Nobu: yuzu, miso, De Niro y vistas de Barcelona

Por fin llegó Nobu a Barcelona. El restaurante de fama y glamour mundial, con locales en Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas, Londres…, se ha instalado en lo alto del hotel que lleva su nombre, al lado de la estación de Sants. Desde allí arriba (planta 23ª), las vistas son de película, como diría Robert de Niro, uno de los dueños de Nobu, y la idea es que se coma de cine porque la carta reproduce muchísimos de los platos de Nobu Matsuhisa y que reproduce Hervé Courtot, chef al mando de este restaurante.

A De Niro lo recordamos en Bar Mut comiendo a dos carrillos, pero ahora tendrá un motivo más para volver a Barcelona. Porque Nobu es suyo junto con otros socios, y porque propone una cocina japonesa que mezcla con toques latinoamericanos que le encanta, y porque usa productos muy seleccionados. No olvidemos que se trata de un establecimiento de lujo. Sobrio, pero de lujo. Además, no tendrá que irse muy lejos a dormir, porque el hotel es ahora un cinco estrellas sofisticado y lujoso como pocos que cogestiona Selenta (el Sofía es suyo, cuyo restaurante insignia es Be So). Se supone que se alojará en la suite de la planta que tiene debajo del restaurante, de 150 metros cuadrados y con vistas a toda la ciudad.

Pero vayamos a la manduca. El día que cogí el ascensor probé cosas que me gustaron y otras que me dejaron más o menos igual, como la ensalada de espinacas con miso y yuzu. Ni fu ni fa, la verdad. El miso y el yuzu, por cierto, son ingredientes casi omnipresentes en la carta.

Otras propuestas estuvieron mejor, como el plato estrella de Matsuhisa, el black cod den miso, que dicho en cristiano es bacalao negro con miso. Se lo inventó hace más de 30 años, cuando trabajaba en un restaurante de Alaska y no era nadie en el mundo de la restauración. Marinado 72 horas con salsa de miso, se pasa por la plancha antes de servirlo en el plato aderezado con salsa de miso y melocotón deshidratado. Se deshace en la boca y tiene un punto dulzón. Ojo, vale 42 euracos.

Sale más a cuenta pedir el menú degustación llamado Omakase, que en japonés significa ‘confiar en el chef’, y que consiste en siete pases que elige el cocinero y no tú. De momento cuesta 80 euros (precio promocional), aunque tienen previsto subirlo de precio dentro de unas semanas.

Más bocados. El taco de salmón con miso picante es adictivo y pequeñito (cabe en la boca), y su tortilla es crujiente crujiente.

El hamachi lleva jalapeño, cilantro, puré de ajo y yuzu -¡claro!- con soja; tiene un potente sabor cítrico.

El tiradito de pescado blanco se aliña con sal de miso, cilantro, una gotita de rocoto, salsa de yuzu y limón.

El sushi es impecable (probé makis de aguacate y nigiris de vieira, salmón y atún).

Y el tobanyaki de ternera japonesa, tierna y casi untuosa, con setas, espárragos y brócoli, acaba de hacerse en la mesa para que lo tomes todo lo hecha que quieras.

Los postres te molarán: el Pinky Pavlova es efectista (hay que romper la bola de merengue de fresa para descubrir un interior con crema de chocolate blanco, frutos rojos y sorbete de yuzu) y los mochis llevan helado de sabores, como cereza, vainilla, chocolate, coco, té matcha… y sí, ¡también yuzu! ¡Yuhuuuuu!

Nobu

Avenida de Roma, 2-4. Barcelona.
Teléfono: 93 493 60 26.
Horarios: de domingo a jueves de 20.00 a 23.00 horas (viernes y sábado hasta las 00.00).
Precio medio: 90-100 euros (hay un menú degustación por 80 euros).
barcelona.nobuhotels.com/nobu-barcelona-restaurant

 

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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