Happy y healthy en el restaurante El Bala

Érase una vez un hombre, El Bala, que decidió recorrer el mundo en búsqueda de la felicidad y del disfrute y que, cuenta la leyenda, se casó con dos gemelas de Hawái que tocaban el ukelele con una pata de jamón serrano. Tras años volando por el planeta, aterrizó en Barcelona, en la calle de Aribau, donde con sus tatuajes y su sonrisa abrió una casa de comidas en la que acogía a los amigos para que se sintiesen como invitados en su casa. El hombre Bala, ilustrado por el genial Sergio Mora, os da la bienvenida en la entrada de este local con decoración firmada por Marta Capdevila digna de apreciar y protagonizada por 1.300 metros de cable perteneciente a las lámparas del lugar.

Esta excentricidad no solo compone el ‘storytelling’ de una de las más recientes aperturas gastronómicas de Barcelona, sino que, por recorrido geográfico y profesional diversificado, parece asemejarse a la historia de sus propietarios, Damián y Marta, que se confiesan muy “cuenta cuentos”. Pero si con algo no juegan es con la autenticidad de su trato muy de tú a tú y de los productos que llegan a su cocina.

 

 

Con una sonrisa de oreja a oreja, te invitan a sentarte en su establecimiento y a disfrutar de una comida distendida. Eso sí, por mucho jiji y jaja que haya, aquí no solo se trata de jalar y pasarlo bien -que también-, sino de disfrutar con una comida que además aporte salud y energía para alimentar cuerpo y espíritu. Porque, A) todos los alimentos (vegetales, frutas, lácteos y carnes) que entran en la cocina son frescos, de procedencia bio y de proximidad, y B) los chefs, con largo recorrido en las mejores cocinas locales, han sabido combinarlos para aportar un mayor valor nutricional y sacar partido a su potencial.

Esta cocina de mercado preparada en gran parte en un horno de carbón vegetal, con una fuerte inclinación por el trabajo de los vegetales, se desmarca así por ser ligera, buena y sana. Pero también un punto gamberra. Véase por ejemplo la crema de celeri y piñones asados; el pulpo con puré de boniato, mayonesa vegetal de wasabi y aceituna negra; los gajos de celeri, queso de cabra, limoneta de pimienta, hojas verdes; las impresionantes -y muy exclusivas- gírgolas de castaño o el bacalao con ajo y pimentón de Vera.

 

 

Platos que quizá no encontraréis en la carta si os acercáis a El Bala porque al mandar la estacionalidad y la tierra, puede sufrir alguna variación (garantizados están 4 cambios de carta al año). Lo que sí siempre está respetado es el equilibrio de los apartados: entrantes, vegetales y proteínas animales. En este último caso vale la pena mencionar su excelente entrecôte de rubia gallega con 30 días de maduración, una de las cuatro variedades de carne a las que se puede hincar el diente, momento que se convierte en una ‘petite mort’ cuando uno disfruta con los placeres de la carne…

Tampoco os quedaréis cortos con los postres con delicias como el vasito de mermelada de zanahoria y jengibre con espuma de coco, carpaccio de higos con helado de fruta, tiramisú con naranja… 

Completan la carta zumos frescos del día y una pequeña pero muy cuidada carta de vinos que cambia cada dos meses bajo una divertida premisa: cada vez se tratará de una selección a cargo de un amigo de la casa -sea filósofo, marinero, cocinero…-. Esta primera está siendo firmada con los ‘must drink’ de Eva y Quim de Vila Viniteca.

Y como comer bien no entiende de horas, El Bala no solo es ideal para cenas intimas o en grupo (hay dos menú degustación de 25 y 30 euros), sino también al mediodía con tres fórmulas de menú ejecutivo muy acertadas (que consiste en un plato combinado de tres platos de la carta, bebida, pan y postre por 14 euros): Energía (donde podemos encontrar desde un estofado de garbanzos con azafrán a una ensalada de verdes y tomates de Barbastro), Fibra (que otorgan recetas como el humus de tomates secos y crudités o los saquitos de col con piperrada agridulce) y Fuerza (que viene en forma, por ejemplo, de hamburguesa o lubina al carbón).

Saldrás redondo, contento (quién no lo estaría tras comer bien en un escenario simpático y que recuerda un cuento infantil para modernos). Y quizá con tal chute de energía y felicidad, volarás como una bala.

Precio medio: 35 euros.

El Bala

C/Aribau, 137, Barcelona

L-S: 13:00-16:00 y 20:00-23:30

http://casadelbala.com/

 

 

 

 

Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinovidavici.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

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