Cómo ahorrar en la cesta de la compra comprando productos de temporada

Un euro de aquí, unos céntimos de allá. Si sumamos todo el dinero que pagamos por comprar frutas y verduras que no están en temporada nos daremos cuenta de que al final del año la cifra acaba siendo considerable. Los productos de temporada no solo son más económicos, sabrosos y saludables, sino también más sostenibles, ya que comer una manzana de proximidad en lugar de un aguacate que ha atravesado el Atlántico antes de llegar a nuestra mesa reduce considerablemente el consumo energético, además de fortalecer el comercio de proximidad y favorecer las relaciones comerciales sin apenas intermediarios.

Pero lo cierto es que ni siquiera los consumidores más concienciados con la salud y el medio ambiente optan por comprar prácticamente en exclusiva productos de temporada, y de hecho muchos ni siquiera saben qué ofrece el huerto en las distintas estaciones. “Vivimos en un mundo en que el cliente quiere tener todo durante todo el año”, afirma Mubarak Hussain, propietario de BHG Supermercat del Món, en el barrio de Sant Antoni de Barcelona, donde vende frutas y verduras de alta gama, además de otros productos delicatessen, a un consumidor de perfil ‘foodie’ y poder adquisitivo medio-alto.

Para Hussain, el consumidor “no quiere pensar” y adquiere los productos que sabe cocinar y que le gustan de forma prácticamente automática. “Si traemos productos que no son de temporada es porque el consumidor los demanda, sin ser consciente, probablemente, de la cantidad de dinero que paga de más”. Por ejemplo, todos estos:

Fresa

Fresa
Ahora mismo, en BHG encontramos una caja de fresas a 2 €/kg. “La misma cuesta en noviembre entre 5 y 8 €/kg, y en diciembre, cerca de Navidad, se venden a 10 €/kg”, afirma Hussain. Esta misma situación se encuentra Andreu Bosch, director gastronómico de la cadena de ‘take away’ saludable Tento Restaurants, con presencia en Barcelona y Madrid, cuya apuesta es, precisamente, cocinar únicamente con productos de temporada, salvo alguna excepción, con el fin de ajustar al máximo los precios de sus menús (el completo, con dos platos, postre, agua y pan cuesta 7,45 €). “En Tento solo compramos fresas en febrero, marzo y abril, a unos 3 €. Hemos llegado a pagar el doble cuando hemos comprado para algún catering fuera de temporada”, afirma.

¿Qué hacer si nos entre un antojo de fresas en pleno noviembre? Bosch sugiere preparar confituras caseras de fresas cuando están en temporada y guardarlas para todo el año: “se les quita el rabillo, se parten por la mitad con un poco de azúcar y se guardan en botes. Serán el postre perfecto con un heladito de nata cuando llegue el otoño”, afirma. Si somos de los que nos gusta añadir unas fresas a la ensalada, Bosch recomienda optar por los arándanos.

Cerezas

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Bosch se encarga de visitar personalmente a buena parte de los proveedores de los productos con que se cocina a diario en la central de Fraga (Huesca). Un área que presume, de hecho, de unas cerezas excelentes, que en pocas semanas costarán unos 3 €/kg. ¿Qué ocurrirá cuando nos apetezcan unas cerezas en febrero? Que pagaremos alrededor de 9 €/kg, explica Bosch, y además serán muy difíciles de encontrar, ya que hay muy poca producción.

Alcachofa

Hussain recomienda aprovechar los últimos coletazos de la alcachofa antes de que prácticamente triplique su precio. “Ahora cuesta 1,50 €/kg, mientras que en pocas semanas pasará a costar 3,99 €/kg”. Sus clientes, sin embargo, las siguen comprando. “Se llevan menos cantidad, pero se las siguen llevando, lo mismo que ocurre con otros productos no estacionales”, asegura.

Espárrago triguero

Es uno de los productos estrella de la primavera, que en la actualidad ronda los 5 €/kg. Un coste elevado teniendo en cuenta que estamos ante un producto con una merma considerable, pues no lo comemos entero, pero que fuera de temporada se paga a 8 €/kg. En BHG los venden en unos pequeños manojitos a 2€, que alcanzan los 2,99 € cuando acaba la primavera.

Col

Es otra verdura que está dando sus últimos coletazos, y sería la antítesis del espárrago triguero en su relación precio-rendimiento. “Es un producto que en invierno se paga a 1€ y fuera de temporada a 1,5 € aproximadamente”, afirma Bosch. Es cierto que aumenta prácticamente un 50% su valor, pero también que es una verdura a la que se puede sacar mucho partido.

“En Tento la fermentamos y hacemos kimchi, mientras que en invierno preparamos trinxats (un plato típico de las zonas de montaña del norte de Cataluña con patata y tocino), aunque también puede utilizarse en ensaladas o en salteados de verduras, para acompañar fideos o noodles”, explica Bosch.

Una buena manera de sacar partido a una col gastando muy poco y preparando un plato saludable y ligero es “saltearla con un calabacín y algo de pimiento, aceite, ajo, y un toque de salsa de soja, y congelar en porciones para acompañar arroces o pasta”. Bosch explica que mientras en algunos momentos “la col kale se pagaba a 9 €/kg, veías al lado una col a 1 €/kg” y la situación daba lugar, cuanto menos, a la reflexión de si comer de temporada es más una cuestión de responsabilidad que de ahorro, que también lo es.

Melón

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De momento se paga a 2,50 €/kg en BHG, mientras que cuando llegue el verano esa misma pieza (mejor dicho, una mucho más dulce y sabrosa) costará 1,50 €/kg. No hay que olvidar que ese melón otoñal suele proceder, en la mayoría de casos, de países como Brasil o Senegal. Según datos de Mercamadrid, un melón de importación ronda al por mayor el 1,25€ /kg en marzo, mientras que uno nacional se vende a 0,35 €/kg en agosto. ¿Por qué no sustituir el clásico melón con jamón por una piña, que suele mantener sus precios estables durante todo el año?

Naranja

La naranja experimenta la misma situación que el melón pero a la inversa. Según Mercamadrid, una naranja nacional se vende en marzo a 0,85 €/kg, mientras que en agosto llegan naranjas de Argentina y Sudáfrica a 1,2 €/kg aproximadamente. Bosch recomienda “comer siempre las naranjas, así como el resto de frutas, enteras y peladas, pues es la mejor manera de aprovecharlas al máximo a nivel nutricional y no desperdiciar nada”.

Recomienda, además, lavarlas en el momento de comerlas para evitar que se desmineralicen, y, siempre que sea posible, “hacer la compra en miércoles o jueves, pues las que llegan a las fruterías entre lunes y martes suelen haber sido recolectadas la semana anterior, por lo tanto no estarán tan frescas”. En BHG, el precio de la naranja se duplica fuera de temporada: “en verano se vende a 2,5 €/kg”, explica Hussain.

Habitas

Una vez se prueban unas habas frescas, “más engorrosas de preparar porque hay que desgranarlas”, explica Bosch, hincar el diente a unas congeladas nos parecerá un sacrilegio. “Se están pagando entre 2 y 4 €/kg, mientras que las congeladas rondan el 1,80 € durante todo el año, pero es uno de los casos en los que la diferencia de calidad es estrepitosa”. Lo ideal es preparar conservas que duren todo el año: “se saltean con sal y aceite y se sellan en botes, para después cocerlas al baño maría durante media hora”.

Kiwi
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El kiwi llegará a partir de mayo, en buena parte de Nueva Zelanda, el mayor productor mundial de este alimento, y aunque es una fruta con propiedades nutricionales como pocas, ligera, hipocalórica, diurética y con gran cantidad de fibra, vale la pena tener en cuenta que ha cruzado el planeta para llegar a nuestro bol del desayuno.

Por este motivo, Bosch apuesta, en la medida de lo posible, por el kiwi atlántico, procedente de Asturias y Galicia: “vendrá a partir de mayo y su precio no difiere mucho del de importación, unos 2,5 € en temporada”. Es dulce y sabroso, aunque tiene un handicap para el consumidor contemporáneo, acostumbrado a las frutas y verduras “bonitas”: “llega algo deformado, es un producto muy irregular”.

Flor de calabacín

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Esta delicatessen veraniega es un buen ejemplo de cómo los consumidores más sibaritas gastan el triple sin darse cuenta al adquirir un producto gourmet cuando no es temporada. “Ahora mismo la estamos vendiendo a 9 € la bandeja, mientras que el mes que viene estará a 2,5 €”, asegura Hussain. Lo mismo ocurre con el calabacín y la berenjena: “en invierno triplican su precio”, afirma.

En definitiva, para Bosch es fundamental adquirir tres sencillos hábitos no solo para ahorrar una cantidad considerable de dinero, sino también para comer mejor y cuidar el medio ambiente: “planificar la cesta de la compra, ampliar un poco nuestro recetario particular y comprar siempre en el mercado”, recomienda. El resultado de aplicar estos cambios y optar en la medida de lo posible por productos de temporada será un ahorro “de entre un 35 y un 40% en la cesta de la compra al cabo del año”, concluye.

Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

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