Plan de martes: noches improvisadas en Fismuler

Martes noche. 21 horas. Fismuler está hasta la bandera. Parece que no son pocos los que han quedado conquistados por este restaurante, desde que abriera sus puertas en junio de 2016. Nosotros seremos 18, pero solo conozco a 3. Compartir mesa y no saber cuál es el menú me parece de lo mejor que me podrían proponer esta primera semana de octubre.

Así arrancaban las noches improvisadas de Fismuler, una divertida iniciativa pensada para disfrutones que tendrá lugar los primeros martes de mes. Una ‘revisión’ del clásico menú degustación, visto bajo el prisma de Nino Redruello y Patxi Zumárraga, encargados de los fogones de este espacio (así como de La Ancha, Las Tortillas de Gabino y La Gabinoteca). Diferente, social, atrevida y cercana son algunos de los atributos que bien pueden definir esta propuesta, que reinventa una degustación en varios pasos y la adereza con el factor sorpresa. Por un lado, porque no sabes con quién compartirás porrón, ya que se sirven a mesa completa de 18 comensales; por otro, porque el menú es, literalmente, improvisado.

Una publicación compartida de fismuler (@fismuler) el

No es que tú no sepas qué vas a cenar, que también, es que los propios cocineros no lo saben hasta ese mismo día. Cada martes improvisado, Nino y Patxi recorrerán el mercado en busca del mejor producto de temporada, con el que diseñarán un menú único e irrepetible. Sin pruebas, sin tiempo, perfectamente ‘imperfecto’, así es el desfile que menos de una veintena de afortunados podrán disfrutar una vez al mes.

Y nosotros tuvimos el privilegio de vivirlo en su pistoletazo de salida. Arrancamos con una copa de vino en la gran mesa de la entrada, donde el resto de comensales se van dando cita intercambiando inquietudes. Todos listos, bajamos a una mesa rectangular, desnuda de mantel y decorada con velas. De fondo, una playlist increíble y para nada invasiva. Carpaccio de carne de vaca en salmuera y mantequilla sin pasteurizar como aperitivo.

La cena arranca con un par de snacks, delicioso erizo y un buñuelo con boletus. Un primer pase para el que Francisco Milla, sumiller de la casa, elige un champagne servido en porrón. Salmonetes sobre lechuga con ‘historias’, entre las que había rábano o espirulina, y un riquísimo tatin de chalotas son los platos que desfilan después, en un perfectamente acompasado baile de servicio. Riesling en la copa.

Continúa con un guiso de lentejas con morro y gamba, un chicharro con coliflor baby (sencillamente increíble) y pichón en dos cocciones -la pechuga a baja temperatura y la pata bien fritita- acompañado piquillo y con un toque de salsa de ostras. Dos tintos, uno siciliano y un Ribera del Duero.

Bajan las luces y hay música en directo de guitarra y cajón con voz femenina. Coque Malla llena la sala a susurros, delicadamente, sin molestar, mientras llega el tiempo de los postres. Primero, una versión del sándwich helado; después, una crema de Idiazábal con helado “a la parrilla” de sorprendente aroma ahumado. Ambos armonizados con vino dulce. Café de puchero, una versión de La Bicicleta, una animada charla a la luz intermitente de las velas.

Más martes así, por favor.

Fismuler. Calle Sagasta, 29 (Madrid) – Teléfono 918 27 75 81 – Horario de lunes a sábado de 13:30h a 16:00h y de 20:30 a 24:00h – Cenas improvisadas los primeros martes de mes – Precio 70 € – Imprescindible reservar.

Loading
Centrar mapa
Tráfico
En bicicleta
Tráfico
Google MapsCómo llegar

 

Silvia Artaza
Silvia Artaza

Adicta al queso y enamorada de la mencía. Actualmente coordina contenidos de estilo de vida en Gtresonline y reparte pluma en proyectos editoriales de la A.A. de la Real Academia de Gastronomía. Madrileña, enamorada de San Sebastián, a la que le apasiona comerse el mundo a bocados.

Sin comentarios aún

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Suscríbete a nuestra Newsletter

Síguenos en las redes sociales
  • twitter
  • facebook
  • pinterest
  • instagram
  • Spotify
Partner
imagen