Conde Duque, ¡oh, lá, lá!

Una buhardilla en la calle Amaniel desde la que se ve la nieve cayendo a copos sobre la Plaza de las ComendadorasBeautiful, isn’t it? Siempre he pensado que la zona de Conde Duque tiene ese algo especial que la hace brillar con fuerza dentro de lo que es el centro de Madrid, como ese chaval/a tan guapo/a que todos teníamos en clase (y que a los 40 está probablemente con sobrepeso/a y mechas en el pelo, pero eso ya es otra historia…).

Además, gastronómicamente, últimamente Conde Duque tiene el guapo subido. A la amplia lista de tiendas cool de la zona (Sportivo, Mini, Radio City, Headbanger…) se ha unido en apenas unos meses una nueva lista de locales que limpian, fijan y dan esplendor a un barrio de postalita. Os trazamos una ruta por lo más granado de un barrio en el que perderse es un placer.

 

federal cafeFederal café. Arrancamos con este novísimo local ubicado en una antigua sauna que llevaba cerrada algún tiempo. Amplio y luminoso, apuesta por, al contrario del negocio anterior, abrirse al exterior gracias unos enormes ventanales que juegan al dentro-fuera. Hermano gemelo del exitoso Federal de Barcelona no cuenta con un jardín en la terraza, pero sí con una decoración minimalista y relajada que va perfectamente con su filosofía de pasarse desayunando todo el día: repostería apetecible, hamburguesas sabrosas en pan con semillas de amapola y tostas de hummus o salmón para tirarse allí todo el día e ir pasando, poco a poco, a los combinados a medida que cae la tarde. Esto es vida…

la lata de sardinasLa lata de sardinas. En Gastronomistas somos muy de tabernas neocastizas, sobre todo cuando resultan tan simpáticas y agradables como ésta. Con una ubicación inmejorable en la coquetuca calle del Limón, aquí podemos dar cuenta de sus croquetas de jamón, pero tambien de gyozas en salsa brava o cómo no podía ser de otra forma, sardinas marinadas, haciendo que las raciones de toda la vida y la fusión de inspiración asiática se den la mano (o un abrazo). Fantástico menú de mediodía entre semana, con platitos caseros con algún toque creativo y ambientazo en la cada vez más en auge sesión vermú de la zona. Está muy bien eso del cariño…

la traviesaLa traviesa. Dentro de esa filosofía tan de este nuevo siglo de espacios multifunción -medio por convencimiento, medio por necesidad-, un grupo de arquitectos decidió, hace unos meses, transformar la planta baja de su local en un salón de té en el que tomar desayunos o meriendas entre porcelana fina, plantas y antigüedades. El resultado es este minúsculo  “arquibar”, tal y como ellos se llaman, en el que nos dejaremos caer a menudo este otoño-invierno con una taza de café humeante y un croissant casero. Si el plan os parece demasiado downtonabbeyniano, que sepáis que también hay vinos y cócteles. Eso sí, de la música años 30, no os libráis.

de vinosDe vinos. Pegado a la librería Atticus Finch, que toma su nombre de Matar a un ruiseñor, el libro con los personajes con mejores nombres del mundo, esta vinatería se impregna del ramalazo literario y bohemio de su vecina.De vinos ocupa el local de un antiguo despacho de pan y resulta imposible no entrar ante la visión de un escaparate en el que se codean ediciones cuidadísimas de clásicos de la literatura con un grifo de cerveza de Estrella Galicia de cerámica de Sargadelos. Son especialistas en organizar sesiones temáticas en las que acompañan su carta de vinos con una degustación de chocolate, comida vietnamita o viandas marroquíes. También hacen conciertos, sesiones de tuppersex y casi cualquier evento imaginable. La monda.

crumb1Crumb. Los principales culpables (sí, os estoy apuntando con el dedo aunque sea de mala educación) de que el sándwich sea la nueva hamburguesa, siguen petándolo como hace unos meses, cuando ya nos ocupábamos de ellos en esta misma web. Recordemos: hacen ellos mismos el pan con masa madre con el que luego elaboran sus deliciosos emparedados. Nuestro favorito es el de sardinas, pero nos gustan todos. El ambiente del local va a más y, cada vez que vamos, no hacemos más que cruzarnos con celebrities del barrio, enganchados a sus sándwiches, que ya son de culto. Un megamust.

vinoteca tempoLa vinoteca de Tempo. El proceso de diurnización que estamos sufriendo (o gozando, según se mire) muchos de los treintañeros que vivimos en el centro, lleva también un tiempo afectando a los locales que cambian un poco de sudor de madrugada por una delicatessen con luz natural. En el Tempo, donde hemos hecho el cabra a ritmo de soul y funky más veces de las que podemos recordar, se han aficionado ahora a los vinos, de los que escogen una buena selección acompañada de minihamburguesas, blinis de patata con morcilla o tablas de quesos pintonas. Los domingos también hay brunch para remontar los excesos del fin de semana.

Federal café. Plaza de las Comendadoras, 9. Teléfono 915 32 84 24.

La lata de sardinas. Limón, 12. Teléfono 910 25 57 37.

La traviesa (Arquibar). Travesía del Conde Duque, 5. Teléfono 915 59 81 48.

De vinos. Palma, 76. Teléfono 911 82 34 99.

Crumb. Conde Duque, 8. Teléfono 915 48 41 29.

La vinoteca de Tempo. Duque de Osuna, 8. Teléfono 915 47 75 18.

Banda sonora. Lou Reed – Satellite of love.

 

 

Javier Sánchez
Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

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