Las bodegas más creativas y hipster de España

Son rompedoras, jóvenes, frescas y hasta un poco descaradas y canallas, y eso se nota en sus vinos. Una serie de bodegas están dando que hablar desde hace algunos años con su nueva manera de hacer las cosas. Buscan la innovación -muchas veces potenciando las maneras de hacer tradicionales, a veces, perdidas-, desean quitarse de encima la caspa elitista que a menudo se ha asociado al mundo del vino y potencian una imagen acorde a un gusto más contemporáneo. Lo mejor: sus vinos emocionan. Hay más, pero estas son algunas de las bodegas más creativas y hipster de España:

Vintae

“Sólo soñando con revolucionar el mundo del vino, es posible que podamos lograrlo”, dicen. El proyecto empieza en 1999 con José Miguel Arambarri plantando su primer viñedo pero le empiezan a crecer las alas cuando sus hijos, José Miguel y Ricardo, se incorporan con el reto de revolucionar en el mercado. Ellos y un equipo de unas 50 personas que se hacen llamar “la cuadrilla” y que se definen a sí mismos como unos locos del vino, viajeros e inconformistas, elaboran diez colecciones de vinos de quince diferentes denominaciones españolas y, desde hace poco, de cinco de Chile.

Los de la cuadrilla (en la foto de apertura del post) son unos cachondos, contagian alegría de vivir y buen rollo, tanto en todo lo que comunican como en sus vinos, todos con una imagen la mar de moderna. Quizás los más populares sean los de Matsu (D.O. Toro), muy reconocibles porque según su envejecimiento llevan la cara de un campesino joven, otro maduro y otro anciano. Aquí ya os hemos de hablado de algún proyecto suyo como el de Libalis tropical. Y hemos tenido la oportunidad de probar otros que nos han encantado; el último El Pacto, elaborado con tempranillo de viñedos ecológicos viejunos que es una verdadera maravilla. Hacienda López de Haro, de Bardos, Aroa, Le Naturel, Atlantis by Maetierra, Garnachas de España, el cava Francesc Ricart o, el chileno del que os hablábamos, Küdaw son otros de sus proyectos.

Casa Rojo

Definen su trabajo como “enología creativa”: creen en la evolución constante del mundo del vino y abren miras con visión de futuro. La bodega Casa Rojo fue fundada en 2011 por el joven matrimonio José Luis Gómez y Laura Muñoz conscientes de que tenían que situarse en línea con los nuevos tiempos. Lo han hecho bien: acaban de ser nombrada la bodega más influencer de España (y la 14 en el mundo) según la publicación Glass of Bubbly.

Cuentan con bodega en Jumilla y en Ribera del Duero pero abarcan nueve proyectos en nueve denominaciones de origen. ¿Su nexo? La producción limitada, el mimo en su elaboración de carácter artesano, los nombres imaginativos y las etiquetas con ilustraciones muy divertidas y modernas. Sus primeros vinos fueron MachoMan Monastrell, procedente de trece parcelas de viñedos de monastrell de La Raja (donde está la bodega jumillana) y El Gordo del Circo, un Rueda elaborado con cepas viejas de verdejo de Olmedo (Valladolid). Les siguieron: La Marimorena, The Orange Republic, Ladrón, Alexander vs The Ham Company, El hombre invisible, el cava Moltó Negre y Maquinón.

Puedes acudir a visitar su contemporánea bodega jumillana a través de dos propuestas de enoturismo diferentes: “the trip”, donde te ofrecen la cata de tres vinos por 10 euros y, la más completa “the experience”, con paseo por los viñedos, una explicación de cómo elaboran sus vinos y una cata de seis de sus vinos maridados por su chef (50 €).

Comando G

Por suerte, ser moderno no se traduce solo en unas buenas redes sociales porque si no los chicos de Comando G lo tendrían crudo. El proyecto nació en 2008 a cargo de tres jóvenes Daniel Gómez Jiménez-Landi, Fernando García y, quien después se desvinculó por motivos personales, Marc Isart. Se propusieron hacer la mejor garnacha en la Sierra de Gredos y de ahí y de su amor por las series ochenteras nació el nombre de Comando G, por Comando Garnacha.

Como muy bien explica el experto Luis Gutiérrez en su libro Los nuevos viñadores. Una nueva generación de viticultores españoles (Planeta Gastro), a Dani y Fer “les va la juerga y el rock’n’roll. Pero no debemos caer en el error de pensar que solo son unos juerguistas que hacen vinos con etiquetas cachondas. En el vino son de lo más serio que conozco. Buscan mineralidad, frescura y elegancia a través del trabajo en biodinámica, una técnica de cultivo que va más allá de eliminar todos los químicos revitalizando la vida del suelo, con una vuelta al pasado y a las tradiciones y su convicción de que «los grandes vinos se cultivan, no se elaboran». Son viticultores apegados a su zona, que interpretan la Garnacha y trabajan con el raspón y la infusión de las uvas.” No se puede explicar mejor.

La Bruja Avería es su vino más icónico. Sus otras etiquetas: Las Umbrías, Rumbo Norte, La Bruja de Rozas, Rozas 1er Cru, Reina de los deseos, Tumba del Rey Moro y, junto a Quim Vila (Vila Viniteca, Barcelona), El hombre bala y La mujer cañón.

4 kilos

Cómo no iba a estar entre las bodegas más moderniquis del país el proyecto del codirector del Sónar (y responsable de su imagen). La bodega mallorquina 4 kilos Vinícola la crearon en 2006 el susodicho, Sergio Caballero, y el enólogo Francesc Grimalt, conocido por haber rescatado la variedad autóctona callet. Su objetivo según rezan en la web: “reflejar la fuerza de la uva y sus matices, pero con un enfoque y presentación diferentes.” También indican que su máxima es respetar a los viticultores a quienes compran las uvas, que no siguen reglas, que el trabajo cambia cada año en función de la cosecha, y que no pertenecen a ninguna denominación de origen porque hacen sus vinos a partir de viñas situadas tanto en el norte como en el sur de Mallorca.

Su primer vino, un monovarietal callet, lleva el nombre de la bodega, 4Kilos, en alusión a la pequeña inversión inicial de los dos socios: cuatro millones de pesetas (la primera añada la hicieron en el garaje de un colega). Al menos ahora ya tienen bodega, ubicada en una antigua paridera. Le siguió el proyecto 12Volts, “un vino que conecta con el sistema nervioso y recarga las baterías;, Grimalt&Caballero, un 90% callet y 10% fogoneu con una vinificación con una intervención mínima; y el solidario Gallinas&Focas, fruto de la colaboración con Amadip Esment, una organización para mejorar la calidad de vida de discapacitados intelectuales (ellos inventaron el nombre e hicieron los dibujos de la etiqueta)

Isabel Loscertales
Isabel Loscertales

Prueba nuevos restaurantes con la misma pasión con la que devora un buen libro o visita una expo. Responsable de la sección de cultura y ocio en la revista Woman Madame Figaro, trata de descubrir nuevas tendencias y de promulgar que lo culinario está de moda.

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