Perder la virginidad en un restaurante japonés

Supongo que alguna mente calenturienta habrá empezado a leer este artículo pensando que encontraría algún que otro truco para mejorar su vida sexual. De ser así, siento desilusionaros, porque para este tipo de consejos ya existen otras publicaciones especializadas. Lo que os quiero contar en este gastronómico post son algunos consejos para iniciaros en la cocina japonesa, inspirado por un alud de peticiones que me han llegado de lectores quejándose de supuestos “amigos” tocapelotas que piensan que el sashimi es comida para gatos y no quieren pisar un restaurante japonés porque les tienen alergia. Ante este tipo de personas indeseables sólo tenéis dos opciones: una sería borrarlos del Whatsapp y no salir a cenar juntos nunca más en la vida; la otra, algo más constructiva, sería compartir con ellos este instructivo artículo a modo de autoayuda para desmontar una a una sus dudas y prejuicios. También podría haberlo titulado Cocina japonesa para dummies.

 

1. Los restaurantes japoneses son demasiado caros

Hay quien piensa que la cocina japonesa es sinónimo de lujo asiático y que al final de la comida o cena saldrá un ninja de la cocina para sablearnos con la cuenta (también conocida como la dolorosa). Si bien es cierto que hay restaurantes de alto copete sólo aptos para carteras muy abultadas, la cocina japonesa se caracteriza por tener un sinfín de estilos, platos y presupuestos. En Japón, sin ir más lejos, es posible tomar un bol de fideos ramen por un puñado de yenes, ir de tapeo a una taberna o izakaya, y ponerse hasta las trancas de comida y bebida a precios populares. En Madrid y Barcelona, del 14 al 23 de junio, se celebra la Japan Restaurant Week, una iniciativa impulsada por ComerJapones.com y Atrápalo donde encontraréis más de una treintena de restaurantes japoneses con menús exclusivos accesibles por 25€. Probablemente sea una oportunidad perfecta para engatusar a vuestros amigos japo-dummies y desvirgarlos de una vez por todas en el mundo de la cocina japonesa.

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Japan Restaurant Week, una iniciativa impulsada por ComerJapones.com y Atrápalo.

 

2. No me gusta la cocina japonesa porque no como pescado crudo

Soy de los que piensa que si a alguien no le gusta un alimento es porque no le han educado a probarlo. Sin ir más lejos, a mí de pequeño no me gustaba el pescado y mi madre me lo hacía comer mezclándomelo con el yogur. Y miradme ahora. ¡Me encanta comerlo, incluso crudo! Dicho esto me gustaría matizar que ni toda la cocina japonesa se basa en el sushi, ni todo el sushi se hace con pescado, ni tampoco todo el pescado para sushi suele estar siempre crudo (tal como explico en estos 10 trucos para dárselas de experto en sushi). En cualquier caso, si queréis perder el virgo en cuanto a la ingesta de pescado crudo, os animo a que empecéis probando algo de salmón ahumado o marinado la próxima vez que vayáis al Ikea a hacer un baño de multitudes. Otra forma de entrenar el paladar sería comer anchoas o boquerones en vinagre. Estoy seguro de que a esto no le hacéis ascos, ¿verdad? Pues son bastante parecidos al shimesaba y shimeaji. Léase caballa y jurel o chicharro marinados en sal y vinagre.

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Distintas especies de salmón ahumadas para coger fuerzas antes de montar una estantería.

 

 3. No me va eso de comer con palillos

¿Que no sabes comer con palillos? No pasa absolutamente nada. Eso sucede en las mejores familias. Te sorprenderá saber que a uno de mis compañeros Gastronomistas también se le resisten los jodidos palillos (Josep, no te preocupes, que no voy a desvelar nombres). Para el alivio de personas como Josep que sufrían en silencio, los amigos de Lékué han inventado el Twin One, un artilugio que les cambiará la vida. Consiste en unos cubiertos que se pueden encajar a modo de pinza convirtiéndose en unos cómodos hashi. También pueden utilizarse como un tenedor y cuchillo por el otro extremo (pero, por lo que más queráis, ni se os ocurra cortar y pinchar el sushi so pena de excomunión). Si el invento fallara, sabed que las normas de etiqueta de la cocina japonesa dicen que, si algo está hecho con las manos, también puede comerse con las manos. Y sanseacabó.

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Twin One de Lékué, para comer sin complejos.

 

4) ¿Qué plato me recomendarías probar para iniciarme en la cocina japonesa?

La cocina nipona tiene algunos sabores básicos muy reconocibles en varias de sus recetas. Algunos chefs definen el miso (una pasta hecha con soja, arroz, trigo o cebada fermentados) como uno de los ingredientes esenciales en su gastronomía. Otros se decantan por el caldo dashi, hecho con bonito seco rallado y alga kombu, como la quintaesencia del recetario del Sol Naciente. En cualquiera de los casos, para encontrar una solución salomónica, yo me quedaría con la sopa de miso como uno de los platos básicos japoneses que no debéis dejar de probar para comprender mejor sus sabores. Digo esto por dos razones: porque se elabora, precisamente, con esos dos ingredientes que son el miso y el dashi, pero también porque es un elemento imprescindible en todos los menús de degustación. La trilogía de la sopa de misoarroz + okazu o acompañamiento sintetiza la forma característica de “comer en triángulo” (sankakutabe) que utilizan los japoneses para asegurar una dieta equilibrada, combinando proteínas y carbohidratos, y “ajustando en boca” el sabor de los distintos elementos. Si sientes que el okazu está demasiado salado, puedes tomar un bocado de arroz mientras sigues masticando. Si te has pasado de soso, pegas un sorbito a la salada sopa de miso para ajustar el sabor mientras vas comiendo… hasta que, sin darte ni cuenta, ya te lo has zampado todo.

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Sankakutabe o “comer en triángulo”, combinando arroz, sopa de miso y okazu.

 

5. ¿Qué otros platos me recomiendas probar el día de mi debut?

Hablando de perder el virgo, todavía recuerdo el primer plato japonés que comí. Fue un okonomiyaki casero que me preparó mi buen amigo el Profesor Mashiyama, con quien hacía intercambio de japonés y castellano en 1991. Se trata de un plato a medio camino entre la tortilla y la pizza que se hace a la plancha mezclando agua, harina, huevos y todos los ingredientes “que más os gusten” (de hecho, eso es lo que significa el prefijo okonomi- en japonés). Existen variaciones regionales como las de Osaka o Hiroshima, esta última con base de fideos a la plancha, y otra variante similar muy popular en Tokio llamada monjayaki. Si os animáis a hacerla en casa, aquí os paso una receta.

La gastronomía japonesa es muy diversa a lo largo y ancho de su archipiélago. Para que os hagáis una idea, el septentrional Hokkaido sería algo así como la versión nipona de Escandinavia y la isla de Okinawa en el alejado sur tiene un clima tropical y una gastronomía muy distinta. Conocer todos los aspectos de la cocina japonesa puede llevar una vida entera (¿o tal vez dos?). No obstante, también hay muchos platos de origen occidental como el pan, el kasutera, el tonkatsu, el nanbanzuke o el mismo tempura que han sido adaptados a la técnica y el paladar japonés (algo similar a lo que los japoneses solían hacer en los años 80, adaptando y mejorando los transistores de origen yanki) por lo que os resultarán más familiares. De hecho, todavía recuerdo el día en el que mi amigo Mariano perdió su virginidad japonil en el restaurante Musashi de Madrid, conocido por todo el mundo como Japotalego porque en esa época ofrecía menús a mil pelas. Fuimos a comer con unos compañeros y yo quise animarle a que probara unas gyoza y tonkatsu, a modo de rito de iniciación en el secreto y delicado arte de la ingesta nipona… pero cuando el camarero los trajo a la mesa, Mariano me miró fijamente a los ojos y me dijo: “¡Macho, esto es igual que las empanadillas y el cerdo empanado que prepara mi abuela!” 😳

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Tonkatsu o chuleta de cerdo empanado.
Roger Ortuño

Roger Ortuño

Gastrónomo, publicista y profesor universitario. Su adicción por la comida japonesa lo llevó a iniciar su blog ComerJapones.com. Tras más de una década blogueando sobre el tema, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón lo definió como el blog más influyente en España y Latino-América sobre gastronomía japonesa. Coordinador de los talleres gastronómicos del Salón del Manga de Barcelona , Premio Bloguero Cocinero de Canal Cocina (2012) y finalista en los Premios Gastroblogs de Cocina.es (2011) y en los Premios Bitácoras (2010 y 2009). Ahora sigue dando la brasa desde Gastronomistas.com

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