Nos vamos de after; de ‘afterwork’

Lo llaman afterwork cuando en realidad podrían decir “ir a tomar algo”. Simple y llanamente. Pero no. Para venderlo mejor y que suene ‘guay’ hay que servirse del anglicismo. Y pese a que la gente ya no esté para moderneces en un país que supera los 6 millones de parados, se impone la voz inglesa. Del dicho al choteo, no hay tanto trecho…

Me quedaré con lo mejor. Esto es, con el desparpajo emprendedor y las ganas, no ya sólo de proponer neofórmulas que entusiasmen al personal, sino de fomentar el consumo del personal. Sobre todo en Barcelona, donde me cuenta una amiga madrileña que las quedadas post-curro no se prodigan tanto como en la capital. Como soy una de esas ‘rara avis’ a las que les gusta perderse por los hoteles de su propia ciudad, me ceñiré a un ámbito particular en el que poder disfrutar del concepto afterwork. Ésta es mi pequeña selección de lugares en los que desconectar tras la jornada laboral, saciar el apetito y cultivar las relaciones:

 

Una de las mesas de la terraza.
Una de las mesas de la terraza del Passatge del Murmuri.

El Passatge del Murmuri. O Murmuri, directamente. No sé qué tiene este hotel que no hay día que pase por delante y no me quede observando sus interiores o su terraza, en la céntrica Rambla de Catalunya. Desde su inauguración intuí el acierto (del grupo Majestic, en este caso). En especial por sus espacios abiertos tanto al huésped como al transeúnte ocasional. Con el tiempo, su cocina ha ido de menos a más. Dando por hecho que a la gente le cuesta apostar por establecimientos de hotel, el Murmuri ha logrado acercarse al público local a través de su oferta culinaria. El Passatge ha remodelado su carta, pasando de la fusión oriental a la ‘mediterraneidad’, pero también su espacio, más informal y desenfadado. La propiedad se dejó asesorar en su día por Beppe Palo, un ‘espadachín’ de la restauración, y ahí están los resultados. Optar por platillos donde prima la calidad del producto, la elaboración propia y los aderezos caseros, así como el dinamismo en la carta gracias a Pablo Felgueroso, un chef con inquietudes, imprimen el carácter necesario para hacer del lugar una dirección a tener en cuenta. Prueba sus bravas, sus huevos estrellados y su burrata con tomates semidulces asados.

 

La sala del Vermut Mercerino.
Paredes de piedra vista para el Vermut Mercerino.

Vermut Mercerino. Es una delicia casi escondida en pleno barrio Gótico barcelonés. Como su nombre advierte, forma parte de la oferta gastronómica del Mercer, un hotelazo con encanto que aguarda historia, placer y descanso. Sólo por la de años que ha costado recuperar el edificio, restaurar su memoria y acicalarlo para el deleite del turista y del barcelonés, bien merece una visita. No te dirán nada si entras a conocer sus atractivos, que no son pocos, pero recomiendo una parada en su Vermut Mercerino para picar algo. Son precisamente su remota localización y su enorme vitral a la calle motivos suficientes para sentarse en una de sus mesas. La carta ofrece las tapitas clásicas de cualquier bar al uso, si bien elaborados con una materia prima de excepción, acorde a la categoría del establecimiento. Los precios pican un poco y algunas raciones resultan escasas, pero es de esos sitios en los que pagarías un pelín más por el ‘marco’ donde te encuentras. Como barcelonesa, recomiendo el Vermut Mercerino (¡y su huevo poché con migas!) antes que el Mercerino a secas, que es el restaurante del mismo hotel, también asesorado por Josep Maria Massó (del Cañete), en el que se sirve cocina de mercado sin estridencias ni extravagancias. Ideal para turistas en busca de las señas de identidad del recetario mediterráneo contemporáneo.

 

Interior del bar Rosso, con la barra al fondo.
Interior del bar Rosso, con la barra al fondo.

Bar Rosso. Algo tendrán los pasajes (con y sin salida) y las calles estrechas que otorgan un plus a esos locales y establecimientos que los albergan. Ése es el caso del Rosso, un bar muy pub pese a sus reminiscencias orientales. Llamativo, sugerente, acogedor y con buenos precios. Para sentirte incluso un pelín extraño en tu ciudad (si eres de Barcelona, claro). Forma parte del lounge del hotel Market, del grupo Andilana, donde además puedes comer y cenar bueno-bonito-barato. Pero sin llegar a tirar cohetes. Su prolongada terraza con aparatosas lámparas de techo y velitas en las mesas pone la nota de luz y de color en los anocheceres de Sant Antoni, un barrio de cuya riqueza ya hemos dado cuenta en varios posts. Entretienen la conversación sus platillos para ‘dipear’ y ‘fingerfoodear’ -aquí podrás hacerlo sin rubor y sin que te sientas observado por la mesa de al lado-, así como su larga carta de cócteles para todas las ‘graduaciones’. Raúl Robas es aquí el experto del ‘shakeo’ tras la barra; fomenta el exotismo en los tragos de autor y divulga su particular listado de gin-tonics.

Vista desde una de las mesas de La Terraza del Do.
Vista desde una de las mesas de El Terrat del Do.

 

El Terrat del Do. La mejor opción para disfrutar de la rutilante plaza Reial desde las alturas. Sin agobios ni sobresaltos. El hotel Do cuenta con dos terrazas: la que escolta su fachada y la que reserva a clientes e incondicionales (también en la propia ciudad) en su azotea. Al caer la tarde es el momento propicio para divisar los horizontes de Barcelona desde esta última, copa en mano. Pero también para echarle un ojo a la carta configurada ex profeso para este reducto y optar por las versiones ‘minimalistas’ de La Cuina del Do, que es el restaurante gastronómico del establecimiento. Excelente cocina de autor la que sella Pere Moreno junto con un equipo joven que dará que hablar… Estamos en el lugar idóneo para abrir el apetito, pero también incluso para cerrar la noche. La familia al cargo del hotel empezó apostando aquí por una cocina marinera correcta y se agradece que la oferta abarque ahora el concepto mediterráneo en su más amplia acepción.

 

 

El Passatge del Murmuri. Rambla de Catalunya, 104. Teléfono: 93 550 06 06.

Vermut Mercerino. Lledó, 7. Teléfono: 93 310 74 80.

Bar Rosso. Pasaje Sant Antoni Abad, 10 (esquina Comte Borrell). Teléfono: 933 25 12 05.

El Terrat del Do. Plaza Reial, 1. Teléfono: 934 81 36 66.

 

 

 

Belén Parra

Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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