Descubrir Jerusalén en 8 bocados divinos

Has aterrizado con Vueling en Tel-Aviv y desde allí has realizado una excursión para descubrir los tesoros históricos y culturales y el aura mística de Jerusalén. Tampoco puedes perderte sus ‘hotspots’ culinarios, con claras influencias del recetario de los demás países vecinos de Oriente Medio. Te recomendamos una ruta con 8 paradas obligatorias para descubrir lo más de lo más del Jerusalén ‘foodie’.

CEREALES, SEMILLAS, ESPECIAS, FRUTOS SECOS, FRUTAS CONFITADAS… en el mercado Mahane Yehuda: También conocido como ‘El Shuk’, este mercado con más de 250 puestos ofrece de todo y es una visita imprescindible para descubrir Jerusalén a través de su gastronomía. Además de adentraros en las tradiciones y sabores culinarios locales, podréis encontrar todo tipo de souvenirs ‘foodie’ como frutos secos, deliciosas frutas deshidratas y confitadas, olivas de todo tipo, tahina (una pasta realizada de semillas de sésamo molidas, de la que son especialistas, por ejemplo, en la parada Halva Kingdom). Y como todos los zocos de Oriente Medio, os encantará su ambiente caótico, ruidoso y su intensidad de colores y aromas de todo tipo. El mercado se encuentra en Mahane Yehuda St.

8 bocados a jerusalén

CAFÉ en Cafelix Roaster: Lo dicho, el mercado Mahane Yehuda da para mucho, y también esconde una de las mejores cafeterías de Jerusalén, siempre llena de gente guapa y muy ‘trendy’. Se encuentra en el centro de la artería principal del zoco y cuenta incluso con una terracita donde disfrutar de alguno de los muchos tipos de café de todo el mundo (tostado de forma artesanal por la misma firma) que tienen en la carta, junto a un dulce, mientras se observa el ajetreo que nos rodea. Cafelix Roaster, H’aafarsek, 20 – Mercado Mahne Yehuda.

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HUMMUS en Rahmo: Allá donde vayáis, en Israel siempre habrá hummus. Y nada que ver con lo que estamos acostumbrados a comer a modo de tapeo fusión en nuestro país. Allí su sabor es intenso, su textura tremendamente untuosa y contundente a la vez. Pero si de verdad queréis daros cuenta de lo delicioso que puede resultar este puré de garbanzos, hay que ir a Ramo, un self service de cocina tradicional decorado con fotos de familia del año de la pera al que seguramente no pensaríais entrar si no lo recomendásemos como uno de los ‘must’ de Jerusalén. Pero, como suele ocurrir, los lugares de apariencia más ‘cutrilla’ son también los que esconden las cocinas más auténticas y sabrosas. Es famoso desde hace décadas por su hummus servido recubierto de abundante aceite de oliva virgen y grandes raciones de pan de pita que no podréis parar de mojar en el puré. Si preguntáis a su dueño, Isaac (un señor mayor que está detrás de la caja), cuál es el secreto de su receta, se reirá, os contestará que es un secreto y que, sin embargo, es muy fácil de hacer. Y entonces os explicará que ‘tan solo’ requiere de días de preparación y un sinfín de pasos bastante laboriosos (del rollo pelar los garbanzos, sic). En Ramo, también podéis probar la sopa kubbeh hamusta (un caldo con verduras y limón, en el que se cuecen bolitas de carne de buey y sémola) y su homóloga con remolacha. Rahmo. Calle Moshe Salomon, 25.

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PAN Y BOLLOS en Nechama’s Bakery: Mea Shearim es un barrio situado al norte de Jerusalén, conocido por ser exclusivamente frecuentado por judíos ultraortodoxos. Si estáis por esta zona (ojo, las mujeres deben ir cubiertas), vale la pena dar una vuelta por la panadería Nechama’s Baker, donde elaboran desde 1910 y ante el cliente todo tipo de pasteles, bollos y panes (los más famosos de la casa son el de pita y el jalah, que se sirve en la mesa de Sabbath el día sagrado de la semana judía, y está considerado el mejor de la ciudad). Solo el olor que emana del horno os hará la boca agua. Nechama’s Bakery, Haside Pinsk-Karlin.

PAN Y BOLLOS en Nechama’s Bakery-

CERVEZA en Beer Bazaar: La fiebre por la cerveza artesana no entiende de fronteras y también ha llegado a Israel. Beer Bazaar es una firma de producción local que cuenta con decenas de fórmulas diferentes. En el mercado de Mea Shearim encontraréis su tienda-bar. Para haceros una idea de todas sus variedades podéis pedir los ‘shots’ con muestras de cada una de sus propuestas: hay Pale Ale, Blond Ale, Amber, Negra, de estilo Belga… También elaboran cócteles a base de cerveza. Y para aguantar el tipo, tienen una carta de comida rápida con snacks y bocadillos varios. Beer Bazaar, Ets Khayim St, 3.

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HELADO en Mousseline: Parece mentira que haya tenido que esperar a viajar a Israel para probar uno de los mejores helados de mi vida, y más considerando que he visitado diversas ciudades italianas y de Estados Unidos, países considerados cunas de los ‘gelato’ y el ‘ice cream’ por excelencia. Pues en la pequeñísima y muy concurrida heladería Mousseline, situada a 10 minutos del mercado de Mahane Yehuda, los elaboran de forma artesanal y con ingredientes naturales. Y así saben de buenos, con una cremosidad perfecta y sabores de los más intensos que saben de verdad a lo que dicen que saben. Las opciones son muy variadas, y son tanto clásicas como inusuales: masala Chai, piña, azafrán, queso fresco y frutos rojos, chocolate negro, almendras, agua de rosas… Una mención muy especial para el helado de café, el sorbete de menta y limón y, por muy increíble que parezca, por el de vainilla. Y eso es mucho decir. Mousseline, Ha`Eshkol 6 St.

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SHAKSHUKA en Kadosh: Este local con aires ultra ‘cool’ lleva abierto desde 1967 y está a medio camino entre una panadería, una pastelería y una cafetería-restaurante. Su terraza, tranquila y muy cuca, resulta ideal para disfrutar de un largo y muy contundente brunch en el que no puede faltar el shakshuka, un plato tradicional consistente en un sofrito de tomate y verduras variadas en el que se cuece huevos a fuego lento. Lo sirve con pan, ensaladas variadas y, cómo no, los siempre presentes hummus y tahina. De postre, hay que probar sí o sí los ‘choux‘ de crema pastelera recubiertos de caramelo. Si sois golosos, os harán tocar el cielo. Kadosh, Queen Shlomziyon St 6.

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FALAFEL en Moshiko: El falafel es la estrella del ‘street food’ israelí. Se elabora con garbanzos, ajo, perejil, especias, aceite de oliva, cebolla, cilantro y levadura. Nada más fácil en apariencia pero, como todo, cada local tiene su toque secreto que lo distingue. En Moshiko, un establecimiento de ‘take away’ sin pretensiones, se puede probar uno de los mejores falafel de Jerusalén (los más fanáticos incluso aseguran que de Israel). Sirven las bolitas en pan de pita y esta especie de bocata lo aderezan con salsa yogur o tahina, pepinillos (muy presentes en las tradición culinaria israelí) y verduras crudas. Cuesta unos dos euros, está buenísimo y muy tierno, y os aguantará en el estómago durante horas. Ideal para afrontar un largo paseo por la ciudad y sus sitios históricos y culturales. Moshiko, Ben Yehuda, 5.

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Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinovidavici.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

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