El misterio de Les Grands Buffets

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La verdad es que con los ojos ya comes bastante…

De un tiempo a esta parte, entre los periodistas barceloneses que nos dedicamos a esas cosas del buen comer y del buen beber, a quien más quien menos le han preguntado: “¿Oye, tú sabes de qué va eso de Les Grands Buffets?” Poco a poco el enigma se va dilucidando, gracias al buen hacer de los representantes de este restaurante en la ciudad y al TGV. Sí, al TGV, porque en menos de dos horas sales de Sants y pisas Narbona (para llegar a Igualada desde Plaça Espanya en ‘carrilet’ tardas más, todo hay que decirlo). Así que, habiendo convertido esta ciudad del Languedoc prácticamente en municipio vecino de Barcelona, no había razón para no investigar de qué se trata eso de Les Grands Buffets, más allá de la cocina francesa de inspiración burguesa y tradicional que prometía la nota de prensa. Pues eso, pasajeros al tren. No te enteras y te paras en Girona, no te enteras tampoco y ya estás en Figueres, pasas por Perpiñán sin enterarte y, oh, ¡si ya hemos llegado!

La estación narbonesa está en el centro de la ciudad, primera población romana fundada en la Galia. Narbona no es que sea muy grande, pero tiene su qué, de verdad. El guía nos acompaña por las calles con rastros romanos, la catedral gótica de San Justo y San Pastor, el palacio del Arzobispo, el pintoresco canal de la Robina que cruza el barrio antiguo, el mercado modernista repleto de esas exquisiteces que sólo siguen existiendo en Francia… Todo muy bien, perfecto: en serio, ya estuve hace un par de veranos en Narbona y me encantó. Pero entonces no vi Les Grands Buffets. ¡Me corroe la impaciencia!

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La entrada al paraíso

El bus arranca enfrente del mercado, recorre algunas callejuelas, sale de la ciudad, perdemos el encanto, pero antes de alejarnos demasiado, para al lado de un gran párking. En el país que luce la ‘égalité’ y la ‘fraternité’ en su enseña, el centro de ocio que alberga Les Grands Buffets se llama Espace de Liberté. Es entonces cuando comprendemos que lo de Grands no es gratuito: es un restaurante enorme, que en verano —con terraza— puede acoger hasta 500 comensales por servicio. Ahora, en inverno, ‘sólo’ 300. Todas las cifras en este restaurante —que ha cumplido ya 25 años de historia— son propias de la ‘grandeur française’: en 2013 acudieron a él 230.000 clientes, la imensa mayoría llegados de todos los rincones de Francia. Será por algo, que ellos saben comer bien.

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¡Que nunca me saquen de aquí!, gritó el gourmet

Digámoslo claro: uno piensa en estas cifras y en ese restaurante mirándolo con ojos de español y concluye que eso sólo puede ser un desastre. Porque, ojo al dato, aquí viene lo más sorprendente: si lo de Grands es por lo grande que es, lo de Buffets es porque es un buffet libre. ¡Horror! Pues no. Por 29,90 € la oferta de Les Grands Buffets es increible en cantidad y en calidad. Aquí es cuando uno se da cuenta que la manía que nos despiertan los gabachos tiene un trasfondo de envidia. Porque yo no he visto nada similar por nuestros lares. Hay un punto de saber estar de la clientela en el restaurante que deja claro que los franceses en eso están más avanzados. Pero hay también un punto —¡y vaya punto!— de profesionalidad que permite atender a tantísima gente con tanto orden, tanta limpieza —visitamos las cocinas justo después del servicio: más impolutas, imposible— y tan, tan, tan buena comida.

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Lo de los quesos es que ya es de vicio… ¡Y lo quieren ampliar!

¿Buena comida? Pues uno puede pedirse (y luego, por el mismo precio, repetir) una langosta a la americana, una cassoulet tradicional de la zona, estofados buenísimos a la salsa de vino tinto… En el espacio llamado La Rostissérie podemos escoger, pongamos por caso, un entrecot o un bogavante crudos y nos lo prepararán enfrente nuestro. Si pasamos al bufet La Mer, podemos hincharnos de ostras de Gruissan —pero las buenas maneras y la salud lo desaconsejan—, aunque la humilde sopa de pescado que probamos nos encantó. Podríamos hablar del derroche de foies y patés de campaña que podemos degustar. Pero dos bufets nos enloquecieron especialmente: el de quesos —que va camino de convertirse en el mayor de Europa— y el de pastelería. Golosos, será vuestra perdición: más de 100 postres de los de toda la vida. Tarta tatin, selva negra, milhojas, crêpes… Y casi todos —el 90%, vamos— preparados enteramente allí.

Pasemos al beber: la carta de vinos contiene 70 referencias. Aquí hay más sorpresas: el vino no está incluído en el precio cerrado de la comida, pero las botellas se venden a precio de bodega, y, por 15 € (por ejemplo), se encuentran muchos caldos interesantes. Bastantes se sirven también a copas. Y, por filosofía de la casa, todas son del Languedoc, la región a la que pertenece Narbona.

El responsable de semejante ‘follie’ és Louis Privat, un restaurador animoso, tremendamente émpatico, que decidió construir el restaurante al que él le gustaría sentarse como comensal. Defensor acérrimo de la cocina tradicional, a Privat le enorgullece poder lucir, a partir del año que viene, el sello Fait à la maison, que sólo distinguirá a los restaurantes franceses que sirvan platos del país elaborados en sus propios fogones. ¡Guerra contra los congelados y precocinados!

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Empezamos la dieta mañana, ¿ha quedado claro?

Ahora tengo ya respuesta a la pregunta de si sé de qué va eso de Les Grands Buffets. El misterio, en cualquier caso, es la razón por la que ellos (los franceses) lo saben hacer tan bien y a dos horas de TGV ese montaje, creedme, sería un desastre. Habrá que ir más a menudo para aprender algo, pero sobretodo para disfrutar, que la cocina francesa, digan lo que digan, no es poca cosa. ¡Me pido otra langosta!

Lo mejor: ¿los quesos? ¿los postres? ¿el marisco? ¿la brasería? ¿De veras hay que elegir?

Lo mejorable: si vas desprevenido, eso puede ser un estrés. Con lo cual es mejor que te fijes en algún cliente francés y sigas sus pasos. Muy probablemente aciertes.

 

Les Grands Buffets
Rond Pont de la Liberté. Espace de Liberté
11100 Narbona
Tel. +33 4 68 42 20 01

Abre cada día del año de 11.30  a 14 h y de 19 a 22 h.
Precio del bufet libre: 29,90 € (tarifa cerrada). Niños de 6 a 10 años: 14,90 €. Menores de 6 años: gratuito. Bebidas a parte (vinos a precio de bodega).

Josep Sucarrats

Josep Sucarrats

Lo más fácil es que os lo encontréis comiendo, escribiendo o hablando, tres de las actividades que más le gustan practicar. Director de la revista gastronómica Cuina, también es colaborador habitual de Catalunya Ràdio, de la revista Time Out Barcelona y de varios medios más. Es coautor del libro ‘Històries de la Barcelona Gormanda’ (Angle Editorial, 2014) y de 'Teoria y práctica del vermut' (Now Books, 2015).

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