Balneario de la Virgen, relax y milagros en el corazón aragonés

Balneario de la Virgen, relax y milagros en el corazón aragonés

Ubicado en Jaraba, en la comarca Comunidad de Calatayud, el Hotel-Balneario de la Virgen es un reducto de buenas vibraciones y deliciosas aguas termales del que muy probablemente no queramos salir cuando se acabe nuestra estancia. De hecho, reservar una de sus confortables habitaciones es una buena excusa no solo para regalarse unos días de burbujas y masajes en un rincón de cuento, sino también para descubrir algunos secretos de una zona, prácticamente a medio camino entre Zaragoza y Madrid, que cuenta con múltiples atractivos gastronómicos y naturales.

Lo bueno de este espacio singular ubicado en el cañón del río Mesa  es que no vamos a querer salir de él, pues entre sus múltiples atractivos no solo cuenta con chorros y burbujas, sino con una oferta gastronómica notable; y lo malo es que no vamos a querer salir de él, lo que significa que nos perderemos la cantidad de atractivos turísticos que ofrece la zona al visitante.

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Las aguas termales

Hotel-Balneario La Virgen se encuentra en el paraje natural del cañón y hoces del río Mesa, protegido por las altas paredes de roca y flanqueado por el río de aguas relajantes y cristalinas. Es uno de los tres balnearios que actualmente están abiertos en la provincia de Zaragoza (el de Alhama de Aragón y el de Paracuellos de Jiloca son los otros dos establecimientos que han extremado las medidas de seguridad y han abierto sus puertas para ofrecer a su clientela esa dosis de relax que buena falta nos hace).

Su popularidad comenzó ya en la Edad Media, allá por el 1.300, cuando los peregrinos que iban a la vecina ermita de Nuestra Señora de Jaraba se detenían para bañarse. Al parecer, las aguas termales obraban el milagro y les curaban de numerosas dolencias, de manera que hace unos 200 años nació el balneario que ha seguido en pie hasta hoy.

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A lo largo del tiempo, Balneario de La Virgen ha sido objeto de diversas reformas para acondicionar sus instalaciones, pero siempre ha mantenido su carácter de antaño, esa condición de edificio con historia que le diferencia de los spas de nuevo cuño.

Aquí se puede disfrutar de su preciosa piscina termal con chorros al aire libre, cuyas aguas templadas nos van a arreglar cuerpo y espíritu, además de las 12 bañeras individuales de hidromasaje con cromoterapia, saunas, una sala de sal y una zona de relax ideal para acabar el día revista en mano. También podemos escoger entre alguno de los tratamientos de su profusa carta, desde masajes relajantes o energizantes a tratamientos corporales o faciales.

Tal vez no lo notemos en un par de días, pero dicen que sus aguas tienen un reconocido efecto sobre la salud respiratoria, además de mejorar dolencias en la piel y problemas digestivos, de manera que tiene clientes asiduos que pasan varias semanas al año por motivos terapéuticos. Lo que sí notaremos, y de eso damos fe, es que saldremos con el cuerpo y la mente en estado zen, ambos listos para disfrutar de los numerosos atractivos naturales y gastronómicos de una zona aún desconocida para muchos.

El edificio 

Con 85 habitaciones, el balneario dispone de diversos tipos de estancias para todas las necesidades: dobles, triples, individuales y habitaciones comunicadas para familias. La paz que se respira y la certeza de que es un edificio cuyos rincones esconden pedazos de historia son dos de su atractivos. El balneario cuenta, además, con una terraza exterior de ensueño, con vistas al río, para acabar (o empezar) la jornada escuchando el sonido de la corriente. Tiene una cafetería abierta todo el día y su oferta gastronómica se concentra en su acogedor restaurante, que ha diseñado una propuesta sencilla y efectiva.

La propuesta consta de cuatro primeros, cuatro segundos y cuatro postres, tanto en el almuerzo como en la cena, que cambian a diario y suponen un paseo por la cocina tradicional de la zona. Durante nuestra estancia aprovechamos para degustar esos platos de cuchara que rara vez comemos en casa: desde un potaje de garbanzos con espinacas a una sopa de ajo. Completan la oferta guisos de carne (el popular ternasco de la zona), ensaladas, cremas, sopas, pescados y otras opciones más ligeras. Los postres, también caseros e irresistibles, pueden ir desde un pan de Calatrava a una tarta de queso.

Para empezar el día, nada mejor que un desayuno a base de bollería, pan, zumos de frutas, huevos, salchichas, queso, embutidos y otras delicias que antes se servían el modo bufé y ahora funcionan a la carta a causa de la situación actual.

balneario_de_la_virgenLos paseos

Si el cuerpo no nos pide una marcha excesiva, una buena opción es salir a pasear por los alrededores por la mañana y aprovechar la tarde para descansar en el balneario. A apenas 1 km encontramos el Santuario de Nuestra Señora de Jaraba, prácticamente encajada en el Barranco de la Hoz Seca, a la que se accede a lo largo del río rodeados de un imponente paisaje de roca caliza. Varias veces a la semana se hacen visitas guiadas a la ermita, que se encuentra justo frente al lugar en el que supuestamente se apareció la virgen a un peregrino tiempo atrás.

Ermita de Nuestra Señora de Jaraba

En el balneario se pueden alquilar bicicletas, ya que la zona da para hacer excursiones de diversos niveles. Otro paseo interesante nos lleva a la zona cercana en la que encontramos pinturas rupestres de Roca Benedí, a unos 4 km del balneario. Si paseamos hasta el pueblo, en Jaraba encontraremos, entre otras atracciones turísticas, el antiguo lavadero tradicional, el mirador Eras del Castillo y el Monumento al Agua.

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Los alrededores 

Si andamos por la zona, lo mejor es que nos reservemos al menos dos o tres días para disfrutar de todos sus atractivos. Conducir por sus carreteras desiertas y visitar sus pueblecitos salpicados en el paisaje es toda una experiencia, sobre todo para urbanitas acostumbrados al ajetreo.

Visita obligada es Calatayud, a unos 40 minutos de Jaraba, donde disfrutaremos con sus manifestaciones de arte mudéjar, paseando por su centro histórico y haciendo algunas compras en esas tiendecitas por las que parece que no pasa el tiempo. Tampoco podemos dejar de visitar Santa María de Huerta, un pintoresco monasterio en el que aún viven 18 monjes que se puede visitar a cualquier hora y está sorprendentemente bien conservado.

El Monasterio de Santa María de Huerta

En Ibdes, un pueblecito cercano, encontraremos ermitas románicas bien conservadas y la Iglesia de San Miguel de Arcángel, construida sobre las ruinas de un castillo medieval. Nuestro estómago nos agradecerá que le agasajemos con un plato a base de judías blancas típicas de la zona, aunque la verdadera joya de la corona de Ibdes es su Gruta de las Maravillas, una cueva de unos 50.000 años de antigüedad formada por estalactitas y estalacmitas a la que podemos acceder a pie.

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Monasterio de Piedra

Si conducimos hasta Nuévalos, a apenas 15 minutos de Jaraba en dirección a Calatayud, visitaremos la principal atracción de la zona: el Monasterio de Piedra. Este parque natural hermosísimo, repleto de cascadas, se parece más a un bosque encantado que al lugar en el que descansan los restos de un monasterio junto al río Piedra, un derroche de voluptuosidad y vistas que enamora a los visitantes.

Existen diferentes rutas para recorrerlo a pie y disfrutar de sus lagos y cascadas, sus miradores, los montes y la vegetación, y su aspecto casi selvático supone toda una sorpresa en una zona generalmente árida como es la provincia de Zaragoza. También en Nuévalos encontramos el embalse de la Tranquera, el lugar ideal para detenerse a ver la puesta de sol o dar un paseíto al atardecer contemplando sus apacibles aguas.

Monasterio de Piedra

Si vamos con tiempo, somos urbanitas y el relax del balneario hace que el cuerpo nos pida asfalto, una buena idea es conducir hasta Zaragoza y disfrutar de una noche de tapas y bullicio. Para acabar la jornada, eso sí, nada mejor que una copa de vino junto al río en una de las terracitas de Balneario La Virgen.

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Otros balnearios en la provincia de Zaragoza

El de Alhama de Aragón es otro de los balnearios ubicados en la provincia de Zaragoza que sigue abierto. Cuentan con un montón de paquetes para todos los gustos que permiten disfrutar de sus aguas termales y su oferta gastronómica, algunas de las cuales incluyen diversos tipos de tratamientos. Uno de sus principales atractivos es que es uno de los más antiguos que existen, y presume de un entorno pintoresco y de una fantástica zona termal.

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Por otro lado, el de Paracuellos de Jiloca es también un espacio de excepción para desconectar del mundanal ruido. Su piscina cubierta, con los amplios ventanales desde los que contemplar la naturaleza, es el mejor lugar para pasar la tarde, y tiene también una buena carta de tratamientos.

Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.