Vistro49, un bar de vinos simplemente estelar

Mucho se ha hablado, y con razón, del aterrizaje de Romain Fornell en el hotel Ohla Barcelona. Se ha llevado allí Caelis, con una estrella Michelin, y dirige la oferta gastronómica de todo el establecimiento, con el restaurante Plassohla como otro de los atractivos. Pero el brillo del entorchado de Caelis ha opacado otra novedad no menos importante para quienes tenemos el bolsillo más limitado. En el mismo hotel, a pie de calle, ha montado el bar de vinos (o wine bar, si eres más cosmopolita) Vistro49.

Podría ser un bar de vinos más en la ciudad (Josep Sucarrats ha recomendado aquí cinco wine bars que valen mucho la pena), pero este es especial porque tiene al frente a Florian David. ¿Y quién es él? Pues ni más ni menos que un sumiller de restaurantes con estrellas Michelin durante los últimos 10 años (de Caelis durante los dos últimos) y que ahora, con el cambio de emplazamiento, se ha centrado en Vistro49, además de llevar la carta líquida de Plassohla y la terraza.

Florian es un apasionado de los vinos, especialmente de los blancos, y un crack al que deberías pedir recomendación a la hora de acompañar alguno de los platillos de la carta (son de Plassohla) con un buen trago. A él le encanta aconsejar y a ti te encantará aún más descubrir unos tragos sen-sa-cio-na-les. Creedme. Y encima servidos a la temperatura ideal y en copas Riedel. Vamos, que mima cada gota.

Yo lo hice. Me dejé llevar por él. Y me entusiasmó. ¡Cuánto sabe Florian! ¡Qué bien te lo explica a pesar de ese acento francés cerradito que tiene! Y sobre todo, ¡qué vinazos tiene! A copas y por botellas. Los que vende por copas son catalanes, de productores pequeños, desconocidos. Y todos, todos, ecológicos y biodinámicos. Quien quiera un verdejo, que no vaya a Vistro49. Piensa Florian que si está en Barcelona, capital de Catalunya, tan rica y varieda en su catálogo de vinos, ¿qué sentido promocionar los que se hace en otros lares?

Como excepción, un champán (me dio a probar Piollot, un brut a base de pinot noir chardonnay y pinot meunier a modo de bienvenida con mortadela trufada), además de cócteles (algunos con vino y cava, creados por la bartender Gabriela Herrera) y licores. Las copas de vino cuestan entre 4 y 7 euros.

Por botellas, el abanico se amplía un poquito geográficamente a Francia, pero sigue el mismo patrón: ecológicos, biodinámicos, desconocidos y buenos.

Si os animáis, pedidle que improvise con platos que no están en la carta (¡es demasiado corta!). La experiencia es sensacional, de verdad.

Así fue mi divertida cena en Vistro49 de la mano de Florian:

Mortadela trufada y quesos de La Garrotxa con champán Piollot. Un brut a base de pinot noir chardonnay y pinot meunier que acompaña con finura y sutilidad. Gran inicio.

Jamón Joselito con Històric 2015, de Terroir al Límit. Un priorat (70% garnacha y 30% macabeu) ligero y distinto, poco alcohólico. Se ha elaborado a la manera antigua de aquella zona: no se cría en barrica, sino que pasa por una tina de hormigón. Sorprendente y maravilloso maridaje del jamón con el vino blanco.

Ceviche de langostino con Gratitud 2016, de Còsmic. Este sauvignon blanc una pequeña bodega biodinámica del Baix Penedès tiene unos aromas cítricos y de lima que encajan a la perfección con el mango, el pepino y el cilantro que lleva el plato. Una pareja deslumbrante. ¡Qué frescura! Nivelazo.

(Y ya fuera de carta, porque Florian y yo nos animamos, jugamos con estos dos platillos)

Cordero lechal con Gaintus Radical, de Heretat Montrubí. El cordero, bien hecho, rosadito, con verduras, como es el caso, aguanta un sumoll del Penedès, una variedad que da vinos suaves, poco alcohólicos, frescos, como este que se sacó de la manga Florian. Recuerdos a frutas del bosque.

Cochinillo con salsa de yogur con el QX 2015 de Mas Candí. ¿Un blanco para un cochinillo? Pues sí. En este caso, porque los taninos de un tinto chocarían con el lácteo y dejarían un regusto a hierro. Y porque este penedès hecho está hecho con xarel·lo, que da vinos muy secos, frescos y ácidos. Y porque al haber pasado por barrica, tiene más cuerpo, más volumen, y toques de mantequilla y pastelería que van bien con el plato. Por cierto, este QX es un vino de mi viejo amigo Ramon Jané, que nos recomendó unas cuantas botellas en este mismo blog cuando quedó segundo en el concurso de cata por parejas de Vila Viniteca del 2013.

De postre, un cóctel con vino y cava de Gabriela: vino Sindicat La Figuera (Montsant), cava brut DG Viticultors, brandy Fernando de Castilla, un pedro ximénez Lustau San Emilio, manzanilla Lustau Papirusa y zumo de limón. Chin, chin.

Vistro49

Via Laietana, 49. Barcelona.
Teléfono: 93 341 50 50.
Horarios: domingo, lunes y martes, de 18.00 a 1.00; miércoles y jueves, de 12.00 a 1.00 (viernes y sábado, hasta las 2.00).
Precio medio: 15-20 euros.

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Ferran Imedio

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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