‘Madeleines’ para llorar como una madalena

No imaginéis esas madalenas aceitosas que se pegan en el paladar. Quita, quita. Hoy os vamos a hablar de las madeleines a la francesa, más suaves, esponjosa, delicadas. Son las que recuerda Luigi Masala, un parisino de espíritu de padre sardo que se instaló en Barcelona (“Barcelona me llamó a mí”) y fue en esta ciudad donde nació un negocio que es, en realidad, un proyecto vital: Madeleine mon amour. “Me gustaría que la madeleine fuera el producto que acercara los clientes a mi local”, dice, como pasa con el macaron u otros dulces en algunas famosísimas pastelerías de París.

Luigi ha desarrollado una carta infinita de madeleines. Todas, de un modo u otro, quieren despertarnos ese recuerdo escondido en lo más hondo de nuestra memoria. No es que se trate de un recuerdo evidente. Porque, si bien elabora y vende madeleines clásicas, disfruta innovando con la receta. Y resulta que sus madeleines saladas están triunfando. De sobrasada ibérica, de jamón dulce y queso gruyère, de queso de cabra con miel y piñones, de aceitunas negras y anchoas, salmón, ricotta y ciboulette fresca picada, de atún con pimientos rojos, de roquefort y nueces… “El cliente local conecta con los sabores de su memoria con estas madeleines saladas”, recuerda. ¿Y si viene un francés? “Le parece un poco raro… ¡pero le gusta!”.

Y claro, también las hay dulces. Pero elaboradísimas y también inesperadas:de corazón de crema de frambuesa, cubierta de chocolate blanco; de pistacho tostado, praliné de pistacho y cubierta de chocolate con leche; de doble chocolate: de lemon pie… Hasta cuando llegó Sant Jordi se le ocurrió crear una madalena con mermelada de pétalos de rosa. También en Pascua versiona la mona y en Navidades, el tronco de Navidad con la madalena como base. Una madeleine para cada momento, eso es.

Luigi no está en los Champs Elysées, pero abrió el local en la rambla del Poblenou y de repente su barrio se está poniendo de moda: la apertura de la sala Beckett a pocos metros de Madeleine mon amour —y que justo programa un ciclo de teatro francés— viene a confirmarlo. Con lo que Luigi no cesa en su empeño con sorprendernos con unas madalenas nunca vistas, que, a pesar de todo pretenden despertarnos el efecto que describió el escritor Marcel Proust en uno de los episodios de La recherche du temps perdu. Por eso, la carta de madalenas de esta pastelería-salón de té nos indicia como debemos seguir el ritual de Proust: “1º. Lleve a los labios una cucharada de té, café o chocolate caliente en la que haya dejado reblandecer un trozo de madeleine clásica o combinada. 2º. Cierre los ojos y disfrute del momento…”

Madeleine mon amour


Rambla del Poblenou, 117.
Barcelona
Teléfono: 93 162 07 91

Precios: entre 2,50 y 3 € la madalena. También sirven almuerzos y cenas informales con productos tradicionales franceses.

Horarios: Lunes y martes, de 11 a 20.30 h; miércoles y jueves, de 11 a 22.30 h; viernes y sábado, de 10 a 22.30 h; domingo, de 10 a 20.30 h.

Josep Sucarrats

Josep Sucarrats

Lo más fácil es que os lo encontréis comiendo, escribiendo o hablando, tres de las actividades que más le gustan practicar. Director de la revista gastronómica Cuina, también es colaborador habitual de Catalunya Ràdio, de la revista Time Out Barcelona y de varios medios más. Es coautor del libro ‘Històries de la Barcelona Gormanda’ (Angle Editorial, 2014) y de 'Teoria y práctica del vermut' (Now Books, 2015).

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