al Reina Sofía. Es más, si me dejaran traerme uno de los bares a casa no dudaría en escoger El Boquerón.

Esta escueta taberna, alicatada con azulejo andaluz, barra de aluminio y mesas de mármol, plasma en sus pocos metros no solo lo que significa la idiosincrasia del barrio en el que habita, sino la de todo Madrid. Parece una mentira que de tanto repetirse se ha hecho verdad, pero no nos engañemos, en la capital podemos disfrutar de un pescado tan fresco y sabroso como en cualquiera de nuestras costas. Y El Boquerón es uno de los que mejor representa esta afirmación.

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Lo tiene todo para ser un clásico: más de cien años de historia, unos camareros que, desde los años 60, despachan marisco con camisas blancas (semi-abotonadas) y caras de pocos amigos y unas cañas con espuma tan densa que deja marca en el bigote al dar los primeros sorbos. También hay vermut de grifo (ya digo que el local es muy de Madrid) y albariño en copas. La bebida, además, se acompaña con sus boquerones caseros en forma de tapa.

De comer, solo marisco y pescado. Todo por un precio más de lonja que de restaurante. Al vapor hay percebes, gambas, nécoras y camarones y crudas podemos elegir entre ostras gallegas o almejas con un chorrito de limón. Su cocina, en una esquina de la barra, no es más que una plancha en donde se suceden las gambas, las cigalas y unas cazuelitas de merluza y gambas con ajo y guindilla. Para acompañar, nada de mezclas rocambolescas: un tomate traído directamente del huerto con boquerones y anchoas.

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A El Boquerón, eso sí, uno viene a la hora del aperitivo (aunque luego acabe pidiendo media carta) porque a eso de las 15:00 la afluencia baja y se nota que los dueños están ya más interesados en cerrar e irse a casa a dormir la siesta. Por la noche, más de lo mismo, de 19:30 a 21:00 lo encontrarás lleno, a partir de las 22:30 las malas caras de los “camisas blancas” te echarán una mirada furtiva en cuanto cruces el umbral de la entrada.

Solo una última nota para quien goce de las sobremesas: olvidémonos del café (ni siquiera cuentan con una máquina), aquí se sirven copas de Larios, Bacardi y J&B a precios más que populares, como la cuenta total, que difícilmente superará los 30 € por persona.

El Boquerón
Calle Valencia, 14.Madrid
Horario: de 12:00 a 16:00 y de 19:00 a 23:00. Miércoles cerrado.

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1 Comment
  1. No comparto esa opinión de ganas de irse. Yo me he quedado allí hasta las 18 hrs. Eso sí, consumiendo. La opinión no se forja en un día. Comentario algo atrevido el suyo. Con todo respeto. Un saludo

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