Betlem, acaso el mejor pulpo de Barcelona

Aaaay el pulpo de Betlem. Aaaay amig@. Qué rico está. Qué bueno es. ¡Cómo no se va a vender más que las bravas! Tierno, ahumadito, con una escalivada de órdago. El mejor pulpo que he comido en años. Créeme.

Así de bien trabaja el cocinero Víctor Ferrer en este bar, que es bar y solo bar, porque igual te da de comer o cenar que te sirve cócteles por la noche o te prepara desayunos por la mañana. O te permite hacer el vermut. ¿Quién dijo restaurante? Para eso acaba de abrir al lado Bicnic, otra de las interesantes novedades barcelonesas de los últimos meses.

¡Qué bar! Aires vintage auténticos, porque había sido una tienda de ultramarinos desde los años 60 del siglo pasado (cambió a bar en el 2010). Con esa terracita con aroma parisino que tanto gusta a los guiris (¿cómo han llegado hasta allí si Betlem no está en ninguna zona turística?).

Dentro, mesas altas, taburetes, minicocina a la vista… y un comedor en el piso de arriba al que se accede bajo reserva. Gusta a todo quisqui, seas un ejecutivo agresivo o un currele. De aquí o de allí. Ahí se mezclan todos.

Los vinos están escogidos con mimo y criterio (los hay a copas), y en la cocina trabajan con excelente sentido común y un saber hacer que lo convierten en uno de los locales a los que siempre puedes ir porque no te fallarán nunca (estoy pensando en hacer un post con una lista de infalibles).

Hablemos de la jala. En Betlem puedes tirar de sugerencias del día (aunque hay alguna fija como la tortilla de ceps, tal es su éxito) o de la semana. O puedes tirar de carta, donde aparecen los clásicos el tapeo: bravas, croquetas… Siempre medias raciones. O puedes pedir un plato combinado. O encargarlo para llevar. Los viernes, por cierto, hay arroz del chef.

Cuando pasé por allí para escribir estas líneas probé varios platos. Me queda volver otra vez porque las propuestas cambian según la temporada y seguro que cuando toque harán la alcahofa y jamón ibérico, o el tartar de salmón con calçot a la brasa y yuzu.

En mi última visita a Betlem probé primero el pulpo. Innegociable. Qué sabor ahumado tan fantástico. Qué tierno. Inolvidable, de verdad. Está hecho a la parrilla, y llega a la mesa acompañado de escalivada. Lo maridé con un vino blanco: Portal, de la DO Terra Alta. El súmmum.

Pasé a un mar y montaña: tataki de ventresca de atún con ‘rossinyols’ y chalota confitada a la parrilla y salsa de carne. Biennnnnn. Y bien también la copa de Juan Gil, un monastrell joven de Jumilla.

Otro hit es la pluma ibérica con patata enmascarada con butifarra negra y aceite de trufa natural. Una butifarra que, por cierto, se vendia en Betlem cuando era tienda y de vez en cuando hacía algún plato para llevar. Es un plato que pide pan. Con eso está todo dicho. Carne tierna y sabor, mucho sabor. El trago: la mencía de Losada (DO Bierzo).

Antes del postre, foie con boniato y puré de castaña con crumble de azúcar moscovado. Mucho foie para mi gusto, aunque muy rico, eso sí. Bebí un oporto ruby (joven) Noval.

Y para rematar, un crumble de zanahoria con espuma de coco. ¡Ñam!

 

Betlem

Girona, 70. Barcelona.
Teléfono: 93 265 51 05.
Horarios: la cocina abre de 13.00 a 23.00 horas (23.30 el fin de semana). Abre cada día de 9.00 a 13.00 una carta reducida. Viernes y sábados, coctelería hasta las 2.
Precio medio: 25 euros.

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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