Por qué NO deberías ahorrar con el aceite de oliva

El precio del aceite de oliva está más caro que nunca, por lo que es tentador buscar las opciones más baratas e incluso alternativas como el aceite de girasol para ahorrar en la cesta de la compra. Pues tenemos que recomendarte que, en este caso, evites las tentaciones y apuestes SIEMPRE por un aceite de oliva virgen extra de calidad. Ahorra en el suavizante o en la cerveza, pero NO en nuestro preciado oro líquido. Para entender por qué, escuchamos a Ricardo de DirectodelOlivar.com, que a través de un blog ofrece mucha información interesante y didáctica sobre el mundo del aceite de oliva.

El aceite de oliva más económico es el refinado: se vende etiquetado como aceite de oliva sin más o acompañado de “intenso”, “suave”, “frutado”, “0,4”… Y también está la variante del aceite de oliva de orujo, muy usado en los bares y restaurantes para freír, junto con el aceite de girasol. Más del 50% del aceite que consumimos en España es refinado. Por qué es mil veces mejor apostar por el aceite de oliva virgen (mejor extra), aunque “pique” mucho más:

  • El aceite refinado sufre un proceso industrial de transformación. Se elabora a partir del aceite de oliva lampante (zumo defectuoso) y del orujo (residuos), que se convierten en comestibles tras aplicarles varios procesos físico-químicos (compuestos químicos, calentamiento y destilación al vapor, hidrogenación para que tenga un aspecto más denso, etc. Durante este proceso, el aceite de oliva pierde sus polifenoles y antioxidantes, tan preciados para nuestra salud, por no hablar de su pérdida de sabor y aroma.
  • El aceite de orujo se obtiene de los deshechos de la masa de la aceituna después de extraerle el aceite de oliva virgen extra, virgen y lampante en la almazara.
  • Los fritos absorben mucho aceite, así que cuidado: muchos usan aceite de peor calidad para freír, pero es al final el que estaremos ingiriendo. Así Ricardo explica que por ejemplo si nos fijamos en las bolsas de patatas fritas, aproximadamente el 30% de su peso procede del aceite. Además, los aceite de oliva refinados penetran más en los alimentos al tener menos densidad, lo que se traduce en más calorías y digestiones más pesadas. Si no puedes freír con aceite de oliva virgen, mejor evita los fritos.
  • No todos los aceites virgen extra son iguales. Algunos que se venden baratos es porque probablemente su calidad sea dudosa y procedan de mezclas o excedentes de otras campañas (la fecha de consumo preferente se establece al envasar y no tiene en cuenta el tiempo que se ha almacenado, pero ese tiempo supone una merma en su calidad). Mejor fijarse en la etiqueta si el aceite incluye información sobre su procedencia, momento de la cosecha, variedad de la aceituna…

Muy bien, está claro que mejor usar aceite de oliva virgen extra de calidad, pero ¿y si no te llegan los euros? “Mejor consumir menos aceite pero de mejor calidad, para cocinar de forma más sana y menos grasienta, protegiendo además el bolsillo”, opinan en DirectodelOlivar.com.

Isabel Loscertales

Isabel Loscertales

Prueba nuevos restaurantes con la misma pasión con la que devora un buen libro o visita una expo. Responsable de la sección de cultura y ocio en la revista Woman Madame Figaro, trata de descubrir nuevas tendencias y de promulgar que lo culinario está de moda.

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