Un día en el Raval

Pasar un día entero en el Raval, sin salir del cuadrado comprendido entre el paseo Josep Carner, la Rambla, el Paral.lel y la calle Pelai, es una experiencia cultural, gastronómica, coctelera y también sociológica que puede ser mágica si se hace bien. He aquí unos consejos para pasar un día entero en el Raval habiendo disfrutado de lo mejorcito que hay en este barrio tan excepcional como a veces difícil de entender.
El colectivo 10 h. Desayunamos en El colectivo, antes Olivia, en la esquina de Notariat con Pintor Fortuny, para dar cuenta de un café con leche más que notable (reflexionar sobre cómo ha mejorado el panorama cafetero en nuestra ciudad merece otro post: sí, Satan’s Coffee Corner, gracias) y uno de sus pasteles caseros ante, claro, algún número atrasado de Monocle o Apartamento. No olvidemos que estamos en el barrio con más ‘hipsters’ por metro cuadrado pese a que a menudo queden eclipsados por las cantidades abismales de chusma que campa a sus anchas por sus angostas calles.

11 h. Sabiendo un poco más de arte y diseño, y tras sortear a alguna que otra moderna guiri que no traiciona bajo ningún precepto su máxima ir en bici por la acera, nos vamos a ir de tiendas: Naifa, en Pintor Fortuny, con sus favorecedores vestiditos que vendrían a ser la cara ‘filohipster’ de Desigual, es un valor seguro, aunque en la calle Elisabets encontramos, entre otras, una de las tiendas de Miriam Ponsa, sofisticada diseñadora local con proyección internacional que ha logrado la combinación perfecta entre confort, glamour y feminidad. Si lo que nos pierde es lo vintage, tenemos que acercarnos a Joaquín Costa, si lo que buscamos es mobiliario, y a Riera Alta si vamos en busca de ropa y complementos.

12.30 h. Comprar abre el apetito y nada mejor que saciarlo con un pincho de tortilla (muy buena, cosa poco habitual en los lugares frecuentados por turistas) y una caña en la terraza de Kasparo, un clásico del barrio en el que además hacen unos platos del día a buen precio que van desde la pasta a la quiche y otras recetas sencillas pero bien facturadas. También tienen sándwiches a buen precio que van desde el de jamón y queso al de rúcula con queso de cabra y nueces.

13.30 h. Tras reponer fuerzas, la librería La Central es siempre un valor seguro. Si paseamos con niños podremos tenerlos entretenidos en su área infantil mientras nosotros vamos en busca de joyas como (atención: recomendación literaria que vale la pena apuntar) la última novela de Jonathan Dee. Este norteamericano consagrado en su país llega a España de manos de Anagrama con el aval de gente como Richard Ford. Sí, sabemos que esto es un blog de gastronomía y que nos estamos yendo por las ramas, así que a quien no le guste leer le cedemos la referencia para que lo suelte en las cenas de grupo. Seamos sinceros: nunca está de más.

15 h. Tenemos hambre de nuevo y nos debatimos entre dos aperturas recientes que han cuajado muy bien en el barrio. Por un lado, Cèntric Canalla, un ejemplar de esos nuevos bares de viejo que tan de moda se han puesto en los últimos tiempos (pide su hamburguesa bio y acompáñala de una ración de alcachofas, de las mejores que hemos probado, aunque sus tortillas, hechas al momento, son muy populares). En Pintor Fortuny, Caravelle es un bastión del moderneo local que tiene la firma de los creadores de Federal y cuyo principal pro y principal contra es el hecho de ser ortodoxamente ‘hipster’, siempre plagado de barcelonesas del tipo 2 y sus secuaces. La carta es escueta pero interesante, con ensaladas, sándwiches y propuestas de influencia inglesa y australiana, y aunque no lleguemos con mucha hambre es obligatorio dejar un hueco para uno de sus postres caseros.

16 h. El café, pese a que el de Caravelle es irreprochable, nos lo vamos a tomar en El Jardí, uno de los enclaves más hermosos de la ciudad, en el jardín interior de la Hospital de la Santa Creu, entre las calles Carme y Hospital. Si el día es bonito, disfrutaremos de sol y tranquilidad en un espacio al aire libre más que singular y que, por desgracia, es ya un secreto a voces.

17 h. Ya estaremos listos para una tarde cultureta. Echamos la tarde el el CCCB viendo la exposición Arxiu Bolaño (amantes de la gastronomía que odiáis leer y el arte y empiezan a daros grimita nuestras referencias extragastronómicas: cuando salga Bolaño en una cena de grupo decid que le adoráis, nunca falla). Cuando finaliza nuestro periplo artístico-literario nos tomamos una clarita al fresco en el C3 Bar, la terraza del centro, donde también hacen menús y medios menús de mediodía abundantes, saludables y sabrosos que atraen a buena parte de la fauna local gracias, entre otros encantos, a su ubicación en una agradable y tranquila plaza a pie del Macba. Si escogemos teatro hay que ir a la recién nacida Microteatre, la multisala de teatro alternativo junto a la Rambla del Raval, que nos permite ver varios microespectáculos cerveza en mano a precios populares y que tiene pocos días de vida.

19.30 h. Ya está cayendo la tarde y, por tanto, son horas de tomarse la primera (salvo si eres de ese tipo de personas que no beben antes de cenar) en un local que nos gusta especialmente: Rabipelao Rawalistán, donde una sencilla carta de cocina fundamentalmente venezolana convive con unos espectaculares mojitos que se hallan sin duda en nuestro top 5 barcelonés, que van desde los elaborados con rones premium al mojito de la casa, más que notable y a solo 4 euros. Aunque no será el caso dadas las horas, pueden acompañarse de alguna de las empanadas de su carta.

Las Fernández

21 h. Imposible recomendar un solo sitio para cenar el el Raval porque hay varios que pueden interesarnos en función de nuestro apetito y nuestras ganas de innovar. Uno de nuestros preferidos es Las Fernández, que ofrece una cocina del Bierzo en la que destacan platos como unas albóndigas que ya deben tener club de fans, y que tiene una interesante sección de platos orientales bautizada en la carta con el nombre de Las Felnandes. El local, en la calle Carretes, epicentro de la chusma local, es un bar de toda la vida reconvertido en moderno gracias a unos cuantos detalles (pero antes de la ola del nuevo viejo que está viviendo su apogeo en este 2013). Del moderneo casual de Las Fernández nos vamos a la entrañable estética involuntariamente kitsch de Moti Mahal, un restaurante de cocina india siempre lleno de indios sencillamente perfecto.

 

El gin-tonic de Ultramarinos

23 h. El primer gin-tonic nos lo vamos a tomar en el templo de este brebaje, justo frente a Moti Mahal y a tres pasos de Las Fernández: Ultramarinos. Fede, su propietario junto a Álex (argentino y cubano respectivamente, una curiosa y carismática pareja) insiste: ‘Esto no es una coctelería, es un bar de gin-tonics y vodka-tonics’ (paréntesis: ¿es el vodka la nueva ginebra? ¿estamos ante el fin de una era? Dice que no pero nosotros creemos que sí). Ultramarinos es el bar oficial de Hendrick’s de Barcelona, y sus propietarios elaboran sus propios perfumes en un taller cercano. Si les pides que te recomienden uno lo primero que harán será preguntarte qué te gusta y tratar de elaborar uno personalizado: en nuestro caso fue el de pepino y perfume de pimienta rosa con Hendrick’s. Siempre está muy ambientado y los viernes y sábados por la noche hay DJs y un ambiente muy festivo.

24 h. El segundo gin-tonic nos lo tomaremos en Cassette Bar, que al igual que Ultramarinos, también cuenta con DJ los fines de semana y un ambiente tal vez algo menos festivalero. Tienen gin-tonics con nombres de músicos (Niño Gusano, por ejemplo) y una buena selección musical.

1 h. Nos vamos al Sifó, con su ambiente entre local y guiri afincado aquí, pedimos una caña y nos dedicamos a bailar en su pista hasta que cierren a las 3 h. Si somos guapos, modernos y de look despistadamente bohemio estaremos la mar de bien entre nuestros semejantes. Si no, no pasa nada: nadie te mirará por ser diferente, Sifó destila buenas vibraciones.

3 h. Solo los muy atrevidos serán capaces de acabar la noche como manda la ocasión: bailando electrónica en el Moog rodeados de guiris veinteañeros. Vale la pena.

¿Alguien se quedó con ganas de más? Rutas similares por otros barrios: Sant Antoni y Poble-Sec.
C3 Bar. Montalegre, 5. Tel. 93 301 06 30.

Caravelle. Pintor Fortuny, 31. T. 93 317 98 92.

Cassette Bar. Est, 11. Tel. 93 302 85 09.

Cèntric Canalla. Ramelleres, 27. Tel. 160 05 26.

El colectivo. Pintor Fortuny, 22. T. 93 318 63 80.

El jardí. Hospital, 56. Tel. 93 329 15 50.

Kasparo. Pza. Vicenc Martorell, 4. Tel. 93 302 20 72.

Las Fernández. Carretes, 11. Tel. 93 443 20 43.

Moog. Arc del Teatre, 3. T.93 301 72 82.

Moti Mahal. Sant Pau, 103. Tel. 93 329 32 52.

Rabipelao Rawalistán. Riera Alta, 50. Tel. 647 222 289.

Sifó. Espalter, 4.

Ultramarinos. Sant Pau, 126. T.653 582 424.

Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

2 Comments
  1. Hola, nos encanto la nota!

    Quería agradecerles haber pasado por Ultramarinos! y aprovechar la ocasión para contarles que tenemos muchas cosas nuevas… Por ejemplo: los martes y miércoles estamos destilando nuestros perfumes en la barra del bar.. De esta forma, todos pueden ver como los hacemos!
    Gracias y hasta la próxima!

    Nota: Quería comentarles que Fede y Alex NO son pareja… como lo dice la nota.
    De todas formas, aunque Fede tiene novia y Alex tiene novio son, además de socios, excelentes amigos y copañeros de trabajo!

    Un saludos y gracias nuevamente!

    Ezequiel Gutierrez
    Ultramarinos Red Management

  2. Gracias por la info Ezequiel, estaremos atentos a Ultramarinos.

    Cuando decíamos que Fede y Alex eran pareja, nos referíamos a pareja profesional, jeje, socios. Lamentamos el malentendido.

    Un abrazo gastronomista a todo el equipo del local.

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