Cuatro restaurantes para comerse Cracovia

Volvimos tan enamorados de Cracovia que aún recordamos con nostalgia aquellos paseos a orillas del Vístula, sentirnos pequeñitos en una de las plazas más grandes del mundo (Rynek Główny), cómo nos perdíamos sin rumbo entre las calles de su casco antiguo (Stare Miasto) o las cervezas al caer la noche en el barrio judío (Kazimierz).

Descubrir, también, ese potente fondo que caracteriza sus sopas locales, qué hay realmente tras los llamados pierogi o cómo los ‘milk-bar’ de herencia comunista están dando paso a locales de lo más ‘trendy’.

Motivos nos sobran para animarte a descubrir esta maravillosa ciudad polaca. Motivos no nos faltan para volver. Aquí van solo cuatro de ellos en forma de pistas gastronómicas:

Pod Baranem

La cocina polaca de raíz tradicional encuentra en este local, ubicado a los pies del Castillo de Wawel, un referente absolutamente recomendable. No puedes pasar por alto su żurek, sopa típica de harina de centeno fermentada, con huevo, patata y salchicha casera. Potente, increíble, como la col rellena de carne con salsa de champiñón o sus contundentes propuestas de carne. El servicio es amabilísimo y el ambiente… encantador. No falta detalle.

Pod Nosem

Un paso más creativo es el restaurante del hotel boutique Kanonicza 22. Vuelta a la cuchara, esta vez en forma de crema de espárragos, y nuevamente platos de marcado ADN local como los pierogi, unas empanadillas cocidas con diferentes rellenos que verás por toda Cracovia. Si bien los precios son algo más elevados que la media, el homenaje a cargo del chef Przemysław Bilski está más que justificado. Cocina fina, renovada, que se atreve hasta con la casquería y con un apartado de postres para el que merece la pena guardar las ganas.

Cracovia restaurante pod nosem

Milkbar Tomasza

Si el bolsillo no está para mucho trote, lo mejor es decantarse por un ‘milk-bar’, modestos autoservicios dónde los platos se listan en las paredes y puedes comer por menos de 5 euros. Este no tiene ningún recuerdo comunista, más bien es un local ‘trendy’ donde verás a gente de todo tipo, y en el que te puedes pedir desde pierogi a deliciosas (damos fe) ensaladas. Si buscas algo auténtico, entonces ficha Pod Temida.

Szynk

En el barrio judío, pero apartado del jaleo de Plac Nowy, este pequeño local conquista por su ambiente, su cocina casera y su seductora banda sonora. ¿Recomendación? Pide WIFI y ten el Shazam a mano. En lo culinario, vuelta a las sopas (deliciosas), sándwiches calientes, ensaladas y platos más “serios” como un riquísimo pollo relleno de espinacas y queso. Más allá de restaurante, este espacio tiene alma de pub así que aprovecha para una cerveza o revisar su propuesta de coctelería.

Cracovia restaurante Szync

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Silvia Artaza

Silvia Artaza

Adicta al queso y enamorada de la Mencía que soltó las ‘cuentas’ para agarrar la pluma. La encontrarás tras proyectos editoriales de la A.A. de la Real Academia de Gastronomía, dando pistas en diferentes medios digitales o involucrada en marketing de contenidos y social media.

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