Pink Monkey: Asia(na) para todos los bolsillos

Hace 10 años, Madrid no era nuestro Madrid de ahora. La palabra fusión se decía con la boca chica: para hacernos una idea ni siquiera habían abierto sus puertas DiverXO, Nikkei 225 (hoy cerrado) y Sudestada acababa de comenzar a andar. Pero ya estaba Asiana, un restaurante que abría cuando la tienda de muebles en que se ubicaba cerraba y en el que ofrecían cenas de cocina asiática con toques latinos. Su éxito propició que se abriera Asiana Nextdoor en el local de al lado, que aligeró la fórmula con precios más populares.

bao

Ahora, llega la nueva fórmula de Jaime Renedo, el chef responsable de todo lo anteriormente mencionado. Y es, acorde con los tiempos que corren, un restaurante de fusión bueno, bonito y barato: así de claro. Pink Monkey une Asia, Perú y México en una fórmula resultona que, además, incluye coctelería y que se sirve en un local pintón, -lleva la firma de la arquitecta Marta Banús-, en una zona no menos pintona, el espacio que conecta el final de Génova con el principio de la Castellana.

Todos los platos se cocinan en el momento, en su cocina a la vista del comensal gracias a una cristalera que permite fisgar lo que ocurre dentro. Y esa frescura, como el que no quiere la cosa, se deja notar en los platos. La ensalada thai, con mango verde y pollo al fuego, es la demostración palpable de que TODO puede picar. Sí, las ensaladas también, sin que pase nada. Por nosotros, que se generalice. Nos parece bien.

El ceviche de pez limón es primoroso: ligar los jalapeños con la leche de tigre y meterle pomelo y un nam jim habanero es una mezcla de esas que se quedan en el paladar hasta bien pasado un rato. Insisto: lo de la leche de tigre verde es de quitarse el sombrero. Eso sí, que nadie se asuste por los dos ¡avisos! de picante que figuran en la carta: no rasca tanto ni de broma.

pinkmonkey

De dumplings y de baos andamos últimamente sobrados en Madrid, y en Pink Monkey, siendo un restaurante de fusión no podían faltar: muy ricos los dumplings de carabinero con leche de coco y albahaca. Mezclemos: buen producto, melosidad y frescura: muy muy buenos. Menos memorables son los baos de pato Pekín. Uno echa de menos las tortillas con las que se envuelve el plato en China y se pregunta una cosa: ¿alguien se come la masa de los baos pasados unos segundos?, ¿o depende del bao?

No llegamos a los currys, que quedan pendientes para una segunda visita, pero pintan bien. Una cosa queda clara: en Pink Monkey es difícil quedarse con hambre y, entre lo sabroso y lo picante, se va llenando uno como el que no quiere la cosa. Para beber, hay una divertida carta de cócteles del bartender Igor Lameiras.

Pink Monkey. Monte Esquinza, 15. De lunes a sábado de 13.30 a 01.00 horas. Precio medio: 30 euros.

Banda sonora. Pixies – Monkey gone to heaven

Javier Sánchez

Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

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