8 bocados básicos en una escapada a Génova

Mediterránea, portuaria, italianísima, “superba“, rica en contrastes, gastronómica y gastronomista. Así es Génova, la capital de la Liguria que con Vueling queda a tiro de piedra desde Barcelona. Por eso ahí que nos fuimos a conocer y degustar precisamente sus reclamos gastro, que no son precisamente pocos. Los básicos podrían resumirse en este listado, indispensable ante cualquier escapada a Génova -¡de días y no de apenas unas horas como promueven tantos cruceros!-.

· El pesto. No todas las osterie, trattorie y ristoranti de esta ciudad sirven pesto para tomar a cucharadas, mojar pan o aderezar sus pastas, pero recomiendo optar por aquellos que sí lo hagan porque en pocos lugares como en Génova se elabora tan bueno y de las más auténticas maneras. El “mejor del mundo” (sic.) se proclama en el Mundial creado por Roberto Panizo, propietario de Il Genovese y precisamente uno de los que mejor maneja el mortero de mármol en la ciudad. Su pesto es sin duda el mejor que he probado hasta la fecha.

 

 

· La focaccia. Hay tantas focaccias como locales que la ofertan en plan street food o take away. Después de probar unas cuantas durante mi última estancia en Génova, me quedo sin duda con la del coqueto restaurante I Cuochi, prácticamente el único reducto de cocina creativa que presenta la ciudad. Siempre me han gustado los establecimientos que elaboran su propio pan y éste es uno de ellos. Con masa madre, horas de amasado y largas fermentaciones, la focaccia recién horneada de este restaurante no sólo llega aún caliente a la mesa sino que queda crujiente y con ese punto de sal que la hace aún más sabrosa.

· La farinata. Tan tradicional como la pizza en Nápoles es la farinata en Génova. Si te gusta callejear verás que la ofertan numerosos locales de la ciudad, generalmente por poquísimos euros. Elaborada con harina de garbanzos, agua, aceite de oliva, sal y pimienta, una de las mejores es la de la Antica Schimadda, donde la prefieren igual de fina que en la mayoría de lados y más bien tostadita.

Farinata

· La panera. Se trata de un semifreddo o textura semi helada elaborada a base de café y nata montada. “La vera”, como a ellos les gusta calificarla, la puedes probar en la Cremeria Buonafede del centro histórico pero, como contra gustos no hay nada escrito e igual ésta te parece excesivamente dulce, anota también la de la heladería Balbi porque no resulta tan golosa.

· La fruta confitada. Imprescindible la confitería Pietro Romanengo fu Stefano de Génova para viajar en el tiempo con sólo admirar su producto artesanal o echar un vistazo a su escaparate y sus vitrinas. Caramelos de violeta y rosa, gominolas más sanas de lo que parecen a simple vista, brillantes piezas de fruta confitada… ¡Querrás llevártelas todas en su impecable empaquetado!

 

· Los pansoti con salsa de nueces. Como buena ciudad italiana, Génova también presenta excelentes opciones para disfrutar de la pasta en todas sus formas. Los pansoti o paquetitos que según el restaurante son más ravioli que otra cosa, se pueden presentar más chatos como en Il Genovese o más bien curvos como en la Osteria de la Commenda, una taberna casi marinera junto al puerto Antico donde no se puede comer más y mejor por menos (euros).

· ‘U tocco’.  Al ragù típico genovés no le hace sombra el pesto porque también tiene sus adeptos. Es un jugo de carne sumamente jugoso elaborado con tomates, cebolla, zanahoria, ajo, vino tinto, mantequilla… Exquisito con pasta, no tiene tampoco nada que envidiar al clásico ragù bolognese.

· Cualquier ‘panino’ del Gran Ristoro. Que no te sorprendan las colas en fila india a las puertas de esta diminuta salumeria, que pone todo su producto al alcance del cliente. Entre embutidos de carnes como la de ciervo y quesos varios mayoritariamente italianos, tienes hasta 150 bocatas entre los que elegir. Se elaboran ante la vista del comensal, a quien los dependientes sugieren en todo momento probar un determinado ingrediente o aderezo. Por menos de 3 euros puedes degustar una de las mejores opciones de street food de Génova.

 

Belén Parra

Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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