Lobby market, lujo asequible en Gran Vía

Hablábamos el otro día los Gastronomistas de cuánto influye la cuenta en nuestra valoración de un restaurantes. Por muy bien que comamos, si la cuenta se dispara, quizá acabaremos jurando en arameo. Son los signos de los tiempos: lo que antes se toleraba ahora se denuncia y los comensales mansos de antes son los radicales libres de ahora. Por eso, y porque en esta nuestra web somos fervientes defensores de la gastronomía popular, tenemos puesto el radar para detectar los BBB (buenos, bonito y barato) que puedan abrir.

Este es el caso de Lobby Market. Haz la prueba: queda con tus amigos un sábado por la noche en este local de Gran Vía, pide varias raciones para compartir, quizá un vino y algo de postre. Pide la cuenta, pagad a escote y comprobarás cómo el buen rollo se instala en cada uno de tus acompañantes. Este restaurante logra eso tan difícil de gustar a todo el mundo. Da lo mismo que sean tus compañeros de trabajo, tus amigos de toda la vida, unos familiares de visita en la gran ciudad o incluso tus padres, que han venido a cangurear ante el cierre de guarderías y colegios. Y en esa capacidad de convencer están muchas cosas, pero, sobre todo, su privilegiada situación, una calidad media y lo comedido de sus precios.

Lobby Market se divide en varios ambientes, con la calidez del ladrillo visto y de la madera como señas de identidad. También tienen un lugar de privilegio las plantas, ubicadas en floreros metálicos corridos que le dan un punto de frescura a la decoración. Como toque curioso, tarros llenos de legumbres por doquier.

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La salsa kimuchi es adictiva.

Con la opción de pedir medias raciones, nuestras preferencias van hacia los langostinos tigre en tempura con salsa kimuchi. Este aderezo, de origen coreano, está buenísimo y parece invitarte a comerlo a cucharadas. Ligeramente picante y muy cremosa, es el dressing de moda y no cansa. Con los langostinos marida de miedo y si están rebozados como en este caso, mucho mejor. A tu amiga la moderna le va a encantar. Y ojo, que a lo mejor tu padre pide pan.

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Pobre ensaladilla. Nunca suficientemente valorada.

La ensaladilla rusa es ese plato que nunca pides cuando lo ves aparecer en la carta, aunque te mueras de ganas de probarlo. Pero si lo pides nadie te va a llevar la contraria. Últimamente han aparecido muchos lugares en los que se apuesta por esta humilde elaboración y el nivel general está subiendo como la espuma. La de Lobby Market aguanta el tipo sin problemas, gracias a una doble capa de mayonesa y al machado de la patata. Ojo a tu prima, la snob, mira cómo se está poniendo cuándo no miras.

Cómo no, el ceviche también tiene su lugar en la carta. La verdad es que no nos parece nada mal que el plato peruano se generalice, porque aún no nos hemos cansado de él. Lubina salvaje y mango son los ingredientes principales de esta versión, fresquita y poco ácida. Le falta un poco de sabor  y de cuerpo al pescado, que se confunde fácilmente con otro, aunque seguro que a tu compañero de trabajo, ése que nunca lo ha probado, le va a fascinar.

Muy rica la presa ibérica. Hecha al punto y tiernecita, gana puntos por el puré de patatas revolconas del que se acompaña, suave y sabroso, mucho mejor secundario que unas chips o una ensalada. Puestos a pedir una carne, ésta nos parece mejor opción que la hamburguesa, que tenemos ya muy vista. Es probable que convenza a todos los de la mesa, pero al que va a enamorar es a tu suegro, que de comer bien entiende un rato.

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La rica tarta de manzana de Lobby Market.

Para el postre, pedimos la tarta de manzana templada con crema de vainilla. Tarda un cuarto de hora en elaborarse y llega a la mesa envuelta en un hojaldre crujiente y fino. Si bien es cierto que no resulta tan accesible como el resto de la carta, hay que pensar que el tamaño de la ración está pensado para compartir. Eso sí, vigila a tu colega el goloso porque puede dejarte sin llegar a probarla.

Lo mejor: Mucha variedad sin que se resienta la calidad.

Lo mejorable: Algunos errores por ajustar en el servicio, como la temperatura de las bebidas.

Lobby Market. Gran Vía, 10.
Teléfono: 915 32 68 67.
Horario: De lunes a domingo de 08.00 a 02.00 horas.
Precio medio: 20-25 euros.

Banda sonora. Robin Thicke. Blurred lines.

 

 

Javier Sánchez
Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

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