La importancia de elegir bien una copa, en 11 claves

¿Sabías que puedes destrozar un vino excelente si lo tomas en una copa inadecuada? No es que el vino cambie, claro, lo que varía -y mucho- es su apreciación. Parece que hemos aprendido lo importante que es conservar bien el vino o servirlo a la temperatura correcta y, sin embargo, no siempre tenemos la misma consideración por el tipo de copa que utilizamos. Pues deberíamos: los vinos -y otras bebidas alcohólicas- huelen y saben diferente según los bebas en una copa u otra. Son su mejor altavoz. Lo hemos experimentado en nuestras propias carnes, gracias a un evento montado esta semana por la prestigiosa marca austriaca Riedel (mejor dicho, por su distribuidora en España, Euroselecció) en Vila Viniteca. De allí sacamos estos once consejos para que puedas elegir mejor tu copa, conocer su importancia y cuidarla:

1. El contenido determina la forma. Es la máxima de Riedel y parece que acertada: elegiremos un tipo de copa u otro según el tipo de vino que vayamos a tomar (tinto, blanco, rosado, espumoso, sus variedades de uva, su crianza…) o el licor. La firma tiene copas específicas para cada variedad de uva, cada cual diseñada a golpe de cata.

2. Importa más la técnica que la estética. El tamaño y la forma de la copa influyen sobre la percepción del aroma y sabor de la bebida, por lo que la funcionalidad ante todo. De hecho, cuando estaban de moda las copas decorativas y ornamentadas, allá por los años 50, el “señor Riedel” se plantó con un diseño esencial al más puro estilo Bauhaus. El objetivo: que la copa enaltezca la bebida, no que dé color a la mesa.

3. Mejor de cristal. El cristal contiene plomo (al menos un 24%), el vidrio no. El plomo aporta porosidad y una máxima finura en la pared, por lo que el líquido se oxigena más, potencia su aroma y sabor y facilita el centrifugado manual.

4. Ligera al tacto. Te pone en antecedentes a la hora de disfrutar un vino o licor y detectar que es una buena copa. Su aspecto táctil debe ser ligero y suave.

5. 100% transparente. Después del táctil, el segundo aspecto para valorar la calidad de una copa es el visual. Hay que observarla y confirmar que se trata de una copa neutra, sin color ni ninguna tonalidad. Mira a través de la copa: si lo que hay al otro lado no lo ves deformado, es una excelente señal.

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En este tipo de copa (modelo Montrachet/Chardonnay de Riedel) un tinto pierde sus encantos, mientras que un blanco de crianza los aumenta.

6. Potenciando aromas. Otro aspecto a tener en cuenta es la transmisión olfativa: el tamaño y forma de la copa sitúa de una manera u otra las moléculas olfativas de la bebida. Debe de enaltecer el bouquet de manera armónica. Una copa con un amplio diámetro provoca, por ejemplo, que un vino tinto pierda gran parte de sus aromas. O una tipo balón puede hacer que un gran whisky te llegue a la nariz en forma de bofetada alcohólica. Los vinos complejos mejor tomarlos en copas muy grandes (más de 700 ml.) pues permiten que se puedan apreciar sus diferentes capas de aromas: los frutales en la superficie, los vegetales en la parte intermedia y los intensos (madera, alcohol…) en el fondo.

7. Distribuyendo el sabor. Las copas de diámetro estrecho te obligan a levantar la cabeza para dirigir el líquido a la punta de la lengua, mientras que las anchas lo dirigen al final de la boca. También según el tipo de copa la bebida entra de forma amplia o fina, distribuyéndose de una manera u otra y variando las sensaciones. Son solo algunos ejemplos que explican que la importancia del diseño de la copa en la experiencia final no es al azar, sino que tiene un porqué. Los vinos tintos, mejor en copas grandes (que no de balón) y los blancos, en  medianas o pequeñas para dar protagonismo a las notas frutales en lugar de al alcohol.

8. El detalle chispeante. Las copas adecuadas para los vinos espumosos, cavas y champagnes, llevan un pequeño corte en el fondo de la copa para potenciar la burbuja.

9. Las copas genéricas. Riesling, la marca de copas favoritas del gurú Robert Parker, comercializa 84 tipos diferentes de copas. Tienen una diferente por cada varietal. Lo de cambiar de copa según tomes un pinot noir o un chardonnay suena bien, pero no es muy efectivo a no ser que vivas en una mansión y le dediques una habitación entera a las copas. Para acotar, nos recomiendan dos que podrían servir como genéricas: la Copa Riesling Grand Cru (para vinos blancos florales) y la Copa Cabernet (para vinos negros).

RIEDEL GENERICAS
Los dos modelos genéricos de Riesling.

10. Cómo llenarlas. A ver si usas una buena copa y la llenas hasta arriba, que esto ya sabes que no. El consejo de Riedel es llenar la copa de vino tinto en 110 y 140 ml., la de vino blanco en 85 ml. y la de licor en 30 ml. o menos.

11. Cómo lavarlas. Pueden lavarse perfectamente en el lavavajillas, lo importante es tener cuidado a la hora de secarlas: no apretar y nunca cogerla de los dos extremos, es cuando acostumbran a romperse. Si las lavas a mano, puedes hacerlo sin jabón, únicamente con agua caliente.

 

 

Isabel Loscertales
Isabel Loscertales

Prueba nuevos restaurantes con la misma pasión con la que devora un buen libro o visita una expo. Responsable de la sección de cultura y ocio en la revista Woman Madame Figaro, trata de descubrir nuevas tendencias y de promulgar que lo culinario está de moda.

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