Todo lo que comemos tiene su efecto en nuestras emociones, al igual que lo que sentimos se refleja en nuestra manera de relacionarnos con la comida. No es cosa de gurús del mindfulness, es una realidad demostrable y te invitamos a profundizar en ella porque estamos seguros de que te abrirá los ojos a una manera diferente de alimentarte. Es posible que hayas oído hablar en alguna ocasión de nutrición emocional, de alimentación intuitiva o consciente… todos estos términos hacen referencia a una misma cosa, a cómo emoción y comida se relacionan, bien positiva o bien negativamente.

Escuchar nuestro cuerpo y escuchar nuestras emociones es ya uno de los pilares del estilo de vida saludable para organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, que a cuestiones como alimentación equilibrada y actividad física se le une el bienestar emocional y mental. Todo esto, en tiempos en los que los cuadros de ansiedad y de estés nos resultan cada vez menos desconocidos.

Pues bien, para aquellos que convivan con la ansiedad en su día a día venimos con buenas noticias. Y es que de esta relación entre cuerpo-mente-emoción-alimentación han salido muchos estudios que reflejan qué alimentos nos pueden ayudar a rebajar esta sensación.

Lista de la compra antiansiedad

Los hidratos de carbono aumentan el nivel de serotonina en el cerebro, que tiene un efecto tranquilizante. Ahora bien, elige siempre complejos, como cereales de grano integral, avena, quinoa, patatas o legumbres. En cuanto a la proteína, necesaria para el correcto funcionamiento del organismo, es conveniente escogerla de alta calidad, presente en carnes magras, pescado, huevos, frutos secos o legumbres, que además contienen triptófano, que contribuye a aumentar la síntesis de la serotonina.

frutos secos
Pixabay

Necesario para la síntesis de este neurotransmisor es el magnesio, un mineral que encontrarás también en carnes magras y frutos secos, pero además en verduras de hoja verde y en el ¡chocolate negro! (mínimo del 70%). Y como norma general, apunta: compra todo lo natural que sea posible.

Por el contrario, debes evitar las grasas saturadas, el alcohol y los estimulantes, como el café, el té, refrescos con cafeína o cualquier suplementado con ginseng o guaraná. Además, reducir la cantidad de sal de las comidas, pues sube la presión arterial y hace caer las reservas de potasio, relevante para el funcionamiento correcto del sistema nervioso. Al igual que el azúcar, que será mejor evitarlo porque no te aporta nutrientes esenciales, solo un chute que no te viene nada bien si pretendes recuperar el equilibrio.

Silvia Artaza
Silvia Artaza

Adicta al queso y devota de la mencía. Actualmente coordina contenidos de estilo de vida en Gtresonline y reparte pluma en proyectos editoriales de la A.A. de la Real Academia de Gastronomía. Madrileña, enamorada de San Sebastián, a la que le apasiona comerse el mundo a bocados.

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