Varsovia en 5 imprescindibles pistas gastronómicas

Varsovia es una ciudad hecha a sí misma, con una personalidad gastronómica fuera de dudas. Lo digo ahora que vengo de recorrerla de un lado al otro en metro, bus y tranvía tras sobrevolarla con Vueling en un viaje exprés que me ha dejado muy buen sabor de boca. Tiene la capital polaca suficientes reclamos como para disfrutarla más allá de su imponente Palacio de la Cultura y las Ciencias, sus parques repletos de melancolía y las notas de Chopin que echan a volar en bancos repartidos por toda la ciudad. Si bien hay bocados que comparte con otras localidades como Cracovia, Varsovia presenta joyas gastro donde menos te esperas. En un entorno de oficinas, en un mercado con propuestas de lo más dispares, entre tiendas de ropa o detrás de un frondoso bosque. Son las pistas a seguir para dar cumplida cuenta de una capital que entre los grises de su Historia luce con orgullo las luces de su renacida actividad en restaurantes, Cafés, pastelerías, bares, coctelerías y mercados.

 

Hala Gwardii. Como Varsovia está muy puesta en todo tipo de tendencias, proliferan los mercados urbanos repletos de puestecillos de producto y paradas de marca que buscan hacerse un hueco entre la enorme oferta gastronómica liderada por jóvenes emprendedores. En éste ubicado en plena zona Centrum encontrarás casi todos los ingredientes que hacen de Polonia un país productor y exportador de alimentos con arraigo. Basta con pasearse a lo largo y ancho del espacio para probar sus patatas, sus empanadillas, sus embutidos de carnes del país, sus quesos ahumados, sus panes de masa madre, sus mieles… Interiorismo de diseño, atención personalizada y catas de producto son las claves de su buena aceptación. En otro extremo de la ciudad, no te pierdas tampoco el mercado Koszyki.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Odette. Esta apacible y coqueta pastelería con obrador a la vista es la parada dulce obligada en Varsovia. Su vitrina repleta de coloristas elaboraciones individuales abarca todos los gustos y en muchos casos recuerda a las que también exhiben las pastelerías francesas y belgas que han inspirado a medio mundo. Son pasteles de inspiración clásica y acabado moderno que requieren una degustación pausada en una de las mesitas pegadas a los enormes ventanales. La sala atrae tanto a adolescentes que no quieren privarse de estas creaciones como a entrañables Chicas de oro.

Cukiernia Pawlowicz. El auténtico (y mejor) paczek de Varsovia lo elaboran aquí en cantidades ingentes desde primera hora de la mañana hasta que se agotan. No te dejes tentar por locales más comerciales ni dudes en hacer la cola que merece degustarlo. Es un bollo de masa dulce parecido al donut ligeramente frito y relleno tradicionalmente de mermelada de rosas. Las almendras laminadas o la fruta deshidratada y troceada por encima de cada pieza hacen el resto. Será una bomba calórica pero está tan bueno…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MOD. ¿Qué tienen en común un buen ramen y un surtido interminable de donuts? Pues este local hipster al cargo de un chef de Singapur que propone platillos de bistró en los que combina sabores asiáticos con raw food de influencia europea. Pese a la extensa carta disponible sólo a partir de las 14h, antes de este horario -en Varsovia no te extrañe comer a partir de las 12h- sólo se puede degustar alguno de sus cinco ramen. Son tan contundentes que la gente viene aquí a tomar básicamente un ramen y un donut de postre, si éste no lo compran para comer por el camino. Buen servicio y muy económico.

 

Atelier Amaro. Es el restaurante gastronómico de referencia en Varsovia. El primero en conseguir una estrella Michelin que aún hoy conserva. Su misma ubicación en plena Naturaleza es ya una declaración de intenciones ya que el paisaje polaco está visiblemente presente en los platos del chef Wojciech Modest Amaro. Producto autóctono, silvestre y de temporada en ocurrentes presentaciones que se suceden a lo largo de dos menús degustación -de cinco o de nueve platos- son sus credenciales. Si optas por el menú largo, reserva mesa pronto, déjate llevar por las sorprendentes combinaciones de sabores de la cocina de Amaro y decántate por el maridaje con referencias exclusivamente polacas.

Belén Parra
Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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