Can Roca, aquí nació El Celler de Can Roca

Todo gourmet que se precie de serlo debería visitar Can Roca al menos una vez en la vida, igual que al menos una vez en la vida debería poner sus pies en El Celler de Can Roca. Can Roca es un restaurante de menú (11 euros) en un barrio obrero de Girona. Es el lugar donde nacieron, crecieron, mamaron el oficio y dieron sus primeros pasos los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca. Allí empezó todo. El origen del mejor restaurante del mundo es este, aunque cueste creerlo.

Y sigue ahí como siempre. Con Josep Roca, el jefe, pululando por la sala, y Montse Fontané, la sonrisa eterna, mandando en la cocina. Tienen 84 y 80 años. Y ahí están, al pie del cañón como hace medio siglo, cuando abrieron el restaurante.

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Con la misma filosofía (cocina casera, tradicional, catalana), casi se diría que el mismo ambiente: los números de lotería a la venta, la tele grande en la pared, los servilleteros de papel aquí y allá, la botellas de destilados en las estanterías de la barra, el microondas ahí detrás, los periódicos, la clientela de toda la vida…

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Si eres gourmet, deberías ir. Y no solo por lo que significa Can Roca en la historia de la gastronomía, y no solo porque es muy probable que veas a los hermanos Roca (comen siempre que pueden en la cocina con sus padres). Ves, porque además de lo que tiene de legendario este local,  disfrutarás de un menú con entrante, primero, segundo y postre, con pan, bebida y café por 11 euros. Raciones generosas y muy sabrosas porque trabajan con muy buen producto.

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No hay carta, así que tienes que elegir lo que hay del menú del día. Hay fijos según el día de la semana, como los calamares a la romana (lo único que puedes pedir cuando quieras), que salen los lunes, igual que la escudella cuando llega el invierno; los jueves siempre toca arroz, y los viernes, canelones y fideuà.

El día de mi visita fue un miércoles, justo antes de la presentación del guía Michelin que encumbró a Lasarte como nuevo restaurante con tres estrellas Michelin. Y esto es lo que probé. Ya os avanzo que por precio y calidad fue uno de los mejores menús de mediodía de mi vida.

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Calamares a la romana. Tienen mucha fama, y cambié el entrante del día por los aros rebozados, los únicos que se pueden pedir cualquier día de la semana. No defraudaron las expectativas: crujientes y aun así con un punto esponjosos (esa fritura no satura) por fuera, tiernos por dentro.

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Judías con butifarra. Es importante que lo anuncien así, porque el plato rebosa de judías. Pero el pedazo de butifarra del perol que te sirven en el plato también es tamaño XL. Y sabor. Porque al acabarlo, el recuerdo me duró bastantes minutos en el paladar, y esperé un poco más de la cuenta para atacar el siguiente plato para disfrutar de la butifarra que me había zampado.

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Rape a la marinera. Si me gustaron las judías con butifarra, este rape me dejó KO en el buen sentido de la palabra. Un pescado fresco fresquísimo, de una ternura que se deshacía en la boca, acompañado de una salsa densa y suculenta. Canónico. Memorable. Imbatible.

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Helado de fresa y chocolate. Os decía antes que el género que trabajaban era excelente. Una filosofía que aplican hasta en el postre. Esos helados son de Rocambolesc, la heladería de Jordi Roca. Son artesanos y, como el resto de los platos, de un sabor auténtico y potente.

Hay que ir a Can Roca, gourmets del mundo. Y entenderéis mejor por qué son como son los hermanos Roca (humildes, cercanos, como sus padres, como ese restaurante de toda la vida donde crecieron), por qué siempre sus platos rememoran el pasado aunque con técnicas actuales (siempre han reivindicado el sabor y la memoria culinaria que han vivido, y vosotros podéis hacerlo también en Can Roca).

Y admiraréis aún más su trabajo, ese que les llevó de Can Roca a El Celler de Can Roca.

Can Roca

Carretera de Taialà, 42. Girona.
Teléfono: 972 20 51 19.
Horario: de lunes a viernes, de 13.00 a 16.30 horas (el bar, que sirve bocadillos fríos, está abierto de 7.00 a 21.00).
Precio menú: 11 euros (17 los festivos entre semana). No hay carta.

 

 

Ferran Imedio

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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