Ekaterina: así se come en un restaurante ruso de Barcelona

Desde Rusia y Barcelona con amor. El que se profesan Genya Petrova y Eddie Arola, que les ha llevado a montar el restaurante ruso Ekaterina en la capital catalana. Barcelona es un poco más cosmopolita ahora, porque hasta la llegada de este local solo había otro ruso en toda la ciudad, Souvenir.

Ekaterina, que recuerda a Catalina la Grande (la mujer que modernizó la monarquía rusa y puso de moda la cocina francesa), sirve comida casera rusa. Tal cual. Tradicional, sencilla pero algo más ligera para adaptarse a nuestro paladar.

Tan auténtica que los compatriotas de Petrova dicen “da, da” cuando prueban sus platos. Pero en este restaurante cualquier occidental diría “sí, sí” al probar las propuestas que se despliegan en el menú de mediodía, en la carta y en el menú degustación.

Como nunca había estado en un restaurante ruso, dejé que Arola y Petrova escogieran para mí los platos que les diera la gana. Y me aconsejaron acompañarlo con cerveza rusa (probé dos tipos que me parecieron de lo más interesantes).

Y mientras te sirve cada plato (ninguno supera los 10 euros), Eddie te va ilustrando sobre lo que está jalando, lo cual es de agradecer porque hay nombres imposibles. Solo me sonaba la sopa de remolacha llamada borsch, y no la probé.

Sí caté otras delicias como una ensaladilla rusa que no se llama así aunque sea una ensaladilla y sea rusa. Su nombre es ‘arenque bajo un abrigo’, traducción literal de seld pod shuboi. Lleva patata en la base, zanahoria, remolacha y arenque, todo ligado con mayonesa. Suave, fina, con el punto justo del arenque sobrevolando el paladar… Maravillosa, de verdad.

Fue el plato que más me gustó junto con el strogonoff, otro clásico de la cocina rusa: solomillo de ternera guisada con setas, salsa con mostaza y salsa de crema agria, y servido con puré de patatas. La carne era tan tierna como cuando inventaron el plato para el conde Pável Aleksándrovich Stróganov, que le da nombre, quien por lo que me explicaron apenas podía masticar.

Antes y después de estos, hinqué el diente a tres platos más:

Salo, panceta con especies que se sirve con pan negro de centeno y mostaza muy picante y que en Rusia se marida con vodka (yo seguí con la birra). 

Blinis hechos con masa de crepe y rellenos de carne y ternera aderezados con smetana (nata agria). Un ejemplo de la influencia francesa en la cocina rusa.

Golubtsy, un delicado rollito de hoja de repollo relleno de carne picada con arroz, sofrito de zanahoria y cebolla, salsa con caldo, tomate triturado y smetana.

De postre, medovik, pastel de miel ruso hecho a base de galleta a mano y crema smetana con azúcar, y el salami de chocolate (chokoladnaya kolbasa), que parece embutido pero es  dulce, ya que está hecho con nueces, cacao, mantequilla, galletas, y azúcar.

Ekaterina

Calle Comte Borrell, 129. Barcelona.
Teléfono: 93 631 35 36.
Horarios: martes, de 13.30 a 16.00 horas; de mieércoles a sábados, de 13.30 a 16.00 y de 20.00 a 23.00 horas; domingos, de 13.30 a 16.00 horas.
Precio medio de carta: 20 euros (hay menú de mediodía, 12,95, cada 10 menus uno gratis, menú degustación de 30).

Loading
Centrar mapa
Tráfico
En bicicleta
Tráfico
Google MapsCómo llegar

 

Ferran Imedio

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de email no se publicará.

Puedes usar estas etiquetas y atributos <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong> HTML

Suscríbete a nuestra Newsletter

Síguenos en las redes sociales
  • twitter
  • facebook
  • pinterest
  • instagram
  • Spotify
Partner
imagen