Paradiso del tiramisú, ¿el mejor de Barcelona? - Gastronomistas

Paradiso del tiramisú, ¿el mejor de Barcelona?

Es un lugar raruno, inclasificable, que plantea un reto a cualquier periodista que intente trasladar a sus lectores qué es exactamente lo que van a encontrarse cuando ponen los pies en Paradiso del Tiramisú. Porque estamos seguros de que ningún ser humano hasta este momento, ni siquiera los que presumen de frecuentes viajes ‘foodie’ a Londres, Tokyo, Hong Kong y Nueva York y de cenas en lugares insólitos en diferentes puntos del planeta con chefs triestrellados de incógnito, ha visto en su vida nada parecido a Paradiso del Tiramisú.

Y eso es lo que le hace grande, grandeza que radica en ser un lugar absolutamente inenarrable, cosa que, afortunadamente, no parece que vaya a cambiar, sino más bien lo contrario: la excentricidad va a seguir reinando en este lugar a juzgar por los planes futuros de su propietario y chef Matteo Maggiolina, que elabora, tal vez sólo con permiso de Xemei, y aquí abrimos en debate a los ‘tiramisunómanos’, el mejor tiramisú de Barcelona.

Abierto hace una semana exacta en una callejuela del Poble-Sec, en un lugar poco transitado, Paradiso del Tiramisú vende una sola cosa: tiramisú. Nada más. Y lo tiene colocado en un par de neveras, en envases individuales, y cuesta 4 € cada uno.

No hay bebidas, no hay parafernalia: sólo dos neveras de tiramisú colocadas en medio de un local de techos demasiado bajos y con un terrible estucado en las paredes, un lugar que se parece más a una gestoría de barrio que a nada relacionado con los placeres sensoriales de la gastronomía, un local que hace honor más que ningún otro a la expresión «sin pretensiones», y que, además de las neveras, cuenta como elementos decorativos como dos mesas de terraza de Ikea colocadas en el interior, con sus respectivas sillas igualmente de terraza, un sofá recubierto con una colcha de rayas en diferentes tonos de rosa y un pequeño mostrador.

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En medio de este interiorismo inclasificable, encontramos, tras el mostrador, a Matteo, un tipo tímido, que no habla ni una palabra de español, ya que acaba de aterrizar de Italia para montar un negocio que ya tenía en Milán y que funcionaba a las mil maravillas. Y no sólo porque a los milaneses, y a cualquier ser humano que tenga un paladar medianamente sensible, les gustaba el tiramisú de Matteo, sino porque también la crítica gastronómica estaba rendida a sus pies, con apariciones durante tres años seguidos en las prestigiosas guías Gambero Rosso.

¿Y qué tiene el tiramisú de este hombre que no tiene competencia en Barcelona? ¿Por qué le queda tan perfectamente cremoso? ¿Por qué los sabores están tan absolutamente compensados? «Para hacer un tiramisú perfecto hay dos secretos fundamentales: el mascarpone y el café», me explica Matteo cuando le digo que a mí no me acaba de quedar cremoso, justo después de habernos reconciliado tras nuestro rifi-rafe inicial al preguntarle yo si le ponía gelatina para espesar la crema, uno de los mayores insultos recibidos, al parecer, a lo largo de su carrera. «Si el mascarpone es bueno no es necesario echarle ningún espesante, quedará lo suficientemente cremoso. El problema es comprarlo en el súper», nos dice. Ellos utilizan un Fratelli Foresti de importación, de Brescia, que da lugar a una crema deliciosa, en su punto justo de consistencia, suave y delicada.

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Y luego está el café. «La gente se empeña en usar ‘espresso’ y no, hay que utilizar ‘moka'», ya que el ‘espresso’ mata el resto de sabores de la tarta, y lo que nos interesa es que estén compensados. Luego está, claro, la experiencia de haber hecho miles de tiramisús a lo largo de su vida, «de haber ido modificando la receta inicial, ajustándola y reajustándola durante años», y no sólo para elaborar el tiramisú clásico, sino también los de diferentes sabores que se venden en la tienda.

En estos momentos los hay de Nutella, canela, vainilla, chocolate blanco y azafrán, pero van variando en función de la inspiración y ganas de Matteo, que disfruta también haciendo tiramisús de fruta y elabora, de momento por encargo, piezas grandes, de 0,5 kg (15 €) y de 1 kg (28 €), que os harán quedar como reyes si tenéis el compromiso de llevar el postre a algún evento social.

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¿Por qué traer el tiramisú a Barcelona si Milano parece el lugar ideal para que funcione un negocio como Il Paradiso del Tiramisú? «Tenía ganas de un cambio de vida, de vivir en una ciudad más apacible, menos agresiva, y además en Milán está el problema de que la gente se hace el tiramisú en casa, cosa que aquí no ocurre. Al final es como si abres aquí un local especializado en crema catalana. ¡Eso es lo que habría que abrir en Milán!», asegura Matteo, que entre sus planes futuros tiene uno que confirma a Paradiso del Tiramisú como un lugar sorprendente y arrebatador , y en nuestro nuevo lugar preferido de Barcelona con mucha diferencia sobre el siguiente: «hacer tiramisús salados, de espinacas, de ‘prosciutto’, de gorgonzola… No es nada tan raro, al fin el mascarpone es un queso, ¿no?».

Paradiso del Tiramisú.
Radas, 22.
Tel. 672 51 50 01.
Horario: de martes a viernes de 10 a 14 h y de 17 a 22 h. Sábado, de 10 a 21 h. Domingo y festivos, de 11 a 14 h y de 17 a 21 h.

Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.