Windsor, un restaurante para sentirse como un señor marqués

Acabadas las vacaciones, o a punto de acabarlas, toca dejar las bermudas y los biquinis en el armario y volver a la ciudad y vestir un poco de largo, un poco de ciudad.  Será la nostalgia o qué sé yo, pero a mí por estas fechas siempre me entran ganas de días fresquitos, de jersey fino. Y cuando voy vestido más así, pienso en restaurantes a los que ir un poco elegante más que en chiringuitos (digo algo elegante porque lo máximo a lo que llego a lucir es elegante-pero-informal).

Y este es el caso del Windsor, un establecimiento que nació con idea de convertirse en un clásico en todos los sentidos y que ha variado su concepto en los últimos para seguir siendo un clásico, un valor seguro, aunque menos formal que antes. O sea, elegante pero informal. Cocina catalana actualizada, se autodefinen.

restaurante windsor 8Es un lugar al que ir para quedar como un señor, o una señora. De los que podría entrar en las listas de Laura Conde en la serie de posts titulados Dime con quién vas y te diré dónde ir. Y sin necesidad de dejarse un riñón, ojo, porque además de la carta, cuyo precio medio es de 60 pavos, hay un atractivo menú de mediodía que se sirve también los sábados. Cuesta 29,5 euros sin bebidas. Atención. Un sábado, un menú, un restaurante cojo-nu-do, un precio en la línea de gastronomistas. No está mal,  ¿no?

Imagináos la escena. “Hoy te llevo a comer a un restaurante de campanillas”. Y vuestra pareja o vuestros familiares o vuestros amigos que os miran raro y os dice, que sí, que seguro, que no te lo crees ni tú. Pues se lo creerán ellos. Llegáis en coche, se lo dejáis al aparcacoches y os olvidáis de él. Va incluido en el precio.

Entráis en el restaurante Windsor a través de la portería de una finca majestuosa del Eixample de Barcelona, a un paso del cruce de paseo de Gràcia con Diagonal, dos avenidas con lo mejor y más granado de la ciudad, y cruzáis los salones, también refinados, pero con una decoración actualizada. Llegáis a la terraza, que se tapa cuando hace frío o llueve. Pedís los platos, sean de menú o de carta, y os sirven una tapa del día. Una cortesía. Es en ese momento exacto cuando os sentís como unos marqueses.

Pero del siglo XXI, porque te tratan con cercanía y la carta, sin inventos raros, se entiende y se disfruta porque Carles Alconchel, el chef, y Joan Junyent, el jefe, han sabido encontrarle el punto exacto de refinamiento y modernidad sin pasarse de frenada porque saben que a sus clientes ‘marqueses’ les costaría entenderlo.

El menú del día que fui ofrecía de primero ensalada de espinacas, escarola, queso azul y frambuesa, o gazpacho con sandía y sardina ahumada de primero; arroz a banda hecho a la pella o presa ibérica a la parrilla con dos texturas de manzana de segundo, y tiramisú o una copa de melocotón al vacío con helado de vainilla de postre, además de los entretenimientos para el café.

Como fui de noche, me dieron platos de otro menú, el bueno, el que cuesta 75 euros (si dejáis que el sommelier, Jordi León, os haga el maridaje con vinos, mejor, aunque entonces deberéis pagar 99) e incluye las mejores creaciones del restaurante (dos tapas, cuatro medios platos, quesos y postres).

restaurante windsor 2restaurante windsor hamburguesa vieirarestaurante windsor gambas con guacamolerestaurante windsor espalda de cabritoTengo que decir que Alconchel es bueno. Que me fascinó con el flan de foie con confitura de higos y cebolla deshidratada “ligero como la brisa, ay ay”, que decía la canción. Que aplaudí la hamburguesa de vieira porque nunca imaginé que pudiera funcionar con mostaza. Que me sorprendió agradablemente el maridaje de la gamba y el guacamole casero (ejemplo de la cocina catalana que va un poquito más allá).

Y que confirmé por qué la espaldita de cabrito está siempre en la carta del Windsor (porque está impecablemente melosa gracias a la cocción al vacío a baja temperatura durante 12 horas).

restaurante windsor sorbete de mojitoAh, y me fui a casa contento con al descubrir que el mojito puede ser un brioche impregnado en ron, con granizado de menta y helado de lima. Como un señor marqués.

Lo mejor: el equilibrio entre modernidad y tradición, disfrutable para gourmets pero entendible para los paladares menos ilustrados.

Lo mejorable: prefieron que el menú sea un precio cerrado siempre, así que no incluir bebidas siempre hace variar el precio al alza.

 

 

 

 

Windsor
Calle Còrsega, 286.
Teléfono: 93 237 75 88.
Horarios: de lunes a sábados, de 13.15 a 16.00 y de 20.30 a 23.00 (viernes y sábados hasta las 23.30).
Precio medio: 60 euros (el menú de mediodía de lunes a sábado cuesta 29,5 sin bebidas; hay otros menús degustación de 49,5 y 75 euros).

Ferran Imedio

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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