La alegría está en el campo

 

La ‘campagne’ es algo que enamora a los franceses, y La alegría está en el campo es el título de una comedieta, muy del estilo de nuestros vecinos, de aquellos tiempos en que —y ya estamos hablando de dos décadas atrás, Dios mío— Carmen Maura triunfaba en París (ella es la protagonista). A veces, cuando me olvido de los millares de gabachos que últimamente se han paseado por la calle defendiendo estupideces, me da por por sentirme francés y amar nuestra ‘campagne’ como ellos aman a la suya —que, todo sea dicho, suele estar más limpia y ordenada que la de aquí-. De todos modos, no hace falta escarbar mucho para encontrar felicidad fuera de la metrópoli, aunque sea sólo de fin de semana. Y eso es lo que se propone a continuación: cinco alegrías gastronómicas en el campo catalán. Montaña, secano o huerta, tanto da. Hoy nos alejamos de la ciudad para comer bien sin fundir la Visa.

 

1. Ca la Núria, de Bellver de Cerdanya

ca_la_nuria
Una terraza con vistas al Cadí.

La fauna catalana que en los días laborables habita entre Pedralbes, Sarrià y Sant Gervasi emigra periódicamente en dos direcciones: el Empordà (cuando necesita mar) y la Cerdanya (cuando requiere montaña). Les acompañamos a la segunda, pero fuera de temporada de esquí (que esquíen ellos). Nosotros nos paramos a Bellver para conocer a Núria Bonet, una joven chef que lleva ya tres años controlando las riendas de su propio restaurante (había estado antes con Nandu Jubany, después de su ‘stage’ en El Bulli). Y aquí está, poniendo la técnica aprendida junto a estos maestros para platos de cocina de temporada, sin frivolidades: milhojas de manzana caramelizada con salmón, meloso de tocino con cremoso de patata, tatin de pera de Puigcerdà… El restaurante tiene un aire cálido y familiar y una terraza con vistas al Cadí en la que desearéis compartir largas cenas cualquier noche de este verano.

Ca la Núria. La Batllia, 61-63. Bellver de Cerdanya (Cerdanya, Lleida). Teléfono: 973 51 09 38.

 

santa-maria-de-corco_3342721
El cobertizo del patio de Ca l’Ignasi se convirtió en Ca la Laia.

2. Ca la Laia, de Cantonigròs

Ignasi hace años ya que sirve su cocina de montaña en el salón acogedor de Ca l’Ignasi, rincón indicadísimo para largos ágapes de otoño, tiempo de sopas, setas, arroces, estofados… La parroquia de Ca l’Ignasi es fiel porque él cocina fino, con un horno de leña auténtico del que salen corderos asados, cocas y panes de sabores cargados de recuerdos. Pero Ca l’Ignasi dejó de estar solo: ya ha cumplido su primer año Ca la Laia, el local adyacente en el que la compañera de Ignasi —sí, se llama Laia— sirve almuerzos y cenas informales. De ensaladas y pizzas se encuentran en todas partes, pero aquí se tratan con cariño. Amantes del producto de proximidad (la zona —paraíso de embutidos, hierbas silvestres y lácticos— ayuda), os informarán del nombre y apellidos de sus proveedores. Las pizzas se cuecen en el mismo horno que el restaurante de al lado y no son más que una evolución de las cocas saladas que Ignasi lleva años y años sirviendo. Buenos vinos del país y un precio que lo justifica todo: cuesta superar los 20 €.

Ca la Laia. Major, 4. Cantonigròs (Osona, Barcelona). Teléfono: 93 852 51 24.

 

buidasacs
Eso sí es glamour rural.

3. Buidasacs, de El Vilet

Que levante la mano quien haya pisado El Vilet una sola vez en su vida. Uy, no veo ni una. Pues hay que ir. A unos cuantos kilómetros de Tàrrega (sí, habéis pasado por allí cruzando la A-2 en dirección Lleida), el valle del Corb es una de las zonas más rurales, despobladas, desconocidas y bellas de Catalunya. El Vilet es un pueblo imperceptible perdido allí, con casas y calles de piedra. De postal, vamos. La que más os va a llamar la atención es la del Buidasacs, la casa ‘pairal’ de los hermanos Jaume, Imma y Carles que decidieron convertir en restaurante. Jaume, el cocinero, prepara allí todo el año platos con un punto sofisticado, muy acorde con el espacio, pero pegados al terruño, al aceite y a los vinos que se producen allí. Y cuando llegan las noches de verano, abren la terraza y empieza el momento de las tapas: gambas (Jaume conoce bien el marisco: trabajó durante años en Tarragona), verduras de temporada, embutidos y mucho talento culinario a precios asequibles. Y mientras media Catalunya busca las esencias rurales en los pesebres de Pals o de Rupit, vosotros, en El Vilet, lo encontráis todo auténtico de verdad. Lo es.

Buidasacs. Major, 4. El Vilet (Urgell, Lleida). Teléfono: 973 33 05 21.

 

cal_fuster
Y sólo a una hora de la ciudad…

4. Hostal Cal Fuster, de Serrateix

Marcel y Estel vieron un día que Cal Fuster debía ser algo mejor que un bar destartalado. Con vistas a los valles del Llobregat y del Cardoner, esa antigua carpintería que tiempos atrás había sido también un restaurante apreciado por los lugareños tenía que recobrar vida. Estel se la da en la sala y Marcel, en los fogones. Marcel es uno de esos chefs Hofmann que han salpicado de buen hacer el territorio y que han interpretado bien lo que es la cocina popular vista con ojos de hoy en día. Es una cocina de interior, propia de esa subcomarca prepirenaica (entre el Bages y el Berguedà) en la que los productores de buenas carnes (cordero y ternera), los cazadores, los queseros y los charcuteros están a mano. Dice Marcel que se inspira en lo que ya antiguamente se había servido en esa casa, pero que lo actualiza y lo personaliza. Un poco como todo el ambiente en sí: en el Hostal Cal Fuster nos sentimos como en casa gracias a el toque rústico, pero confortable, que comparten sus estancias. Quedáos a dormir: no sabíais que a una hora de Barcelona se podía respirar tantísima tranquilidad.

Hostal Cal Fuster. Viver i Serrateix (Bages, Barcelona). Teléfono: 93 820 49 11.

 

hostal_colomi
Un comedor de fonda, de las de toda la vida.

5. Hostal Colomí, de Santa Coloma de Queralt

Os están esperando con una sonrisa y la mejor de sus reverencias: las hermanas Camps y su hijo/sobrino Pep conservan ese respeto y esa amabilidad infinita que tantos restaurantes urbanitas han perdido. Justo al lado del núcleo medieval de Santa Coloma de Queralt, las Camps cocinan los platos que siempre triunfan, lo que pasa es que los cocinan como pocos. Eso sí es carne a la brasa. Eso sí es esqueixada. Eso sí son setas. Eso sí es un bacalao con samfaina. ¿Seguimos? Creo que ha quedado claro. Los componentes del triunvirato de los Camps ejercen de anfitriones perfectos. Si Pep os canta la carta, su tía os detalla cómo preparan los platos y Pep vuelve a la mesa para aclararos que tienen buenísima carne de Nebraska, pero que las verduras son del payés vecino… Oh, ¡pensabáis que ya no quedaban restaurantes así! Después de haber comido más que bien, con ese relax de quien no te hace interpretar espumas ni aires, decidiréis que vais a repetir otro día. Quedáis advertidos.

Hostal Colomí. Raval de Jesús, 10. Santa Coloma de Queralt (Conca de Barberà, Tarragona). Telléfono: 977 88 06 53.

 

 

Josep Sucarrats

Josep Sucarrats

Lo más fácil es que os lo encontréis comiendo, escribiendo o hablando, tres de las actividades que más le gustan practicar. Director de la revista gastronómica Cuina, también es colaborador habitual de Catalunya Ràdio, de la revista Time Out Barcelona y de varios medios más. Es coautor del libro ‘Històries de la Barcelona Gormanda’ (Angle Editorial, 2014) y de 'Teoria y práctica del vermut' (Now Books, 2015).

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de email no se publicará.

Puedes usar estas etiquetas y atributos <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong> HTML

Suscríbete a nuestra Newsletter

Síguenos en las redes sociales
  • twitter
  • facebook
  • pinterest
  • instagram
  • Spotify
Partner
imagen