El chef cabreado: 10 sentencias contra las dietas milagrosas

Hoy se publica el libro El chef cabreado (Editorial Ariel), título y a la vez alias de su autor Anthony Warner, un chef y bloguero inglés licenciado en bioquímica que, harto de oír hablar de todo tipo de dietas milagrosas, ha decidido arremeter contra todas ellas. Como él, ya somos muchos los que levantamos la ceja de la incredulidad cada vez que oímos hablar de un nuevo tipo de alimentación que se supone la panacea de lo saludable.

Que si el azúcar es peor que el arsénico, que si la dieta que sigues te lleva directo al cáncer más atroz, que si los zumos detox son el elixir de la eterna juventud, que si el gluten, que si el aceite de coco, que si la dieta alcalina, que si el paleolítico, que si los superalimentos… ¿Nos hemos vuelto locos? Nos hemos vuelto locos.

Por fin alguien se atreve de poner freno a todo esto y aclarar que lo saludable no tiene nada que ver con todas estas tendencias. En opinión de Anthony Warner “el lobby de la salud y el bienestar se ha apoderado de la primera línea y ha relegado las opiniones de científicos de la nutrición, dietistas y profesionales de la salud”. A lo largo de su libro El chef cabreado trata de destapar falsas creencias y detener “toda esa avalancha de nutripolleces”, echando mano de buenas dosis de sentido común y de ironía. Te avanzamos diez perlas que hemos encontrado en su libro:

Sobre las dietas sin gluten

“En torno al gluten se ha creado toda una mitología dietética y cada vez son más los que prescinden de él sin necesidad, bajo la errónea impresión de que su salud mejorará. Jamie ha dejado el gluten. Ha perdido un poco de peso y se encuentra algo mejor (…) No podemos decir con certidumbre que prescindir del gluten no le haya reportado beneficios, pero tampoco que sí. En estas dos semanas Jamie ha hecho otras muchas cosas aparte de prescindir del gluten.”

Sobre la dieta alcalina

“La base científica es inexistente, pero cualquiera que siga la dieta perderá un montón de peso. Los alimentos prohibidos son, básicamente, todos los que contienen cantidades significativas de hidratos de carbono, grasa o proteínas, con lo que solo quedan algunas frutas y muchas verduras, todo ello regado con deliciosa agua con lejía. Dista mucho de ser una dieta saludable o equilibrada, pero se pierde peso, claro, porque no te dejan comer casi nada.”

Sobre las dietas detox

“¡Las dietas detox no sirven para nada! No hay ninguna prueba de que estos alimentos tengan los efectos que dicen tener. Ninguno sirve para eliminar toxinas y ninguno ayuda al organismo a eliminarlas. Ninguno limpia el hígado ni los riñones, digan lo que digan. Nadie dice que esos alimentos no sean saludables, solo que no nos van a curar ningún envenenamiento, sobre todo porque no estamos envenenados.”

Sobre el aceite de coco

“En otros tiempos, el aceite de coco era un tabú en la nutrición, símbolo de todas las cosas horripilantes que utilizaba la industria alimentaria. En cambio hoy día se ha convertido en uno de los superalimentos más notables del planeta (…) El ácido láurico no es la penicilina y no hay estudios que demuestren que tiene efecto alguno en el organismo. Así que no, no hay que tomar aceite de coco para perder peso. Una cucharada de aceite de coco es una cucharada de grasas saturadas”.

Sobre el azúcar

“No se puede vivir sin azúcar. No hay dieta que no contenga azúcar, porque el azúcar está en las frutas, las verduras, los cereales y en todos los lácteos. El azúcar no es un veneno, no es una toxina, no es una droga. En cantidades razonables, puede ser parte de una dieta equilibrada. (….) El concepto de ‘sustituto natural del azúcar es de lo más raro porque, como todo el mundo sabe, el azúcar es natural: se extrae de plantas y no sufre modificación química alguna. El proceso de refinado no lo vuelve tóxico ni lo hace más o menos dañino que los mismos azúcares en formato diferente y en un tarro bonito”.

Sobre la dieta paleo

“Al igual que sucede con la dieta alcalina, incluye su dosis de consejos sensatos (siempre es bueno consumir mucha fruta y verdura e incluir en la dieta fibra en abundancia), pero la premisa en que se basa es una estupidez supina. Todo se reduce a la idealización del pasado y no tiene la más remota idea de cómo funciona la evolución. La inmensa mayoría de las frutas, verduras y ganado que consumimos son resultado de la agricultura, tan diferentes de sus especies ancestrales como un chihuahua de un lobo”.

Sobre la comida limpia

“Si no te dejan comer pan, patatas, cereales, pescado, carne o lácteos, ¿qué te queda? En cualquier dieta lo más importante es la variedad, es decir, todo lo contrario a esta estricta fórmula que nos priva de casi todas las fuentes de proteínas y carbohidratos. Por eso es tan repugnante y potencialmente dañina la comida limpia. Para ocultar el objetivo real, el adelgazamiento, hay que justificar de otra manera el rechazo arbitrario de ciertos alimentos, y ahí entran las pseudociencias”.

Sobre la dieta y el cáncer

“Los mitos en torno al tema de dieta y cáncer se cuentan por miles y uno de los más gordos es que hay una cura o causa individual para todas las formas de la enfermedad. El coste es incalculable. Muchos pacientes se entregan a tratamientos alternativos que combinan con los convencionales y, a menudo, atribuyen la cura o cualquier mejoría al cambio en la alimentación, cuando en realidad el efecto lo han surtido las medicinas de eficacia probada”.

Sobre los precocinados

“Vilipendiar los alimentos manufacturados es caer en exactamente los mismos errores que subyacen en todas las dietas de moda comentadas: intentamos dividir las comidas en buenas y malas, y así dañamos nuestra relación con lo que comemos. Las propiedades saludables de los alimentos que consumimos vienen dadas por su composición química, no por una historia mágica de su procedencia. No existen los polvos de hada de la naturalidad que hacen que la comida casera sea más saludable que la hecha en una fábrica.”

Sobre comer bien

“El secreto de la comida sana es comer cosas muy variadas; ni demasiado ni demasiado poco; buscar un poco de equilibrio y no sentirse culpable. Y, sobre todo, nunca hagas que nadie se sienta culpable por lo que come. Ah, una cosita más. Come pescado de vez en cuando, sobre todo pescados azules como salmón o caballa.”

 

Isabel Loscertales
Isabel Loscertales

Prueba nuevos restaurantes con la misma pasión con la que devora un buen libro o visita una expo. Responsable de la sección de cultura y ocio en la revista Woman Madame Figaro, trata de descubrir nuevas tendencias y de promulgar que lo culinario está de moda.

1 Comment
  1. ¡Me encanto el articulo! Estoy de acuerdo contigo en que es importante el conocer esta informacion
    Yo pase mucho trabajo al principio cuando quería perder peso. Iba de una dieta a otra y de un producto mágico al siguiente. Honestamente te diría que nada me funciono. Pensé que era yo la del problema, pero me di cuenta que era que no tenía un sistema el cual realmente me entendiera.
    Que tomara en consideración el hecho de que uno es humano y tiene diferentes necesidades, al final no somos maquinas.
    Me he propuesto como misión de vida compartir mi experiencia con otras personas que puedes estén actualmente en la misma situación que yo me encontraba meses atrás. El producto que me ayudo se llama Dieta en dos semanas, y aquí te comparto mi experiencia https://tinyurl.com/yc66phen

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