4 restaurantes a los que ir, y repetir, sea cual sea la ocasión

4 restaurantes a los que ir, y repetir, sea cual sea la ocasión

Hay restaurantes a los que acudimos para dejarse ver, otros para verlos y también los hay para ocasiones especiales. Pero, además, hay una clase sui generis, casi en vía de extinción. Son aquellos establecimientos que ocupan un lugar especial en nuestras vidas, sin parafernalias y sin estar sometidos a los dictado de las modas y tendencias, a los que volvemos una y otra vez con el objetivo de pasarlo bien con los nuestros. Restaurantes ‘de momentos’, como los llamo yo.

Simplemente, lugares en los que se come bien y siempre hay algo en carta que nos gusta; estamos cómodos y el trato es tan agradable como cercano y profesional. Estos son algunos de estos restaurantes que podrían ser de cabecera según este criterio.

Tragaldabas, C/ Mallorca, 96

Un interiorismo cálido y cómodo; un servicio de tú a tú, pero sin perder las formas; y una carta mediterránea con cocina de producto sin más pretensiones que hacer feliz al comensal y que nada tiene que envidiar a establecimientos de alta cuna. Hay platos variados de mar, montaña y huerta, que van variando con las temporadas. Al Tragaldabas se va con los ojos cerrados con la certeza de que todo saldrá rodado, además de que te harán sentir como parte de la familia. También hay un precioso reservado para eventos más privados, que siempre va bien para celebrar cumpleaños o momentos especiales de vida. Algunos de los ‘its’ de la casa, en cuanto a gastronomía, que vale la pena tener controlados ya que os aseguramos que si vais repetireis una y otra vez, son las carnes y pescados a la brasa, la ensaladilla de pulpo y kimchi, el tartar y los arroces, especialmente el de montaña. Aunque también vale la pena dejarse guiar por las sugerencias ya que el chef que acude a diario al mercado del Ninot para preparar sus creaciones. Y, por favor, probad la maravillosa torrija de brioche y leche. Un placer absoluto y taaan ‘comfort food’.

 

Madre Lievito, C/ Llacuna, 1. 

¿Quién no tiene su pizzería favorita y habitual? Así pues, entre los restaurantes de cabecera no podía faltar una referencia italiana. Y Madre Lievito no es un italiano cualquiera, sino ya palabras mayores. Tanto es así que hace un par de años entraron en el ranking de las mejores pizzerías mundiales. Aun así, no pierden las formas de establecimiento familiar de barrio, y te tratan como el mejor cliente del mundo. ¿Qué decir de sus pizzas napolitanas? La masa es perfecta –de borde grueso pero con el centro fino- gracias a una masa madre casera elaborada con harinas ecológicas y se cocina en un horno de leña a casi 500 grados durante un minutito. Hay una treintena de recetas diferentes en carta, pero tener una buena impresión de la base, nada como hincar el diente a una marinara (tomate, ajo y orégano) o a una margherita (con mozzarella). El local tiene la típica estética de pizzería ochentera, con manteles de papel y copas de vidrio grueso para durar toda la vida. Y, ¡el colmo!, nada de precios desorbitados sino que siguen siendo populares. Hasta aquí, lo entenderéis, todo perfectísimo.

 

Can Rito, Carrer de Tamarit, 138.

Lo mismo vas a este colorido local del barrio de Sant Antoni para un vermut y unas tapas que comer unos platillos de cuchara en los que nunca dejarías de mojar pan. La cuestión es disfrutar de lo lindo de todos los encantos de la tradición. Aquí, esta tradición toma forma de suquet de pescado, ensaladilla rusa, rabo de toro estofado o albóndigas con sepia. Maravillosa simplicidad que te apaña cualquier día sea el motivo de visita que sea. ¡Qué viva Can Rito!

 

La Xarxa, plaza Molina.

Cocina de siempre, con un twist un poco contemporáneo, que sabe a producto recién llegado del mercado. Eso es La Xarxa, un restaurante honesto, y tan bueno como simple. No hay parafernalias, no hay excentricidades, solo calidad y un amor por las cosas bien hechas, sea del equipo en sala como en cocina. Un local que sirve tanto para celebrar las bodas de oro de los abuelos como la graduación del mediano, la llegada de un nuevo miembro de la familia, una reunión entre colegas o una velada romántica. Siempre mola volver a La Xarxa, y eso lo dice todo de un restaurante. Y ya que estamos, hay algunos platos que están desde el día que abrieron y que siempre están en la mesa de la clientela fija: es el caso de la tortilla fea de bacalao hecha al momento con pan con tomate; los macarrones rellenos de carrillera en su jugo; los garbanzos salteados con butifarra del perol de Cal Rovira y huevo frito de corral; o los calamares a la plancha con tinta y allioli escalibado.

Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016). En la actualidad dirige la agencia creativa www.picapica.agency.