9 motivos por los que poner una Thermomix en tu vida

Todos tendréis a vuestro alrededor un amigo o amiga que daría la vida por su Thermomix, que se pasa el rato explicando lo bien que le salen las cremas de verduras, lo fácil que resulta amasar pan, que incluso se la llevan de vacaciones, que se le da de lujo hacer festines mejores que los de tu amada abuela y cómo llena sus estanterías de conservas self-made. Y siempre que llega el momento de esta conversación, un poco agobiado/a, levantas los ojos al cielo en plan no-me-interesa-nada y no-sé-de-que-me-hablas. Ante tal fervor, hemos decidido investigar el tema para averiguar y entender el porqué de esta relación fusional con un robot de cocina. Y estas son nuestras conclusiones tras haber adoptado una Thermomix 5 durante unas escuetas semanitas.

  1. NO TIENES QUE SABER HACER NADA. NA-DA.Reconozco que los primeros días que este robot se apoderó de mi cocina lo miré con recelo y algo de pánico (y eso que solo tiene una pantalla táctil y un botón, pero la tecnología no es lo mío). Me daba pereza estudiar su funcionamiento y me aterrorizaba enfrentarme a un manual de explicación que yo pensaba complicadísimo. ¡Qué equivocada andaba! Con leer 10 minutos las instrucciones de uso y probar dos cositas, ya dominaba el cacharro. Y encima, una vez has pillado cómo funcionan sus tres botones, tan solo tienes que seguir las recetas que indican temperatura, opción y velocidad, y voilà. Básicamente, poca cosa más necesitas saber hacer que apretar unos botoncitos. Primera conclusión: es mágico.
  2. AHORRAS ESPACIO.Cuando te llega la Thermomix, piensas: “Dios mío esto es enorme” (si tu cocina es pequeña o mediana como la mía, claro). Entonces dedicas un rato a buscarle su sitio y sigues pensando que ocupa espacio. Pero conforme van pasando los días, le descubres sus múltiples usos y poco a poco te vas desprendiendo de tu antiguo amasador, de la túrmix, del preparador de potitos bebé, de la vaporera, de la yogurtera, del exprimidor, de la licuadora, etc.… y de todos los demás cacharros de cocina que tu tía, madre, cuñado, amigo invisible te han regalado a lo largo de los años y que descubres iban ocupando un espacio bárbaro. Y es que la Thermomix hace todo eso y más (es una combinación de 12 aparatos en uno): pesa, mezcla, pica, mole, tritura, amasa, cuece al vapor, cocina, bate, calienta, remueve y emulsiona. Para ir más rápido, podríamos comentar lo que no hace: freír. Además, este aparato polivalente está compuesto por muy pocos accesorios (un bol, una lámina, una espátula y una tapa) por lo que tampoco requieren un espacio de almacenamiento especial. Y en una cocina pequeña, os prometo que es algo que valorar y mucho.
  3. POR UNA VEZ, NO ES UN ROBOT ‘FEMENINO’.Me explico antes de que alguien se me tire a la yugular. Me indigna casi tanto ver publicidades que orientan su eslogan de robots de limpieza y cocina al target exclusivamente femenino, que que mis amigas supuestamente ‘progres’ se maravillen en lo que les cambia la vida que alguien de su entorno les obsequie con un robot doméstico (salvo cuando son auténticas apasionadas, y no simplemente para ahorrarse curro, como suele pasar en la mayoría de casos.). En cambio, me fascina ver cómo la Thermomix se dirige y conquista a absolutamente todos los públicos de por igual. Niños, adultos, hombres, mujeres, cocinillas, profesionales, ineptos de la cocina, familias, solteros/as, marujos/as… Cada cual encuentra su felicidad y uso en este cacharrito. Y si no, por lo menos ya no vale la excusa de “no sé hacerlo”. El último modelo del robot multitarea, con su pantalla táctil, sus modos sencillos, colorcitos y recetas integradas en un USB, es casi tan fácil como un juego infantil. Y por lo menos conquistará a los forofos de las últimas tecnologías.
  4. LO CARO SALE BARATO.Y lo barato sale caro. Ok. Estamos totalmente de acuerdo. Una Thermomix es una pasta. Sobre unos 1.000 euros para hacerse con uno de los últimos modelos de la marca. Pero hay que pensar en este aparato como una inversión a largo plazo. Porque, 1) Es eterno. Conozco gente que lleva décadas con la misma Thermomix en su cocina; 2) No es un simple blender, una vez lo adoptas, le sacas partido día a día y te ahorras los gastos de energía varios que se condensan a menudo en este único golpe de Thermomix; 3) Ya no tienes que comprarte 10 robots diferentes. Uno y no hace falta nada más.
  5. LLEGÓ LA THERMOMIX Y ESTE DÍA MI COCINA VIVIÓ UNA PEQUEÑA REVOLUCIÓN.Pasamos de la aburrida carne a la plancha y de la simple crema de verduras pasada por túrmix, a tener sopas exóticas, salsas caseras, platos de cuchara curradísimos, albóndigas mejores que las que preparaba mi abuela, barraraw, bizcochos en su punto… y sumo y sigo. Logras recetas (las iremos publicando próximamente en nuestra sección de recetas) que nunca te salían bien y de forma tan fácil y rápida que te motivas y te vienes arriba. ¿Que tu mayonesa nunca cuajaba? ¿Que a tu crema de huevos le salían grumos? ¿Que tu coulant no salía ‘coulant’? ¿Que el sofrito se te quedaba seco? Nanai. Esto es agua pasada…
  6. RECETAS HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ.Vas a una librería, entras en la web de la marca o consultas el tío Google y ¡pam! tienes un sinfín de recetas dulces y saladas que hacer en un plis-plas. Internet está que arde de fanáticos del robot que compiten en sencillez, originalidad y diversidad de creaciones culinarias. Y una vez te hayas iniciado con las recetas de otros, siguiendo escrupulosamente sus pasos, tú también te lanzarás a hacer tus pinitos de improvisación con el robot.
  7. SUBIDÓN DE AUTOESTIMA.Así, en plan anécdota: visito un restaurante en el marco de mi trabajo. La chef me saca un postre que me flipa y le comento lo frustrante que es no poder hacer estas recetas que molan en casa. A modo de confidencia me comenta que ésta, en concreto, es súper fácil de hacer. Pienso “ya, seguro” y entonces ella pronuncia mi nueva fórmula mágica: “con la Thermomix es un momento”. Ouuhh yeah, los chefs también recurren a este superrobot (será por algo, ¿verdad?). Y sí, lo probé, y funciona.
  8. UNA MÁS.De repente, sin darte cuenta, eres parte de una nueva comunidad: el universo Thermomix. Este robot de cocina multifunciones, que firma la compañía alemana Vorwerk, es la estrella de miles de cocinas, sean profesionales o amateurs, de todo el mundo. La empresa afirma, de hecho, vender una cada treinta segundos, a pesar de no estar en ninguna tienda física. Hay páginas de Facebook Thermomix Addict, blogs de recetas exclusivas para este robot y la gente comparte lo feliz y realizada que se siente con su adquisición. Y ahora yo también soy una de ellos…
  9. RECUPERAS DE TU PRECIADO TIEMPO LIBRE.Hey, cuando hablamos de ahorrar tiempo de calidad, todo suma. Porque, verdad que no mola pasar horas recogiendo y limpiando después de haberse pegado una sesión magistral de cocina. Pues además de permitir ahorrar tiempo en la preparación, también resulta ser un robot muy fácil de limpiar. Pasamos encima una esponja húmeda, y los accesorios del robot van todos al lavavajillas (limpiarlos a mano tampoco es complicado ya que son muy poquitos).

Lo habréis entendido. El balance de mis primeras semanas con la Thermomix es más que positivo (solo he tenido que conservar mi freidora y he desempeñado nuevos ‘dotes’ como cocinera a la vez que mi marido demuestra un mayor interés por esta actividad. Y de repente, llega mi madre y le expongo estos mismos argumentos mencionados para presentarle este aparato que “solo conocía de nombre leído en prensa” (mientras yo ya me he convertido a pro-thermomixismo).  Una vez descubre mi nuevo mejor amigo en la cocina, se ríe y me dice: “¿y dónde está el placer de amasar con las manos?”, a lo que le contesto: ¿y el placer de tener más tiempo para hablar contigo mientras el robot me está haciendo el tupper de mañana? Con eso, seguro que he ganado una adepta más.

 

 

 

Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinovidavici.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

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