¿Cómo hacer caca?

La digesti+¦n es la cuesti+¦n alta

Somos ‘cerebrales’. Nos dedicamos a analizar nuestras emociones, veneramos el cerebro y sus especialistas, prestamos especial atención a la filosofía para entender el sentido de nuestras existencias… y, sin embargo, pocas veces nos hemos parado a pensar que tenemos otro órgano igual de complejo que el coco: nuestro estómago. Entonces, ¿por qué cuando hablamos de problemas estomacales nuestro interlocutor reacciona casi siempre con una mueca de asquito? ¿Y por qué esto no pasa cuando una persona comparte todos los detalles de su dolor de cabeza? ¿Por qué es este órgano tan infravalorado y su resultado final a menudo tabú?

Es cierto, del estómago llegan ruidos (y olores) que no son de los más agradables y nos obliga a ir al lavabo. Digamos que, socialmente, carece de glamour. Pero es leer La Digestión es la cuestión (Ediciones Urano), un éxito de ventas en todos los países donde se edita, escrito por la jovencísima científica Giulia Enders, y pillarle cariño y mucha admiración a nuestras entrañas. Tanto, que ya nos da igual hablar de caca, mierda, popo, gases, estreñimientos, hemorroides u otros temas vinculados.

Lo que queda clarísimo tras esta lectura (que recomendamos vivamente añadir al listado veraniego) muy fácil de entender (incluso para no-científicos) y con entretenidas ilustraciones que firma la hermana de la autora, Jill, es que debemos prestar más atención a nuestro intestino y cuidarlo para mejorar nuestro bienestar. Porque, según explica la autora, el sobrepeso, las depresiones y las alergias, están directamente afectadas por una alteración del equilibrio de la flora intestinal. Asimismo, la postura que adoptamos cuando nos sentamos en el retrete, si no es adecuada, puede derivar en la aparición de hemorroides. Sí, incluso algo tan rutinario y automático, lo hacemos mal…

Para aprender a conocer y entender el tránsito intestinal y sus trucos y secretos, la científica recopila todos los tópicos, explicaciones, conclusiones, consejos y observaciones para sacar a la luz los hábitos ideales para mimarlo, pero también para detectar cuando algo va mal. Algo fundamental si consideramos que con este órgano está estrechamente relacionado nuestro mundo emocional. Enders incluso va más lejos en el puesto de honor que atribuye a nuestras entrañas y se propone completar la célebre sentencia de Descartes “pienso, luego existo” de la siguiente manera: «Siento, entonces pienso, entonces existo». ¡Toma!

Uno de los capítulos más –sorprendentemente- interesantes resulta ser Breves consideraciones sobre las heces. Por muy poco glamuroso que parezca, invita a estar atentos a nuestras deposiciones que resultan ser algo así como un barómetro de nuestra salud interna. Tras consultar esta información, llegaréis a pensar que observar vuestras ‘caquitas’ es apasionante, sobre todo si consideramos que es un ejercicio clave para garantizar nuestra felicidad. He aquí un breve resumen de dicho capítulo:

• Color: las heces deben ser entre marrón y marrón amarillento. Cualquier variación puedes ser síntoma de un problema con las bacterias intestinales, de tránsito o cualquier patología.

• Consistencia: existe algo llamado la “Escala de heces de Bristol” que detecta 7 modelos diferentes de cacas. Esta información puede resultar útil a modo de referencia, puesto que a las personas no les suele gustar hablar con sus colegas sobre el aspecto de sus deposiciones. Si la digestión es sana, las heces tienen o forma de salchicha, con grietas en la superficie; o bien con forma de salchicha o de serpiente, lisa y suave. Cualquier otro formato (trozos duros, separados, como nueces; con forma de salchicha grumosa; bolas suaves con bordes definidos; trozos blandos y esponjosos; acuosa, sin trozos sólidos) no debería estar a la orden del día y si se repiten hay que acudir a un médico para analizar la causa de la alteración intestinal.

Finalmente, la autora explica que cuando vamos al baño “podemos observar con qué rapidez se hunde la formación (el popo) en el agua. Si flota, significa que contiene burbujitas de gas. Eso se debe a las bacterias intestinales, que casi siempre hacen un excelente trabajo, y es buena señal si no se sufre flatulencia”. Unos consejos a tener en cuenta si, como argumenta Giulia Enders, queréis sentiros bien, ser más felices y vivir más. Os deseamos mucha mierda con este propósito.

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Laia Zieger

Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinovidavici.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

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