Marídame, entre copas y platos anda el juego

mirameDescúbreme, pruébame, bébeme. Si no fue eso algo parecido me susurró la chica de la botella. O me lo pareció. Por eso la fotografié. Habitaba en un espacio que no se ve todos los días, un dispensador de vino a copas que invita a la cata tranquila, sosegada. Me serví un poco y la saboreé. Zutanita. Un vino con nombre pero a la vez sin él. Un cupaje de cinsaut y garnacha de la Provenza. Curioso. Apetecible. Como el resto de botellas que caben en este fantástico aparato que está a disposición del cliente en Marídame, un nuevo espacio enogastronómico de la ciudad de Barcelona que no oculta ningún misterio. Nace con la voluntad de crear buenas parejas entre vinos y productos de alimentación selectos.

¿De qué manera? Probándolos, claro está. Llegas, pides una tarjeta monedero, la cargas con unos euros, te sirves una o media copa y la disfrutas mientras paseas por el establecimiento o sentado en una de sus mesas. Puedes elegir entre 8 botellas perfectamente conservadas, que cambian cada 15 días, a precios muy razonables.

dispensadorAlrededor, unas 160 referencias entre vinos tranquilos, espumosos, dulces y generosos, mayoritariamente catalanes y, en bastantes ocasiones, poco comunes. Las escoge un profesional generoso. Y dulce. A mi me lo parece. Se trata del sommelier Francesc Ortiz a quién conocí en el vecino Mil921, uno de mis restaurantes favoritos en la ciudad. Si tenéis dudas primero os escuchará y después os asesorará. No suele fallar. Conoce bien el producto gastronómico, por ello también organiza diferentes actividades alrededor del maridaje en una sala situada en los bajos del local. Cursos y talleres para grupos de hasta 16 personas, sesiones eminentemente prácticas, divertidas y abiertas a la interacción.

tapasmAunque para dulce el higo caramelizado con lasca de jamón que me tomé junto a un pedazo de ventresca con mango y pimentón de la Vera, dos berberechos con emulsión de vermut y chip de patata y un pincho de alcachofa con anchoa. ¿Os recuerdo que en Marídame todo se puede probar? Las conservas de pescado Nardín, los foies y patés Comtesse du Barry, los jamones y embutidos Maldonado… Un enorme tenedor hecho de 777 tapones de corcho preside el área de degustación desde la hora del desayuno. Las propuestas a lo largo del día son diversas pero yo me quedo con las ‘tardes’ y las cuatro cucharitas deluxe que sirven con copa de cava (3,90€) o con gin-tonic (8,90€).

Wine, meets, food. “Hice un curso de cata, me gustó, profundicé en el tema y eché en falta formación con el maridaje como protagonista”. Lo cuenta Leonardo González, fundador del proyecto. No proviene del sector pero ha sabido rodearse de grandes profesionales como el enólogo y profesor Lluís Manel Barba, su fuente de inspiración y asesor. A los cocineros Ana María Larrañaga y Alejandro Guzman los conozco menos pero creo que unos y otros armonizan a la perfección. 

Marídame
Santaló, 1. Barcelona
Tel. 936 242 757
De lunes a viernes, de 9 a 21h.
Sábados, de 10 a 14.30h y de 17.30 a 21h.
Domingos cerrado

Carme Gasull

Carme Gasull

Se inició como periodista en la radio y con el gastrónomo Jordi Estadella en las cosas del comer. Hoy, modera ponencias y demostraciones culinarias en ferias y congresos, colabora en el programa Àrtic de BTV y comparte experiencias en su blog (Entaulats). Actualmente, es la comisaria técnica del proyecto 'Catalunya Regió Europea de la Gastronomia 2016'.

2 comentarios
  1. Fuimos a visitarlos y también hicimos una entrada en nuestro blog. Como nos explicó Leonardo, su idea es una “tienda de maridaje”. Un buen proyecto iniciado con ilusión y buen gusto!.

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