8 razones para enamorarte de Burdeos

¿Estás pensando destino para tu próxima escapada? Quizás Burdeos (Bordeaux en francés) no esté en tu listado, simplemente porque no has caído o porque desconoces la ciudad y no sabes qué ofrece más allá del vino. Ojo, que los vinos es ya una razón poderosa para una visita. Hay muchas otras que hemos descubierto tras plantarnos allí con Vueling: la compañía ofrece vuelos que parten de Barcelona los viernes y regresan en domingo, con un trayecto que no dura más de una hora. 8 cosas que nos han enamorado de Burdeos y algunas direcciones que deberías visitar para comer, beber y disfrutar en la capital del vino:

1. Por supuesto, sus vinos

La región de Burdeos produce algunos de los mejores vinos del mundo. Cuenta con 60 denominaciones de origen controladas (AOC), 110.000 hectáreas, 7.000 fincas y una gran oferta de tiendas, bares, actividades y excursiones dirigidas a los amantes del vino. Muy pronto, el fin de semana del 30 y 31 de mayo de 2015 celebran la gran cita Week-end des Grands Crus, donde se podrán degustar hasta un centenar de etiquetas de las más mejores.

Dónde comprar vinos: En L’Intendant, una de las vinotecas más bonitas del mundo, con cuatro pisos unidos por una espectacular escalera de caracol. 15.000 botellas a la vista y más de 600 referencias de vinos únicamente producidos en la zona. Lo mejor es dejarte asesorar por su personal experto, a nosotros nos aconsejaron tres a una relación calidad-precio excelente: Vieux Château Saint Andre 2010 (Saint-Emilion, 16 €) -de la bodega de un antiguo sommelier del emblemático Pétrus-, Château Boston 2010 (Margaux, 24 €) y Château d’Eyran 2009 (Pessac-Léognan, 16 €). 2 allés de Tourny.

Intendant
La espectacular escalera de la tienda de vinos L’Intendant

Dónde tomar unas copas: En el Bar à vins del Centro Interprofesional de Vino de Burdeos (CIVB), institución dedicada a la promoción del vino de la zona en todo el mundo, cuentan con un estupendo local para tomarlo a copas. Combina mobiliario y detalles de diseño contemporáneo con una barra original del siglo XIX y coloristas vidrieras del siglo XX. Muy bonito, a precios asequibles (desde 2 € a 8 € los Grand Cru) y con una breve carta de embutidos, quesos y foie gras. 3 Cours du 30 Juillet.

Bar a vins CIVB
Vino a copas en el bonito bar del CIVB.

Dónde hacer una cata: En el The Wine Bar del The Boutique Hotel Bordeaux, el acogedor bar de este exclusivo hotel de 27 habitaciones, cada una decorada de diferente manera. Su sommelier, Martín Santander, habla español e imparte un curso estupendo de unas dos horas ideal para iniciarte en los diferentes vinos franceses: en “Tour de France” sirven cinco botellas ocultas para recorrer “a ciegas” las principales variedades del país. Planteado con una fórmula didáctica y divertida, lo realizan cada día a las 18 horas y cuesta 35 €/persona (acompañado con un aperitivo). Otros de sus atractivos: es el único local de la ciudad especializado en vinos naturales, tiene terraza y detalles curiosos como unas lámparas de techo construidas con copas de vino. 3 Rue Lafaurie de Monbadon.

the wine bar
Cinco vinazos en la cata a ciegas “Tour de France” del The Wine Bar.

Dónde ir de excursión: En la Oficina de Turismo te informarán y te organizarán las más diversas actividades y excursiones.  Desde el Best of Tour, un circuito para descubrir tres denominaciones diferentes y tres bodegas excepcionales (105 € el día), a un aperitivo y cata a bordo de un barco que recorre el río Garona, el Bordeaux River Cruise (21 €). En 2016 inaugurarán la arquitectónica Ciudad de las Civilizaciones del Vino.

2. Su gastronomía de autor

Burdeos se ha convertido en uno de los mejores destinos gastronómicos del mundo, gracias a su excelente producto. Una de las últimas novedades es la llegada a la ciudad del 26 estrellas Michelin Joël Robuchon, que ha creado la carta del restaurante del lujoso hotel La Grande Maison. Existen, no obstante, chefs más jóvenes y menos conocidos que están haciendo interesantes propuestas. Están de moda restaurantes como Miles, Une Cuisine en Ville o el que fuimos a probar y nos encantó: Garopapilles.

El restaurante Garopapilles se plantea como una experiencia donde gastronomía y vino se dan la mano, gracias a la compenetración entre sus dos socios: el chef Tanguy Laviale y el experto vinícola Gaël Morand. Desde la calle, solo se aprecia una vinoteca, donde encontrar unas 350 referencias, sólo un 20% de las cuales pertenecen a Bordeaux. Pasada la vinoteca, se esconde un intimista y coqueto restaurante de apenas ocho mesas, más en su terraza de verano, y con cocina a la vista. La separación entre mesas, la decoración, la luz y la ausencia de música te hacen sentir que estás en un lugar especial y romántico.

Garopapilles
El intimista restaurante Garopapilles.

El menú es único y sorpresa, lo cambian cada semana. En él, Tanguy juega con la creatividad sin renunciar nunca a al sabor, que te hace salivar a cada bocado. Tienes opción de maridarlo con 3, 4 o 5 vinos. Para que te hagas una idea, este es el menú que degustamos: copa de Champagne Rafflin-Lepitre Blanc de Blancs de bienvenida; snacks acompañados de Chablis 2012 (Domaine Verret); raviolis de foie gras sobre lecho de col al jengibre y consomé de nécoras, con Château du Seuil 2012 (Graves Blanc); codornices imperiales, clementinas tibias, panceta y emulsión de berberecho con Le Grand Mayol 2012 (Domaine Borie la Vitarèle, Languedoc); ternera, gnoquis a la trufa y virutas de parmesano, con Vieux Château Saint-André 2012 (Montagne-St-Emilion) y el postre caramelo perfecto, con Cuvée des Forges 2010 (Coteaux du Layon). Todo un festival por 62 € (menú al mediodía, 32 €), más maridaje de entre 25 y 39 €. 62, Rue Abbé de l’épée.

Garopapilles 2
Gastronomía y vinos de autor, gran maridaje el de Garopapilles.

3. Sus bistrots tradicionales

El celebrado La Tupina, el popular y masivo La Brasserie Bordelaise, algunos con buena relación calidad-precio como Elvis o Karl y uno de nuestros favoritos, el especializado en pescado Le Petit Commerce. Fabien Touraille es el campechano patrón de tres restaurantes en la misma calle Parlament Saint Pierre, en el casco antiguo de la ciudad. Al contar con pescadería propia (tiene una parada en la calle, a la entrada de dos de sus restaurantes), sirve la materia más fresca, incluso en lunes. Y sin precios desorbitados; el menú de mediodía cuesta 14 €. Date un homenaje y pide sus ostras. 22 Parlament Saint Pierre.

Le petit commerce
El bistrot Le Petit Commerce sirve el mejor pescado de la ciudad.

4. Sus dulces

Burdeos presume de tradición chocolatera y de un dulce muy apreciado por los bordeleses: el canelé. Su historia es bien curiosa. Las monjas recibían ingredientes sobrantes procedentes de diferentes industrias de la zona: harina (los sacos rotos), yemas de huevo (las bodegas usaban únicamente la clara para clarificar el vino), ron, azúcar, leche y mantequilla. Con eso inventaron una especie de bizcocho de forma circular y bordes estriados: los ahora famosos canelés. Los buenos son los elaborados en el mismo día y la cadena Baillardran (con numerosas tiendas por toda la ciudad), así lo hace.

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El orgullo dulce de Burdeos: los canelés.

Otra tentación son sus chocolates, artesanos y de primera calidad. Tres direcciones imprescindibles: Saunion (56 cours George Clemenceau) remonta su experiencia al año 1893 y destaca por dos especialidades -la guinette, una cereza macerada en alcohol, del que queda un delicado jarabe, y cubierta con fondant, y le gallien, un riquísimo caramelo de nougat y praliné-. Cadiot-Badie (26, Allées de Tourny), con bombones excelentes, una ganache con uva llamada Le Diamant Noir y graciosos souvenirs de chocolate con forma de zapato de tacón o botellas de vino. La muy cuqui La Maison Darricau (7 Place Gambetta), tiene entre otras delicias un pavé elaborado con praliné, vino, azúcar y canela que rinde homenaje al pavimento empedrado de la ciudad.

chocolate burdeos
Las chocolaterías de Burdeos son una tentación en la que hay que caer.

5. Su lado hipster

Digamos que Burdeos no es muy dada al postureo y al hipsterismo, lo que siempre está bien. Pero sí tiene algún reducto que además nos ha gustado, como el complejo sostenible Darwin. Antes un cuartel abandonado, ahora acoge un co-working de empresas ecológicas, un gran restaurante y un supermercado, todo eco-friendly, y un centro deportivo para skaters y demás. Está al otro lado del río. 87 Quai des Queyries.

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Terraza del restaurante del complejo eco-friendly Darwin.

Tanto si buscas hotel de diseño y céntrico, como si te quieres tomar unas copas en un local ambientado, te recomendamos el Mama Shelter. La cadena co-fundada por el famoso diseñador Philippe Starck abrió no hace mucho las puertas de este hotel confortable, con imprescindibles detalles hipsters, una coqueta azotea y un lobby donde lo petan con los brunch del domingo y con las copas nocturnas. Habitaciones desde 69 €.

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El lobby del hotel Mama Shelter tiene ambientazo nocturno el fin de semana.

6. Su producto

Ostras, pato, buey, Lillet (un vino estupendo como aperitivo), sarmientos de Médoc, sal de vino… Si quieres llenar la cesta -o sea, la maleta-, puedes acercarte a la tienda Le Comptoir Bordelais, especializada en productos artesanos (1 Rue Piliers de Tutelle)  y al mercado al aire libre y streetfood Marché Chartrons que se celebra cada domingo a orillas del río Garona. Entre sus numerosos puestos de alimentación, encontrarás algunos donde tomar un bocado de manera informal. Lo mejor es ir allí para tomar el aperitivo: puedes tomar media docena de ostras por 6,50 €.

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El mercado dominical de Chartrons es un paraíso streetfood.

7. Su carácter relajado

Burdeos es una ciudad relajada y burguesa, algo seria pero hedonista, donde la gente pasea sin prisas a pie o en bicicleta (a excepción de los muchos runners, claro) o disfruta de una copa en una de sus numerosas terrazas. Aquí se respira el estilo ‘slow’ y eso, para una escapada cuyo objetivo es desconectar, es lo más. Declarada Patrimonio de la Humanidad, su centro pequeño y peatonal, con bellos edificios de piedra, invita a explorar sin prisas sus numerosos bares y comercios. Su milla de oro comercial, con las mejores boutiques, la forman un triángulo de tres calles: el paseo l’Intendance, el paseo Clemenceau y la avenida de Tourny. Otra de sus joyas es el paseo a orillas del río Garona, que pasa por la bella Plaza de la Bourse.

pano río
El paseo del río Garona, favorito de los bordeleses para pasear, correr e ir en bici.
Isabel Loscertales
Isabel Loscertales

Prueba nuevos restaurantes con la misma pasión con la que devora un buen libro o visita una expo. Responsable de la sección de cultura y ocio en la revista Woman Madame Figaro, trata de descubrir nuevas tendencias y de promulgar que lo culinario está de moda.

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