25 (y más) motivos para volar a Oslo

Oslo son parques, comercios muy ‘trendy’, arte, arquitectura, diseño, gastronomía, tradición y vanguardia, cafés, paseos románticos, festivales, antiguas fábricas remodeladas, Edvard Munch, fiordos, actividad y muchas cosas más. Hemos recopilado nuestros tips favoritos sobre la capital noruega. Aquí van:

Oslo respira el arte. Astrup Fearnley Museet, un museo de arte contemporáneo privado, es de visita obligatoria. No solo por las magnificas exposiciones temporales de los más grandes artistas nacionales e internacionales que alberga (por aquí han pasado obras de Damian Hirst y Pierre & Gilles, por ejemplo), sino también por su construcción, que aúna arte, naturaleza y urbanismo. Emplazado en el embarcadero de Tjuvholmen, ofrece una hermosa vista al fiordo, especialmente desde su café, ideal para desayunar los fines de semana en un ambiente particularmente relajante y antes de visitar las muestras. El Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño y el Nasjonal son otras importantísimas instituciones del país escandinavo. En este último, además de una amplia colección desde la época clásica hasta la actualidad, se encuentra un gran colección de Edvard Munch, artista nacional, como son Madonna, Muchachas en el puente o, su cuadro más famoso: El grito. En el Munchmuseet podréis descubrir otras facetas de este conocido artista con exposiciones temporales. Completan el variado listado de museos galerías de arte de gran interés como la Fineart, la más grande de Noruega, en la que se pueden contemplar y adquirir piezas de pintura, fotografía, objetos o joyería, entre otras cosas.

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Astrup Fearnley Museet

Conexiones. Oslo está conectada a través de una amplia red de transportes a todos los puntos de interés del país. Lo mismo puedes ir a descubrir el sur que dirigirte al norte para contemplar sus auroras boreales o al oeste, en ferrocarril, donde Bergen te encantará con sus casitas coloridas frente al Mar del Norte llenas de encanto. Y si lo tuyo es una naturaleza que te quite el aliento, pon rumbo al púlpito de Stavanger.

Distancias cortas. Oslo es una capital, sí, pero muy accesible y humana en cuanto a distancias. Puedes ir perfectamente a cualquier punto de la ciudad andando y descubriendo barrios diversos. Sino, la red de autobuses te llevarán allá donde quieras ir.

Dar una vuelta en barco por el fiordo de Oslo. Una experiencia magnífica para descubrir la ciudad desde otro prisma y apreciar su conexión con el mar. Varías compañías como Bätservice Sightseeing, entre otras, ofrecen este recorrido que permite acercarse a las exclusivas y maravillosas islas del fiordo. También se puede realizar en un velero antiguo, si quieres añadir magia y romanticismo al viaje.

Fiordo de Oslo
Fiordo de Oslo

Subirse, literalmente, por las paredes de la ópera Den Norske. Se trata, sin duda, de uno de los edificios más emblemáticos de la capital noruega actual. Además de una intensa agenda de conciertos, óperas y ballets, gracias a su vanguardista construcción se puede pasear por su cubierta, desde la que se aprecia una espectacular vista al fiordo y a la ciudad, tanto de día como de noche. Además, los ‘backstages’ se visitan a diario para descubrir el mundo entre bambalinas. Otra opción para disfrutar de la arquitectura de este espacio es gozar de una comida llena de elegancia en el restaurante del Den Norske.

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La Opera

Comprar flores frescas en cualquier rincón de la ciudad. Sea en mercadillos al aire libre, floristerías exclusivas o comercios de barrio, hay plantas y flores de temporada en cada rincón de Oslo. Un bonito souvenir que traer a la vuelta, ¿no?

Ir a la aventura. Con grandes aventureros en su historia y la conquista de tierras a priori hostiles en el gran norte, Oslo ha sabido explotar su pasado y transmitirlo en la actualidad a través de una gran cantidad de museos. El Fram, que muchos consideran el mejor del país, ofrece la posibilidad de subirse al barco Fram, construido por Fridtjof Nansen y que alcanzó su fama por navegar tanto a la parte más septentrional como meridional del globo, y al Gjoa, la nave que convirtió a Roald Amundsen en el primero en conquistar la ruta del paso del noroeste. El Museo de los Vikingos, con piezas y naves originales, permite entender su vida e impacto a lo largo de la historia. El Kon-Tiki, que alcanzó fama cuando un grupo de inexpertos aventureros decidió, con éxito, cruzar el Pacífico con una simple balsa, es ideal para ir en familia y salir con la cabeza llena de datos y de sueños de aventura….

Pasar el rato, calentito, en un café ‘cosy’, donde te preparan un brebaje con esmero y delicioso. Hay numerosos locales que sirven dulces y una gran taza de café humeante, y es que Oslo es un paraíso para los amantes de esta bebida caliente muy muy consumida en el país. Además de las cafeterías de los museos, a menudo muy agradables, recomendamos visitar los establecimientos de auténticos maestros en seleccionar los granos, tostarlos y crear nuevos sabores como son, por ejemplo, Tostarki, Tim Wendelboe, Mocca Kaffebar y Brenneri, Fuglen y Java Esperessorbar.

Café de Astrup Fearnley Museet

Música y vida nocturna. A lo largo del año hay una intensa agenda de conciertos y festivales musicales. Y la vida nocturna durante los fines de semana no es para menos. Lo mismo puedes escuchar blues & jazz en locales como Buckley o Herr Nilsen que bailar al son de música indie en Blä y Parkteatret o ir a clubs en la plaza Solli…

Shopping. El mejor diseño e interiorismo noruego y escandinavo (tiendas recomendadas: Norway Designs, House of Oslo, Grant, Pur Norsk); lujo y moda (boutiques internacionales o nacionales como Eger Karl Johan, Paleet, Steen & Strom); galerías de arte, anticuarios y tiendas vintage (Robot, 2nd Hand)… Hay de todo por los amantes de las compras y fashionistas. Solo hay que tomarse el tiempo de pasear por los diferentes rincones de la ciudad. Eso sí, cuidado, porque las tiendas cierran pronto, sobre todo el fin de semana (16 o 17h).

Un día sin noche. En verano, ¡qué gran experiencia es vivir un día con 19 horas de luz seguida! Wow.

Tiendas de diseño y decoración. Oslo es un hervidero de creatividad, sobre todo en cuanto a objetos para el hogar se refiere. Hay un sinfín de tiendas donde adquirir mobiliario, vajilla, objetos funcionales y otros decorativos, con este diseño nórdico que tan de moda está en los últimos años. Y querrás comprarlo todo para dejar tu casa como en las fotos de cualquier revista de interiorismo. Las galerías dedicadas a la escultura y el arte contemporáneo son otro tesoro de la capital noruega. Tanto si eres un ‘curator’ como si quieres disfrutar con la vista, es genial.

Para niños/as. Son muchos los lugares idóneos para entretener a los más pequeños durante una escapada familiar. Desde largos paseos en esta ciudad, que consta de numerosos parques donde parar a jugar al aire libre, hasta los museos que están pensados también para ellos con recorridos, actividades y explicaciones alternativas, más accesibles y lúdicas. El conjunto de museos de aventura y expedición que se encuentra en la zona de Bygdoy, por ejemplo, y entre los que se encuentra el Fram, el Kon-Tiki o el de los Vikingos, son ideales. Otra opción, en invierno, es practicar el trineo en Korketrekkere; y, en verano, poner rumbo a los parques donde subir a los árboles, tirarse en tirolina…

Hacerse un selfie con la escultura del bebé en plena rabieta y disfrutar de la naturaleza en el fabuloso parque de Vigelansparken. Se trata de uno de los lugares más visitados de Noruega. Y es que además de ser un impresionante complejo natural (lleno de maravillosos colores en otoño), alberga la obra escultural de Gustav Vigelan, que consta de más de 200 esculturas de bronce que evocan los ciclos y la cotidianidad de la vida (entre las que figura el famoso bebé en pleno ataque de llanto) y cobra todo su esplendor en una monolito de 121 figuras tallado en un solo bloque de granito.

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Vigelansparke

Ciudad verde. Árboles, plantas, flores, parques descomunales… Oslo es una ciudad verde y rodeada de una naturaleza impresionante con el mar y las montañas que se pierden en el horizonte.

Forofos de deportes invernales. En Oslo saben sacar partido a los meses de invierno: se puede practicar patinaje en una de las numerosas pistas abiertas durante esta temporada, como la de Spikersuppa, por ejemplo (en todas se pueden alquilar patines). Los amantes del esquí también podrán disfrutar de este deporte. A escasa distancia del centro está Oslo Vinterpark, una estación con 18 pistas de descenso y donde también se pueden alquilar trineos.

Deportes. Ciclismo, senderismo, baño en playas de islotes maravilloso en verano, ciclismo, navegación… Se puede hacer de todo en Oslo y sus alrededores.

Inspirarse. Allá dónde vayas, verás que los habitantes y comerciantes cuidan con especial cariño los interiorismos de sus hogares y negocios. Observa con atención los locales e interiores a través de las ventanas y escaparates y podrás volver con alguna que otra idea que aplicar en tu casa.

Gastronomía local. No dudes en descubrir productos y especialidades locales, deliciosas. Empieza el día, por ejemplo, con un gofre, que te servirán con mermelada, o bien con “geitost”, un queso marrón y cremoso elaborado con suero de leche de cabra y que es dulce. Sigue la degustación probando el salmón o el bacalao noruego, de los más famosos del mundo. Y, cómo no, prueba el lefse, un pan ligero y plano elaborado con patata, leche o crema y levadura. A veces se consume dulce y otras, como complemento de preparaciones saladas (bocadillo, aperitivo, montadito…).

La arquitectura. Entre las antiguas y majestuosas casas de madera del barrio de Gamle & Kampe, con las que nos hacemos una idea de cómo era Oslo hace un par de siglos; la impresionante sede del Ayuntamiento de la ciudad, construida a mediados del siglo XX; los edificios más burgueses de la zona de Frogner; el castillo medieval de Akershus Slott, que se levantó en el siglo XIV; y las construcciones más recientes y futuristas de Gronland, Oslo es un popurrí armonioso de arquitecturas muy dispares que ya cuenta con un nuevo perfil. El desarrollo urbano ha transformado antiguas zonas y ha creado otras nuevas, postulándose como un interesantísimo destino para los amantes de la arquitectura.

Holmenkollen Ski Jump. Una de las atracciones más impresionantes de la ciudad. Se trata de una instalación para el salto de esquí desde cuya cima se aprecia una de las vistas más impresionantes de Oslo. Ha sido habilitada con una tirolina que simula el salto en esquí con la ciudad a nuestros pies. Debajo se encuentra el museo de esquí más antiguo del mundo.

Grünerlokka, el barrio más hípster. Poco tiene que envidiar a Williamsburg, Malasaña o Kreuzberg. Aquí se darán cita los modernos del mundo para disfrutar de tiendas de moda vintage, cafés, pubs, restaurantes, bares musicales y coctelerías. En este barrio también se encuentra el DOGA, el centro noruego de diseño y arquitectura, ubicado en una antigua central eléctrica junto al río Akerselva, y que atrae los creativos de todo el mundo.

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Grünerlokka

Restaurantes de moda. Oslo, influenciada por su cosmopolitismo, tiene una gran variedad de cocinas. Si bien encontramos numerosos asiáticos, hamburgueserías, italianos y orientales, muchos de los locales se dedican a descubrir los productos de la huerta de proximidad (y, a menudo, ecológicos) y la cocina tradicional. Destaca Maaemo, con tres estrellas Michelin, pero también hay que hacer una mención muy especial a Brutus (www.barbrutus.no), un pequeño restaurante con aires industriales especializado en la gastronomía nórdica. La cocina es abierta y todo se prepara ante la vista de los comensales. Cuentan con una carta reducida de platos maravillosos para compartir. Y no sabemos si recomendar más el cangrejo con flatkofuter (una tortita típica elaborada con soplete); la coliflor con queso gratinado; las ostras con hinojo, o el impresionante tartar de carne marinada con setas, hierbas escandinavas y servido con brotes y chips caseras. Este restaurante apunta maneras de gastrobar y le auguramos un gran futuro como referente de la cocina noruega. Otro restaurante al que hay que reservar mesa si estás de paso por Oslo es, sin duda, Smalhans (www.smalhans.no). Un establecimiento de moda, con interiorismo muy ‘trendy’, situado cerca de Grünelokka. Aquí la opción son dos menús degustación (uno largo y otro corto; y también tienen un menú de mediodía más popular) con platos que cambian cada día según el mercado. La cocina es de fusión internacional elaborada con productos nórdicos que maridan con una extensa carta de sidras y vinos naturales y biodinámicos. El resultado son creaciones explosivas como el ceviche de bacalao con kéfir y hierbas escandinavas; los spätzle (un tipo de pasta) con queso; la tabla de charcutería o el cordero al horno con jalapeño y salsa holandesa, entre otras propuestas gastronómicas de gran nivel. Para acabar la noche, podréis disfrutar de un agradable cóctel en el Café Cathedral, con una sorprendente ubicación en los alrededores de una iglesia, o en el bar del hotel The Thief, en el puerto de Oslo. Un lugar elegante, romántico y muy moderno.

Dónde alojarse: The Thief, un hotel profundamente urbano, cosmopolita y ‘cool’. Está situado en el muelle de Aker Brygge del puerto de Oslo, que cuenta con una ubicación privilegiada con vistas al mar en una zona está repleta de bares, restaurantes, galerías de arte y tiendas de moda, y se encuentra a poca distancia de las principales zonas de interés de la ciudad. The Thief cuenta con un lujoso y vanguardista interiorismo que combina arte, diseño y las máximas comodidades. Además, alberga un fabuloso spa (tanto para sus huéspedes como para clientes no alojados), un bar-coctelería exclusivo y un restaurante gastronómico, el Fru-K. Otro de sus grandes atractivos es su desayuno-buffet (y brunch el fin de semana), con una amplia selección de platos dulces y salados de enfoque ‘healthy’ y de elaboración casera con la mejor materia prima.

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The Thief

Consejo. Para ver todo a un precio más económico, os aconsejamos adquirir el Oslo City Pass, que proporciona acceso ilimitado al transporte público y todas las atracciones culturales de la ciudad. Hay tarifas por día y se puede comprar en la Oficina de Información y Turismo.

Cuándo ir. Cualquier época del año tiene su encanto. En verano y primavera se puede disfrutar de numerosas actividades culturales y físicas al aire libre, a lo largo de días con hasta 19 horas de sol; en otoño los colores de la naturaleza ofrecen panorámicas excepcionales; en invierno, aunque las temperaturas son más crudas, se puede disfrutar de numerosas actividades deportivas y de los mercadillos de Navidad, llenos de encanto (eso sí, hay que llevarse ropa de abrigo).

Cómo ir. Vueling dispone de rutas con gran regularidad. Desde el aeropuerto, coged el tren rápido Flytoget que os dejará en el centro de la ciudad en 20 minutos.

Más información: www.visitnorway.es

 

 

Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinovidavici.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

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