Los 5 mejores bares para ligar en Barcelona (I)

Hay sitios desastrosos para ligar y otros en que los vientos pueden ser favorables si jugamos medianamente bien nuestras cartas. Pese a que barrios como Gràcia o el Raval suelen ser territorios hostiles para el ligoteo, incluso en ellos hemos encontrado algún reducto de buen karma que nos brindará la oportunidad de acabar la noche acompañados. A ti, trasnochado, que aún ligas como antaño pese a que los del Meetic y el Grindr se rían en tu cara, a ti que aparcas tu corcel en la puerta del Magic deseando apañarte a una doncella, a ti va dirigido este post. Porque no es fácil, dicen, pero aún se puede ligar sin tecnología de por medio.

1- Luz de gas. Es el templo del ligoteo por excelencia, y a partir de las 4 de la mañana el sexo planea en el ambiente de tal manera que parece que incluso puedes tocarlo. Nada de ‘eye contact’ a altas horas de la mañana si no tienes clara tu jugada o acabarás aguantando la chapa de un tipo con entradas recién divorciado que te explicará los pormenores de la custodia de sus hijos. Si juegas bien, ligarás mucho, variadito y sin esfuerzos, y si no temes que tu ‘partner’ haya compartido pupitre con tu bisabuelo te tratarán de fábula, te pagarán las copas, probablemente te llevarán a casa en coche y disfrutarás de la experiencia de pasar la noche en un sarcófago. Bailotearás con su música comercial (es de los pocos lugares del mundo en los que aún ponen el ‘We will Rock you‘ de Queen) y disfrutarás de sus gin-tonics de ginebra buena, en copa balón y facturados ‘comme il faut’.

Luz de Gas. Muntaner, 246.

2- Magic. Más que un lugar para ligar, Magic sería ese pequeño paraíso capaz de subir de inmediato cualquier moral maltrecha. Según las estadísticas, en la historia del local jamás ha ocurrido que alguien haya ido al Magic y no haya ligado, de manera que es fácil que a medida avanza la noche te vayas creciendo ante la cantidad de acercamientos de que eres objeto y acabes sintiéndote Kate Moss o Javier Bardem. Magic es divertido y la música, entre rock, ‘indie’ y algunos éxitos comerciales que no sientan nada mal al conjunto, está la mar de bien. La gente es agradable y bailona, y en líneas generales educada pese a las copas que lleve encima, lo que te genera la certeza de que no vas a meter entre tus sábanas a un psicópata. Pero Magic, claro, tiene peros, que no tienen por qué importar: a/ siempre hay una cola terrible, b/ del primero al último de los miembros de su clientela parecen descartes de otros locales, es decir, los típicos a los que no dejan entrar en el Apolo por motivos relacionados con un ‘outfit’ poco acorde con las tendencias imperantes en el siglo XXI, c/hace calor y el local es pequeño, con lo cual acabas sintiendo como propio el sudor del de al lado, probablemente alguien que jamás se haya cortado las uñas por su propia voluntad, y  d/ puedes encontrarte a Jordi Cañas y acabar de cháchara con él durante toda la noche (este último punto está basado, para quien dude de nuestro rigor periodístico, en un hecho real).

Magic. Pg. Picasso, 40.

3- Heliogàbal. El centro neurálgico del culturetismo en Gràcia es un buen lugar para ligar siempre que tengas claro que a tus posibles ‘partners’ sólo les interesa una cosa en la vida por encima de todo: ellos mismos. A medida que el reloj avanza en Heliogàbal, porque hasta que los gin-tonics van haciendo su efecto aquello es un funeral, vivirás acercamientos sutiles y la cosa discurrirá más por lo intelectual que por lo puramente sexual, al contrario que en Luz de Gas. La secuencia podría ser algo así. Tu posible ligue: “Pues nada, que acabo de llegar de Berlín del festival y ahora estoy traduciendo unos textos de autores búlgaros del siglo XII para una editorial independiente”. Tú: “Vaya, pues verás, resulta que a mí me acaban de clavar un cuchillo y todavía lo tengo incrustado en las entrañas, que a ver si me podías ayudar a sacármelo o voy a morir”. Tu posible ligue: “Cuánto detesto el etnocentrismo alemán, ya lo dejo claro en mi novela”. Y no es que quiera que te desangres, es que está demasiado enamorado de sí mismo y simplemente no te ha oído. Además si la cosa llega a buen puerto probablemente esa noche tampoco vaya a arder Troya, pero ligar, lo que es ligar, se liga. La pista está a reventar y la música, que se mueve siempre en los parámetros del ‘indie’, es una maravilla.

Heliogàbal. Ramón y Cajal, 80.

4-Karma. Este bastión de la Plaza Real siempre ha sido un valor seguro a la hora de ligar. El caso es con quién. Porque si lo tuyo son los jóvenes guiris despistadetes de estética ‘indie’ debes caminar unos pasos y acercarte al vecino Sidecar. Si tu target sentimental, sin embargo, siempre ha sido y será aquella gente que estuvo en aquel mítico concierto que organizó el PSUC en el 81 y que trajo a los Ramones y Mike Oldfield a Barcelona, compi, estás de enhorabuena. Están todos aquí. Y son los mismos, y probablemente no se hayan cortado el pelo desde entonces, puede que ni siquiera se hayan cambiado de ropa, pero ahí los tienes, dispuestos a seguir dando la espalda a cualquier cosa que tenga que ver con el siglo XXI y a seguir llevando el mismo tipo de vida hasta los 65 años. Birras, buen ambiente, rock y muchas posibilidades de entablar conversaciones interesantes más allá del “estudias o trabajas” con alguien a quien le compra la ropa interior su madre.

Karma. Plaza Real, 10.

5- Sifó. Es una buena opción para intentar ligar, pero Sifó es imprevisible, y tal vez esa sea su gracia. Lo que nos encontraremos en su mini-pista que en realidad ni siquiera es una pista puede ser desde un festival de órdago, con toda la clientela al unísono prácticamente bailando la conga, o un cuadro soporífero en forma de barbudos departiendo en grupo sobre bicis o cine de autor, en el mejor de los casos, o barbudos callados escuchando la música con unas dosis de concentración equivalente a la de un piloto de Fórmula 1 en el peor de los casos. Pero si los planetas se alinean encontrarás buen ambiente, un público bastante heterogéneo de veintintantos a treintaytantos, mezcla entre guiri y autóctono, que te abordará con naturalidad y reaccionará de la misma manera si eres tú quien dé el paso. Ojo, cierran a las 3, de manera que la noche puede adquirir un cariz sórdido (pero interesante) si apuestas por acabar la noche en el Kentucky.

Sifó. Espalter, 4.

Laura Conde

Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

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