Hace unos meses, pillamos un Vueling y nos fuimos a pasar el fin de semana a la capital belga. Os lo contábamos en este post: Programa para un fin de semana turístico-foodie en Bruselas. Y si algo nos ha llamado la atención durante esta estancia son, como no, las patatas fritas que se cuecen allí. No hay palabras que puedan describir a las auténticas frites de Bélgica que, sin duda, no tienen competencia alguna.

Doradas, al punto de sal, crujientes por fuera y con un corazón tierno, resultan irresistibles, a tal punto que uno podría pasarse el viaje alimentándose con esta especialidad local. Hemos investigado cómo lo hacen y el misterio está resuelto. Os detallamos en este post los secretos para lograr las mejores patatas fritas del mundo:

¿Qué variedad?

Para resultar perfectas, las patatas fritas deben ser crujientes por fuera y melosas por dentro (con una textura parecida a la de un puré consistente). La especie más recomendada para esta preparación es la bintje, la única según los expertos con la que se consigue esta combinación harmoniosa.

¿Qué cantidad?

Prever entre 500 gramos y 1 kilo por persona, según el apetito. Parece mucho pero las frites Belges resultan tan adictivas que mejor contar más que quedarse con ganas.

¿Qué tamaño?

La punta debe ser cuadrada y medir 1 x 1 centímetro. Para facilitarse la vida, existen cortadores previstos para conseguir estas medidas perfectas sin romperse la cabeza.

¿Preparación?

Las patatas se deben pelar, lavar y cortar –en este orden-, justo antes de freírlas (y no con antelación). Una vez cumplido este proceso, hay que secarlas casi con exageración: pasarlas en un primer paño de tela, un segundo y, si somos muy perfeccionistas, remataremos con un tercer secado esta vez en papel de cocina absorbente. Solo se conseguirán patatas crujiente si han sido completamente secadas antes de su cocción.

¿Cómo freírlas?

Usar aceite de girasol (tiene un sabor más neutro) o, como en Bélgica, grasa de ternera no refinada.

Lo más recomendable es preparar las patatas en una freidora o con una cesta de metal prevista para este uso, siempre y cuando dispongamos de un termómetro de cocción para asegurarnos de que el aceite no supere los 170°C.

Y, finalmente, la clave para lograr las mejores patatas fritas del mundo mundial está en que deben pasar por un doble baño:

  • Prefreírlas durante 6 minutos a 130-140°C.
  • Sacarlas del aceite y dejar reposar 10 minutos.
  • Volver a freírlas de 3 a 5 minutos, según el grosor, a 165-170°C.
  • Escurrir sacudiendo, salar y servir.

Mandamientos para reutilizar el aceite/grasa:

  • Está prohibidísimo freír las patatas en un aceite que se usó para cocinar otros alimentos.
  • En ningún caso hay que verter grasa o aceite fresco en otra ya usada.
  • Y si no freís patatas a menudo, habrá que remplazar el aceite/grasa porque se oxidan.
  • Nunca hay que dejar trocitos de patatas en el aceite/grasa.
  • Hay que remplazar el aceite/grasa cada cinco preparaciones.

 

 

Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016). En la actualidad dirige la agencia creativa www.picapica.agency.

1 Comment
  1. No conocía esa variedad de patata, aquí tendremos que conformarnos con alguna más típica. Eso si, siempre me han dicho que mucho mejor con patata vieja porque ha perdido más agua. No sabía que freían las patatas con grasa de vaca no refinada, que curioso!! Esto de la freiduría es todo un arte de perfeccionamiento!!

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