Dime cómo te gustan los vinos y te diré qué D.O. escoger

Te gusta el vino, y hasta aquí puedes leer. No eres un iniciado en la materia, ni siquiera dominas el movimiento de muñeca requerido para agitar la copa, eres el típico que no distiguiría un tinto de un blanco en una cata a ciegas –no te rías, no, hasta los más duchos fallan en ocasiones–, pero hay otra cosa que tienes clara además de que te pirras por el vino: te gustan los vinos buenos. Y es que pese a que no entiendas de taninos, variedades de uva y seas incapaz de reconocer ni una sola de las notas de cata que enumera un sesudo enólogo, es ponerte delante un vino de calidad y reconocerlo al vuelo. Eso significa que vas por el buen camino.

Ocurre, desgraciadamente, con el mundo del vino, algo que no pasa tanto en otros ámbitos de la gastronomía que la excesiva teatralización de las catas y en ocasiones lo rocambolesco del lenguaje ha hecho que buena parte del público, pese a amar el vino, haya decidido retirarse con elegancia de un sector demasiado complicado como para llegar a entenderlo nunca. O por lo menos eso creen ellos.

“Uy, yo no sé de vinos”, te espeta alguien avergonzado en un restaurante cuando el somelier le llena la copa para hacer la cata. Nunca hemos oído a nadie, sin embargo, esgrimir que no sabe de tartas de manzana, o de hamburguesas, cuando le colocan una ante las narices, lo que indica que el sector del vino –probablemente por motivos de diversa índole que tienen que ver con ciertas costumbres adquiridas por parte de productores, distribuidores y críticos–, se alza desde hace tiempo como el David Lynch de la gastronomía.

cata de vinos

Pero el vino, o al menos una parte, lo que quiere es ser Spielberg, idear blockbusters de calidad con una facilidad pasmosa y ganar Oscars haciendo pelis de nazis. Y tiene un punto a favor para serlo: los amantes del vino crecen y crecen, algunos de ellos con la única máxima de que no sólo les gusta, sino que, pese a la falta de conocimientos teóricos, saben distinguir un buen vino prácticamente sólo con verlo.

Para tratar de poner en palabras nuestro amor hacia el vino, nos hemos puesto en contacto con la gente de Vila Viniteca, ese templo cuyo equipo está siempre dispuesto a compartir, de forma didáctica y amena, sus amplísimos conocimientos en la materia. Así se lo propusimos a Marta Puparelli, y aceptó sin pestañear jugar con nosotros, pues para ella cualquier cosa que tenga que ver con la divulgación del mundo del vino, bienvenida sea. Dinos, pues, cómo te gustan los vinos y nosotros te diremos cuál es tu D.O. ¿Juegas?

Penedès

Te gustan los vinos blancos, frescos, jóvenes, ideales para tomar en verano pero también en otras épocas del año. “Los blancos del Penedès son muy interesantes porque combinan variedades autóctonas con mucha personalidad, como la Xarel·lo, con otras foráneas como puede ser la Chardonnay“, afirma Puparelli. Es una gran D.O. que tiene también tintos fantásticos, gracias a bodegas pioneras en plantar variedades foráneas como Merlot y Cabernet Sauvignon. “La primera que lo hizo, y con gran éxito, fue Jean Leon”, explica, con grandes resultados como el icónico Vinya La Scala, un monovarietal Cabernet Sauvignon con 24 meses de barrica.

Los del Penedès son vinos generalmente versátiles, ideales para un vermut o aperitivo pero también vinos muy gastronómicos que maridan a la perfección con la cocina mediterránea. Los blancos encajan, en líneas generales, con entrantes, tapas y ensaladas, y los que tienen un toque de madera son perfectos para paellas y arroces. Por su parte, los tintos del Penedès maridan con todo tipo de carnes. Uno de los que expresan bien esa esencia vinícola característica de la zona es el Mas Borràs, una muestra de la voluntad de los viticultores de normalizar el uso de variedades francesas: es uno de los pocos Pinot Noir españoles, y uno de nuestros vinos de preferidos de Bodegas Torres.

Pese a el Penedès suele ser, en el mejor de los sentidos, una D.O. amable, con vinos sencillos y accesibles, existen algunas zonas, como la de Garraf, “que pronto serán D.O., probablemente” y que tienen joyitas para intrépidos como los vinos que elabora Benjamín Romeo, a base, entre otras, de Xarel·lo y Malvasía de Sitges.

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Variedad Xarel·lo en viñedos de Bodegas Torres.

Priorat

Es una de las grandes D.O. españolas, que da lugar a vinos de un gran valor gracias a una legislación que exige unos estándares de calidad muy altos y prohíbe cosas como “la venta de vinos a granel”. La D.O. Priorat te gustará si eres fan de los vinos más intensos, complejos, con crianza, perfectos para acompañar platos con sabores más pronunciados. Aquí encontramos variedades autóctonas como Garnacha o Cariñena, pero también otras foráneas, desde Syrah a Merlot. Un buen ejemplo del éxito de esta fusión es el Salmos, un vino vigoroso, con mucho cuerpo y un tanino de trama muy fina. Otro ejemplo es el Planetes 2012, de Nin Ortiz, elaborado sólo con variedades autóctonas, un buen ejemplo de cómo la biodinámica se desarrolla con éxito en la zona.

Jerez

¿Existe alguna D.O en España verdaderamente para iniciados? “Si hay unos vinos difíciles de catar, que requieren una aproximación más paciente y ciertos conocimientos previos son los de Jerez, que tienen una calidad altísima a precios más que moderados”, afirma Puparelli. La enóloga admite que son vinos a priori complicados, por suerte cada vez más gastronómicos, “con los que es difícil sentirse cómodo en un primer contacto”. Una vez lo consigues, asegura, “descubres un universo de vinos excepcionales que no puedes dejar de catar”. ¿Alguna recomendación? Pues mejor citemos  los preferidos del gurú Parker: Moscatel Viejísimo Toneles, de bodegas Valdespino; Palo Cortado Reliquia, de Barbadillo; y Don PX Convento Selección 1946, de Toro Albalá. Casi nada.

Rías Baixas

Pese a que la gente suele referirse a los vinos gallegos en general, y a los de Rías Baixas en particular, como vinos blancos frescos, sencillos, con poco cuerpo y en general accesibles, pocos saben que en las Rías Baixas se están produciendo en la actualidad algunos tintos verdaderamente excepcionales. “Y no sólo en Rías Baixas, que es una zona que asociamos prácticamente en exclusiva al Albariño, sino también en Valdeorras, Ribeiro, Ribeira Sacra y otras áreas”, nos cuenta Puparelli.

Así pues, blancos como Pazo das Bruxas o Turonia conviven en la costa pontevedresa con tintos como el estupendo Goliardo Caíño, de las Bodegas Forjas del Salnés. Fuera de esta zona, otro gran tinto gallego que merece la pena tener en cuenta, aunque sea con el objetivo de ir de conneiseurs en las cenas de grupo, es el Gaba do Xil, un Mencía de la D.O. Valdeorras que no tiene nada que envidiar a las grandes D.O.

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Variedad tempranillo en viñedos de Bodegas Torres.

Rioja

Son vinos frescos, sencillos, ideales para aquellas personas que aman los vinos accesibles con ligeros aportes de barrica. Son, en líneas generales, fáciles de catar e ideales para tomar en cualquier ocasión, tanto como vinos gastronómicos como de aperitivo. El Altos Ibéricos Crianza de Bodegas Torres es un buen ejemplo de esos monovarietales Tempranillo con crianza, ligera acidez, aterciopelados y elegantes.

Ribera del Duero

Según Puparelli, aquí encontramos vinos más corpulentos, con más barrica, perfectos para todos aquellos que aman los tintos con toques de madera y cierta contundencia. Como ocurre con los Rioja –más fáciles–, son vinos muy gastronómicos que hacen de Ribera del Duero una de nuestras D.O. más conocidas internacionalmente. El Celeste Crianza es uno de esos vinos contundentes, de fuerte personalidad, serio, elegante, perfecto para maridar con carnes y cocina otoñal, en una zona en que encontramos también algunos vinos tan exclusivos como el popular Pingus –otro dato para soltar en el momento justo–, que ronda los 1.000 € la botella.

Rueda

Aunque nos encantaría pasear de la mano de Vila Viniteca por todas las D.O. españolas, hemos decidido poner fin a la lista con una de las más conocidas, que está sufriendo agradables modificaciones en los últimos tiempos “a causa del uso de una levadura especial que da lugar a Verdejos diferentes a los que estamos acostumbrados, más complejos, con una interesante barrica que convive a la perfección con esos aromas simples y universales de piña o maracuyá que suelen ser del agrado de todos”, explica Marta, y concluye: “otro Verdejo es posible”. Pues nosotros brindamos por ello.

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Laura Conde

Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

2 comentarios
  1. Mmmm, pues la vedad es que echo en falta a la DO Utiel Requena que además cuenta con unos vinos fantásticos que os recomiendo probar 😉

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