Casa Dorita: 10 razones para disfrutar

Acudo a Casa Dorita. Casi dos años en el barrio de Sant Antoni, uno de ellos a la sombra de unas obras interminables que por fin acaban. Y la sensación de que, una vez desterradas las vallas, una vez las aceras vuelvan a brillar, este coqueto restaurante se convertirá, si no lo es ya, en una de las referencias gastronómicas junto al mercado por su cocina sin imposturas, directa, sencilla, tradicional, de toma pan y moja tanto en la carta como en las sugerencias del día.

Al salir del establecimiento que regentan Isabel y Joan, sus responsables, me quedó la sensación de que es un restaurante a medio camino entre casa de comidas y bodega que no falla. Y al escribir este post, me salen al menos estas 10 razones por las que acertarás si lo escoges para ir a vermutear, tapear, comer, cenar e incluso desayunar. Veamos.


1. El espacio

Pequeño, pero cálido, acogedor, decorado con gusto, desde la barra a la entrada donde hacer un vermut (hay vermut de grifo) hasta el privado del fondo, pasando por las dos mesitas que se esconden tras la cocina. Casa Dorita es encantador, coqueto, bonito, recogido. Con alma.


2. La zona

Casa Dorita está en Sant Antoni, barrio de moda y barrio gastro, junto al final de la avenida Mistral, en un tramo de la calle de Tamarit que ha ganado acera tras las obras y unos parterres de césped. Ideal para una terraza donde comer tranquilamente y que abrirá en breve.


3. El cariño que transmiten

Ya sea en cada plato o en el trato con el cliente. Por eso entiendes que Isabel y Joan saluden por su nombre a muchos de los que se sientan en sus mesas. La parroquia es fiel porque comen bien y porque les tratan bien. Parece que sean clientes de toda la vida pero Casa Dorita solo lleva dos años abierto aunque, tal como lo están haciendo, durarán años. ¿Y cómo lo están haciendo? Con detalles como este: si no te acabas la botella de alguno de los vinos seleccionados con tanto mimo te la puedes llevar a casa, igual que la comida (aunque esto es más habitual en los restaurantes).


4. No hay postureo

Ni concesiones en la carta, ya que renuncian a platos fáciles de vender porque están de moda. Aquí venden la cocina que se espera de un restaurante pegadito a un mercado, en este caso al de Sant Antoni. Tradición y chup-chup.


5. Los platos de cuchara

Si los jueves hay arroz, los miércoles, Casa Dorita lo peta porque hay más platos de cuchara en las sugerencias del día. Pero el resto de la semana puedes probar albóndigas con sepia o pochas como las que caté yo y que tanto me recordaron a mis viajes a Gijón y Oviedo.


6. Las croquetas

Las de pollo rustido me parecieron simplemente espectaculares. De verdad. Crujientes por fuera y nada aceitosas, en su relleno meloso aparecían también la cebolla y la zanahoria. El síntoma que certifica que has llegado al sitio correcto.


7. La charcutería

Desde la mortadela con queso parmesano y aceite trufado, de corte finísimo y sabor sutil e intenso, hasta la maravillosa cecina, con un aroma y sabor ahumado de largo recorrido, aderezada con almendra rallada. Por no hablar del jamón ibérico de bellota de Guijuelo, dulzón él, finísimo, tan fino que se deshace en la boca y te quedas salivando casi en estado de shock. Ojo, que aquí hay truco: Joan es representante de la marca Juan Manuel, así que conoce muy bien el producto que sirve. Y por eso tiene también en la carta una jugosísima pluma ibérica. No di cuenta de los quesos, pero tienen buena fama. Visto lo visto, no lo dudo.


8. La tortilla de patatas

Diría que casi tan buena como la tortilla de patatas que hace mi madre. Que ya es decir. Esta es suave, está rica y tiene un punto ‘baveuse’. Acaso como la hacía Dorita, la que podría ser abuela de cualquiera de nosotros y que ha dado nombre al restaurante.


9. Los huevos que tienen

No solo por abrir un restaurante, que también, sino por tener un apartado en la carta dedicado a ellos. Son ecológicos y los sirven en forma de tortilla o estrellados con chistorra, gulas, sobrasada de Mallorca, queso trufado… Me gustaron los que venían con butifarra de Lleida, aunque acaso me faltó un puntito de sal para redondearlo porque a su sabor persistente le faltaba un pelín de fuerza.


10. El precio

Casa Dorita no es caro. En absoluto. Sabor, buen producto, buen trato… ¿Qué más quieres por 20 euritos? ¡Con eso puedes salir de ahí por la puerta grande!

 

Casa Dorita

Calle de Tamarit, 142. Barcelona.
Teléfono: 93 853 91 95.
Horarios: de martes a sábados, de 13.00 a 16.00 (se puede desayunar a partir de las 9.00) y de 20.00 a 00.00 horas; domingo, de 13.00 a 16.00 horas.
Precio medio: 20-25 euros (no hay menú pero sí platos a precios especiales).

 

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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