Disfrutar Ibiza fuera de temporada: pistas para 48h en la isla - Gastronomistas

Disfrutar Ibiza fuera de temporada: pistas para 48h en la isla

Jeffrey es belga y lleva ¡20 años! seguidos acudiendo a Ibiza. Todos los años se pasa una semana en la isla y siempre se aloja en la misma suite del Relais & Châteaux Hotel Mirador de Dalt Vila. Es fácil entender por qué: este encantador hotel, situado dentro del recinto amurallado de la Ibiza medieval, permite conocer la isla desde un punto de vista inédito. Las suites son todo confort, con todo el encanto de un palacio del siglo XIX. Pero también es un planazo brutal dejar pasar las horas en su recoleta piscina situada en el primer piso. O tomar una copa de cava en su terraza. La oferta gastronómica raya a grandísima altura. El chef Juan Manuel Tur mima a sus anfitriones con platos impecables como el canelón de pollo (de la isla) trufado mezclado con foie, melosísimo, o el lomo de rotja al pil pil y ajo negro. Hablaremos más adelante de arroces, pero vaya por delante que el meloso de bogavante y halófilas que sirven aquí es de primerísima división. Buen maridaje, con atención a vinos internacionales, como el Tokaj Château Dereszla Aszu 5 Puttonyos, placer dulce, y opciones patrias tan fiables como la Manzanilla Lustau Papirosa, ideal para abrir la cena. Un plan perfecto para aterrizar en la isla el viernes.

Sábado: un desayuno perfecto y una ruta por lugares de culto

Tras un descanso reparador, arranca el sábado. El desayuno que ofrecen en Mirador de Dalt Vila raya, como no podía ser de otra forma, a grandísimo nivel. Bollería exquisita, platos de huevos al gusto y una atención exquisita. Preámbulo perfecto para lanzarse a disfrutar de las calas de la isla. Entre nuestras favoritas, Cala Salada, ubicada a 4 kilómetros de Sant Antoni en la que la cobertura desaparece. Frecuentada por los vecinos (sobre todo, en fin de semana), cuenta con un chiringuito, aunque recomendamos parar en Santa Gertrudis en el Bar Costa, famoso por sus bocadillos, de camino a la playa desde Dalt Vila. El Costa es un auténtico clásico de la isla. Hacen su propio pan y preparan al momento sabrosos bocadillos con jamón de Guijuelo. El avituallamiento perfecto.

A medida que decae la tarde es buena idea coger el coche y acercarse a disfrutar del espectáculo del atardecer en el mirador de Es Vedrá, situado en un desvío un kilómetro antes de llegar a la Cala D’ Hort. No hay pérdida: decenas de coches aparcan (como pueden, todo sea dicho) en las inmediaciones. Toca caminar 20 minutos para disfrutar de un momento mágico: da igual que sea una pista trillada, nunca defrauda. Para la cena, una excelente opción es Ses Eufabies, situado en Cala Tarida. Un local que lleva siendo uno de los favoritos de la isla desde los años 50. Su fórmula es sencilla: una mesa casi a pie de playa, comida sencilla (pero bien ejecutada) y un servicio encantador. Están ricas las sardinas a la plancha, el pulpo a la gallega y los calamares, aunque dejarse aconsejar es otra muy buena opción. El “chim púm” con el que anuncian la llegada de cada plato a la mesa siempre saca una sonrisa.

Domingo: un arroz de altura para despedirse de la isla

Nadie puede abandonar Ibiza sin probar el flaó, su particular versión de la tarta de queso, que sorprende por el toque de hierbabuena, o las orelletes, tortas de harina fritas. Una buena opción para hacerse con alguno de ellos es Forn Can Bufí, que cuenta con varias ubicaciones en la isla. Si Holly Golightly desayunaba frente al escaparate de Tiffany’s, nosotros podemos aprovisionarnos de estas viandas y escaparnos a Cala Xarraca, situada a unos 5 kilómetros de Sant Joan. Llegar pronto asegura el mayor disfrute posible de esta cala frecuentada por pescadores y que cuenta con un agua limpia, clarísima, deliciosa…

Nuestra parada para comer es el restaurante de Pou Des Lleó, uno de los clásicos de la isla para tomar un buen arroz. Situado a media hora de Cala Xarraca asegura disfrute total. Dos advertencias antes de ir: hay que reservar y toca armarse de paciencia. El servicio no es rápido, pero la espera merece la pena. Mucho ojo con su arroz de marisco negro, que está de chuparse los dedos. Las raciones son más que abundantes, por lo que es un estupendo fin de fiesta antes de ponerse en carretera para regresar (sigh) al aeropuerto. Eso sí, quedan en el recuerdo 48 horas en Ibiza, de norte a sur y de este a oeste. Una escapada que, fuera de temporada, merece la pena más que nunca.

Banda sonora. ABBA – I still have faith in you

 

 

Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.