Martinez, más que un chiringuito

Hay gente que sabe hacer las cosas con gracia. Como José Mª Parrado, quien primero logró situarse en el top ten de los bares de tapas con su Cañete (Unió, 17); y después nos enamoró con la versión romántica, en plan bistrot francés, del contiguo Cañete mantel. Además, está al frente del joven y cosmopolita Bar Ra (Carme, 38). Ahora nos ha sorprendido con su novísima apertura, Martinez, que define como un chiringuito de calidad, especializado en arroz y paella, pero que en realidad es mucho más que eso. Por cierto, la tilde no nos la hemos dejado, se lo han comido los propietarios por la jeta; por lo visto, el acento ya lo ponen ellos en la cocina.

pano.©Arduino Vannucchi
Flipas con la ubicación de Martínez. Está al lado del hotel Miramar.
025.INTERPROFIT.©Arduino Vannucchi
En la zona de parasoles sirven un menú estupendo por 35 €.

Antes de detenernos en el apartado gastronómico, tenemos que hablar de la ubicación y recuperación del edificio, uno de los grandes ‘qués’ de este nuevo sitio. Me maravilla que lo hayan encontrado (o me decepciona que no le hayan sacado partido hasta ahora). Luego me soplaron que era una concesión del Ayuntamiento, bien adjudicada tras muchos sufrimientos por la reforma del Ra. Creemos que está en buenas manos. Situado en la falda de Montjuïc, al lado del hotel Miramar, esta instalación -como la hotelera- la proyectó el arquitecto Òscar Tusquets. Abandonada a su suerte, con el paso de los años por lo visto se convirtió en punto de encuentro del lumpen barcelonés, oculto entre malas hierbas y graffitis. Parrado, junto con otros dos socios, supieron verle el potencial y le lavaron la cara para presentar una terraza llena de encanto y unas vistas excepcionales.

Todas las mesas están al aire libre (el interior se reserva a la cocina) y, atención, no tienen previsto cerrar en todo el año. Lo han pensado todo para su acondicionamiento y, con la bondad climática de Barcelona de cara, esperemos que lo consigan. A la entrada de Martinez está la zona de recepción, perfecta para tomar un vermut mientras preparan la mesa, para ponerse nostálgicos jugando al futbolín o para escuchar algunas de las actuaciones musicales que programarán esporádicamente. A mano derecha está la zona de mesas cubierta con parasoles, que no tiene vistas pero sí un menú económico muy interesante, y a mano izquierda la zona de mesas con una panorámica magnífica pero sin opción de menú (sólo carta gastronómica). La estética y el grafismo, a cargo de Miguel Sal, también aportan mucho a la alegría general del lugar. Y es que parece de esos sitios destinados a convertirse en un ‘place to be’ (estoy escuchando revolverse en sus asientos a los ‘gastro-puristas’).

Jose en MARTINEZ3©Arduino Vannucchi
José Parrado con uno de los arroces especialidad de la casa.
elixir martínez
Te reciben con un vermut mágico: Elixir Martínez.
la foto
Las vistas desde la zona VIP, para cenar a la carta.

Al grano, y nunca mejor dicho, con la carta, especializada en arroces, pensada por Josep Mª Masó (Cañete) y ejecutada por Cisco Diago. El menú vale mucho la pena, cuesta 35 euros e incluso entra la bebida (no el agua) y el pan. Empieza con un vermut especial, el Elixir Martinez, que sirven con mucho misterio (dicen que es mágico) y que elaboran en Casa Mariol, una de nuestras marcas favoritas. Sigue con un interesante variado de aperitivos: aceitunas, ensaladilla rusa, mejillones o croquetas de jamon de Guijuelo (a elegir uno de los dos) y ensalada. De ahí al plato principal, del que hay escoger entre sus cinco versiones: la paella al más puro estilo valenciano (no les vaya a pasar como a los pobres de Love of Lesbian), el “Señorito” (para vagos, con todo pelado), la paella Calder (versión de los marineros del Mar Menor, con ñoras y pez de roca), el arroz Cañete (a la cazuela, con alcachofas, chipirones y un toque negro) y el ‘rossejat’, dorado y con all i oli. Como alternativa al arroz ofrecen la Cazuela Martinez (suplemento 10 €), una caldereta de bogavante, rape y picada con patatas y huevos poché que está de vicio. La carta gastronómica incluye otros productos como el jamón Julián Martín, las anchoas de Santoña (hechas en la casa), las gambas de Palamós o los berberechos frescos. Una última mención para su deliciosa crema catalana (también puedes optar por mousse de chocolate o helado de soft yogurt con fruta).

A la gracia que tienen la ubicación y la propuesta gastronómica del Martinez hay que añadir otro par de ideas que acabarán de convencer a muchos. Por un lado, los niños podrán dejar respirar un rato a sus padres y divertirse en un ‘kindergarden’ ubicado en el jardín anexo. Por otro, los que vengan con coche y se hayan pasado con el alcohol, pueden solicitar el servicio de “los angelitos”, chóferes que te llevan a casa con tu propio vehículo.

Lo mejor: el menú cerrado a 35 € y la alegría general del lugar y de la propuesta.

Lo mejorable: quizás sea mucho pedir que el menú esté disponible en todas las mesas; quizás no lo sea tanto que bajen un poco el volumen de la música. De todas formas, es pronto para decirlo, necesita un poco de rodaje: lleva menos de dos semanas abierto.

 

Martinez.

Parque de Montjuïc-Carretera de Miramar, 38. Barcelona.

Tel. 931 066 052.

Horario: de 10 a 2.30h de lunes a jueves. Fines de semana hasta las 3.30 horas.

Precio medio: Menú de 35 euros; a la carta unos 50 €.

 

Fotos por Arduino Vannucchi e Isabel Loscertales.

 

 

Isabel Loscertales
Isabel Loscertales

Prueba nuevos restaurantes con la misma pasión con la que devora un buen libro o visita una expo. Responsable de la sección de cultura y ocio en la revista Woman Madame Figaro, trata de descubrir nuevas tendencias y de promulgar que lo culinario está de moda.

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