Ruta por 5 bodegas con restaurante de Ribera del Duero

Visitar una bodega siempre resulta interesante, pero aún más si allí te dan buena comida (ya damos por sentado que el vino será ‘top’). Es lo que hemos hecho en la zona Ribera del Duero cercana a Valladolid: una ruta muy pero que muy recomendable por bodegas con restaurante. Esto es lo que hemos visto, bebido y comido.


Arzuaga Navarro

Bodegas Arzuaga Navarro tienen multitud de atractivos, y el gastronómico es uno de los más potentes. Taller Arzuaga, su restaurante gastronómico, es moderno, divertido, exquisito. El menú es pura creatividad, sensibilidad, sentido del gusto visual y gastronómico.

Lleva la firma del peruano Víctor Gutiérrez (una estrella Michelin por su restaurante homónimo en Salamanca), que en Ribera del Duero ofrece nuevos registros.

El chef imprime su sello personal a la cocina castellana con vanguardia y el uso de elementos como el ají, la quinoa, la leche de tigre y el maíz cancha, propios de su país.

A Taller Arzuaga se accede por un túnel futurista desde el otro restaurante de la bodega, este de cocina tradicional.

Puedes ir a comer o cenar directamente a estos restaurantes o hacer una visita ‘convencional’ a la bodega.

Pero es más que recomendable salirse del guion y ir a dar una vuelta a su reserva natural, donde te sorprenderá el paseo entre jabalís, ciervos y muflones y una increíble encina milenaria. La excursión acaba con una degustación de tres vinos. Por cierto, la carne de estos animales se usa para cocinar los platos que se sirven en los restaurantes.

También puedes hacer un taller de cata, maridando cinco copas con cinco tapas (también los hacen a medida), o pisar uva y probar mosto si es época de vendimia. Como ves, algo diferente al típico garbeo que se puede dar por las instalaciones de la bodega. Pero todo, siempre, con una degustación de vinos.


Abadía Retuerta

Una estrella Michelin siempre es una garantía para el paladar. Y Refectorio la tiene desde el 2014. Es, junto al más asequible La Vinoteca, uno de los dos restaurantes de Abadía Retuerta, una bodega que no está en la DO Ribera del Duero por pocos metros y que con una oferta de lujo: tiene un hotel con una serie de actividades de un encanto y una exclusividad difíciles de encontrar.

Ocupa una abadía del siglo XII, de ahí que comer o cenar en Refectorio sea una experiencia casi religiosa, ya que la sala era el comedor de los monjes.

Allí aparecen platos elaborados con técnicas modernas y precisas (inolvidable ostra en tempura con pomelo) para realzar sabores de la tierra en dos menús degustación.

Más económico, La Vinoteca hace cocina de mercado en platos para compartir. En ambos casos puedes disfrutar de sus platos sin ser huésped del hotel; lo mismo sucede con las actividades: desde una visita a la bodega con un recorrido por las viñas en bici, todoterreno o a caballo con un pícnic en el campo hasta una vuelta en helicóptero o una exhibición de cetrería.


Emina

Quien quiera lechazo asado del bueno antes o después de visitar una bodega, que no lo dude: La Espadaña. Es el restaurante de Emina, de Bodegas Familiares Matarromera. Luminoso y con vistas a las vides (nada que ver con el tópico que dice que un asador castellano debe ser oscuro), sus platos castellanos tradicionales se pueden maridar con alguna de las 140 referencias de Matarromera.

Un buen aperitivo o postre de una visita que comienza en su ‘jardín de variedades’ (como lo denominan ellos) y acaba en el museo. En el jardín, un terreno con viñas con diferentes tipos de uva, el visitante puede catarlas y ver las diferencias entre ellas; y en el museo, descubrir la historia y la cultura del vino.

Puedes hacer una visita exprés (media hora) en cualquier momento con una cata dirigida o degustación de un vino con un queso, o completar una más completa de una hora y cuarto con una cata de tres vinos. En este caso, los horarios son de lunes a sábado a las 11.00, 13.00 y 17.00 horas, y los domingos, a las 11.00 y a las 17.00 horas.


Emilio Moro

Puede que catar un vino te supere. Que no entiendas nada porque te hablan en un idioma marciano. Pero en Emilio Moro te enteras de todo y más. “Este vino huele igual que el armario de la abuela cuando lo abres después de mucho tiempo”, te cuentan en plena cata dirigida.

Con frases así, la cata engancha hasta a los abstemios. Y más si se acompaña de tapas. O si se come alguno de los tres menús de la casa (no hay carta), siempre de cocina tradicional castellana, con el lechazo como ‘must’.

Hay varias fórmulas: tres vinos y dos tapas, tres vinos y cuatro tapas, y cinco vinos y cuatro tapas. De los menús, uno de ellos es en beneficio de la Fundación Emilio Moro. Es imprescindible reservar una cita previa llamando al 983 87 84 00.

La visita a la bodega, una de las históricas de Ribera del Duero, y a sus viñas sigue el mismo carácter didáctico y ameno, y no falta algún toque de humor. Los horarios de visita son cada día a las 11.00, a las 13.00 y a las 16.00 horas.


Pago de Carraovejas

Si Pago de Carraovejas hace muy buenos vinos y su propietario, José María Ruiz, comenzó teniendo un restaurante antes que la bodega, está claro que Ambivium, el restaurante de la bodega, solo puede ofrecer una propuesta gastronómica de calidad. Lo hace a través de los dos menús degustación y de las tapas que se sirven en las catas dirigidas con vistas al emblemático castillo de Peñafiel, que alberga un museo del vino.

Una cocina de temporada muy bien ejecutada por la chef Marina de la Hoz que pone el broche a la visita a la bodega en la que te cuentan cómo triunfó Ruiz, que fue hijo de pastor y ahora es una referencia como empresario restaurador y vitivinícola.

Allí puedes ver sobrevolar algún dron que controla las viñas y entrar en todos los rincones, sean los depósitos de madera como el laboratorio donde analizan continuamente muestras de uva y los corchos de los tapones de las botellas.


Dónde dormir: Hotel Arzuaga

Si haces una ruta por las bodegas, sea en Ribera del Duero, el Penedès o el valle de Napa, no hay mejor que dormir rodeado de viñas. Así, la inmersión es total. Así que escogí el hotel de Bodegas Arzuaga Navarro, un establecimiento que no es excesivamente caro para tratarse de un cinco estrellas, ya que te puedes alojar allí a precios razonables.

Las mayoría de las habitaciones son enormes (unas dan a las vides y otras a la bodega). Si eres deportista, cuenta con un gimnasio, y si quieres relax, tiene un spa acristalado donde sigues viendo las viñas.

Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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